
Texto: Apro / Foto: Trovadores yucatecos.com
Ciudad de México, 11 de marzo de 2018. Yucatán es la cuna del bolero mexicano, toda vez que la primera canción del género fue “Madrigal”, compuesta hace cien años en la Hacienda de Cacao, propiedad de la familia Ponce Cámara, por el trovador Enrique Galaz Chacón El Curro.
Eso manifiesta el poeta, promotor cultural, padre del Diccionario de la canción popular de Yucatán (2010), Luis Pérez Sabido (Mocochá, 7 de enero de 1940), y además director del Centro Regional de Investigación, Documentación y Difusión Musicales “Gerónimo Baqueiro Fóster”, en Yucatán.
Y apunta:
“Hasta ahora se ha venido repitiendo en los libros que el primer bolero mexicano es ‘Morenita mía’, melodía escrita por Armando Villarreal Lozano, oriundo de Sabinas Hidalgo, Nuevo León, el 12 de diciembre de 1921 y dedicada a su esposa Guadalupe Salazar, pieza a la que posteriormente le agregó una letra. Pero eso es falso, además de que en su versión original ‘Morenita mía’ carece del cinquillo característico de los boleros de entonces.”
Rememora:
“El Curro fue un niño precoz. Nacido el 27 de marzo de 1900 en Hunucmá, aún no cumplía los seis años de edad cuando fue felicitado por el presidente Porfirio Díaz en su única visita a Yucatán, por febrero de 1906, pues Galaz Chacón tocaba los timbales en un danzón interpretado por la orquesta de Pepe Cuevas. Cuando apenas tenía 18 años compuso ‘Madrigal’, tomando los versos del poemario Amorosas, del periodista Carlos R. Menéndez, director de la Revista de Yucatán. Es nuestro bolero más antiguo y no ‘Morenita mía’. Ocurrió durante las fiestas patronales del Santo Cristo del Amor, en agosto de 1918, por lo cual este año festejamos en la Ciudad de México, Yucatán y Cuba los cien años del bolero ‘Madrigal’”.
Dicen que en la retina del que ha muerto
la última imagen retratada queda
como el divino rostro de una hermosa
en la delgada cartulina tersa.
Si eso es verdad, cuando me esté muriendo
clava en mis ojos tus miradas tiernas
para tener dos astros que me alumbren
en mis noches debajo de la tierra.
–¿Qué es el cinquillo?
–Es como la clave en la rítmica cubana del estilo bolerístico.
Y ejemplifica sonoramente, antes de partir a la Cámara de Diputados para presentar en la Comisión de Cultura y Cinematografía su ponencia “Yucatán, cuna del bolero en México. 100 años” –en el foro donde junto con directivos del Instituto para la Preservación y Fomento del Bolero en México, A.C. (IPFBM), Canal Once y la Fonoteca Nacional se planteó la iniciativa de declarar al bolero Patrimonio Cultural Inmaterial de México a la UNESCO–:
“¡Chac chic chac! –pausa– ¡chic chac!
”El bolero es un género musical romántico de estructura simple y tiempo binario. Nació en el oriente de Cuba en el último tercio del siglo XIX debido al trovero Pepe Sánchez, de la ciudad de Santiago, quien fue el autor del bolero ‘Tristezas’, considerada obra príncipe del género”.
Cita que el notable etno-musicólogo Argeliers León, nacido en Pinar del Río, asienta en Del campo y el tiempo que el acompañamiento guitarrístico de los primeros boleros cubanos, “mezcla de rasgueado y punteado”, llegaba nuevamente a la isla por el camino de renovados contactos con sones yucatecos, especialmente a partir de 1888 cuando la compañía naviera Ward Line estableció una ruta regular Nueva York-La Habana-Progreso-Veracruz- Nueva Orleans, que duró hasta 1946.
“La presencia en Mérida de compañías artísticas cubanas y la comercialización de discos procedentes de La Habana, acrecentaron el gusto de los peninsulares por este género sensual. Quien más influyó fue el barítono cubano Arquímides Pous, originario de Santiago, quien al frente de su Gran Compañía de Zarzuelas Cubanas hizo largas y exitosas temporadas en la Ciudad Blanca, comenzando en enero y febrero de 1918 al difundir boleros de Grenet y Ankerman que incluyó en sus revistas musicales Mérida de Carnaval y Yucatán Suvenir, escritas en Mérida.
“El bolero mexicano hereda la temática amorosa del bolero cubano, pero enriquece sus letras con la calidad poética que le aportan los mejores bardos de su época. En 1919, el trovador Pepe Sosa, nacido en Ticul, musicaliza el bolero ‘Un ruiseñor’ con versos de Eliézer Trejo Cámara, que más adelante Guty Cárdenas llevará de serenata a su señora madre.”
Un ruiseñor en el jardín ha muerto
bajo la sombra en que formó su nido,
reposa entre sus plumas adherido
y el breve pico hacia el azul abierto…
En 1920, expone Pérez Sabido (cuyo soneto de 1962 “Injusta lejanía” musicalizó posteriormente Armando Manzanero), el trovador Andrés Acosta, nacido en el pueblo de Abalá, creó “Fondo turquí”, con versos del mismo Trejo Cámara.


