
Nueva York, EU, 15 de febrero de 2018. El narcotraficante mexicano Joaquín El Chapo Guzmán Loera apareció hoy jueves ante el juez federal de Nueva York que lleva su caso visiblemente más delgado que en la última audiencia, celebrada en esa misma sala hace tres meses.
“Vomita casi todos los días”, dijo luego a la prensa su abogado, Eduardo Balarezo.
Por el estricto régimen de aislamiento en el que se encuentra en una cárcel de máxima seguridad de Manhattan desde su extradición en enero de 2017 no puede comprar comida como otros presos hacen en el supermercado de la prisión.
“Tiene que comer la comida que le dan. Muchas veces es un pedacito de jamón con una tajada de pan, quizá un jugo, eso es todo”, manifestó el letrado.
Las condiciones del cautiverio en las que el ex jefe del Cártel de Sinaloa se encuentra en el Metropolitan Correctional Center de Nueva York son un tema que ha generado protestas recurrentes de su defensa, tanto de los dos abogados de oficio que tuvo en los primeros ocho meses tras la extradición desde México, como de Balarezo, que asumió el caso en septiembre.
Más allá del deterioro físico del narco, de 60 años, se quejan de los problemas mentales que el aislamiento le estaría generando. En el pasado hablaron de alucinaciones auditivas y de depresión. También de dolores de cabeza, que se siguen repitiendo y que no le permiten concentrarse para estudiar su caso junto a su defensa.
“Se está haciendo muy difícil eso”, dijo hoy Balarezo, un abogado criminalista de origen ecuatoriano, con despacho en Washington DC y experiencia en grandes casos de narcotráfico.
En la sala del juez Cogan, en la Corte del Distrito Este de Nueva York, situada en Brooklyn, se lo ve con la mirada perdida, mirando al vacío, en ocasiones, durante estas visitas orales que se celebran aproximadamente cada 90 días.
En noviembre le hicieron una evaluación psicológica a petición de su abogado, que no descarta pedir una nueva en un par de meses para ver qué evolución ha habido.
Balarezo no dice que esté incapacitado para ir a juicio, que comenzará tentativamente el próximo 15 de septiembre, según decidió hoy el juez, después de la selección del jurado, que empezará el 5 de ese mes. “Sí lo veo deteriorado”, aseguró el letrado.
El Chapo ocupa una celda de 15 metros cuadrados en el área de mayor vigilancia de una de las cárceles de mayor seguridad de Estados Unidos.
La luz está encendida allí 24 horas al día, en las que está continuamente monitoreado. Con la excepción de cuando le visita su equipo de defensa, sólo puede salir de allí una hora al día, que pasa en otra celda en la que hay una bicicleta estática y una televisión.
“Me he visto anteriormente en este tipo de situaciones donde pasan meses en estos lugares y literalmente empiezan a volverse locos, empiezan a volverse paranoicos, a oír cosas”, dijo Balarezo.
Texto: DPA / Foto: Cuartoscuro


