
Los hombres no están listos para ver En el camino, que incluye penes y erecciones, porque este tipo de imágenes en el cine aún escandalizan, señala el director en la presentación en el FICM
Morelia, Michoacán, 15 de octubre de 2025. Cuando a David Pablos se le pregunta si los hombres están listos para ver su nueva película, En el camino, la cual tiene varias escenas de desnudos que enfocan directamente penes y erecciones, responde pronto que no, pues sabe que es algo que aún escandaliza a ciertos sectores.
“Pero eso se vuelve más un estímulo que una negativa para hacerlo”, acotó de inmediato el director mexicano , reconocido por películas como El baile de los 41.

Pablos fue premiado en el Festival de Cine de Venecia por En el camino, filme desarrollado en el mundo de los traileros, donde quiso plasmar lo que aprendió sobre los hombres en tal oficio, y eso incluye relaciones homosexuales.
“El cuerpo masculino sigue siendo un gran tabú en el cine, pero si voy a hablar del deseo masculino, si voy a hablar del sexo entre hombres, hubiera sido tibio de mi parte no mostrar el cuerpo, no mostrar erecciones.
“Esta película es una celebración de la sexualidad y hay muchas capas de la sexualidad. La película disecciona mucho la masculinidad, el machismo, las contradicciones que se dan en el machismo”, detalló al presentar su cinta en el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM).
La trama se centra en Muñeco (Osvaldo Sánchez), trailero quien acepta llevar con él a un chico, Veneno (Víctor Prieto), sin conocer los problemas en los que está metido.
Al transitar por las carreteras, la cámara operada por Ximena Amann enfoca problemas como la drogadicción, peligros que ponen grupos de narcotráfico, prostitución, sentimientos de soledad y la doble vida que llevan algunos conductores, que no se nombran como gays, pero sí mantienen relaciones con otros hombres.
“Hablo del mundo trailero que es muy machista y es un secreto a voces que estas cosas suceden. Por otro lado está también el mundo del narco que tiene a sus jóvenes (como esclavos sexuales)”, planteó.
Para describir su cinta, parte de la selección de Largometraje Mexicano en el FICM, Pablos recurre a una imagen: es como si hubiera metido todas sus películas en una licuadora, con los intereses de toda su carrera.
Uno de los puntos medulares es la paternidad, enfrentada por sus personajes desde distintos lados, pero eso no impide que sus heridas puedan enlazarse.
“Por un lado está Veneno, con un padre ausente que lo rechazó. Hay un deseo de tener esa validación, esa aceptación, y lo lleva a este lugar donde la figura paterna está en todos lados.
“Muñeco es un padre ausente que no ve a sus hijos, es un padre que los ha abandonado y está totalmente entregado a la vida nómada y a las adicciones. Esa herida se vuelve el punto principal entre ellos dos, a partir de ahí es que se genera una intimidad profunda”, destacó.
Construyó la historia a partir de investigación directa: primero se asesoró con periodistas y expertos en el tema, luego, acompañó en sus viajes a traileros reales.
Mauricio Ángel / Agencia Reforma


