
Ciudad de México, 19 de noviembre de 2024. En Brujas, la directora relata cómo, tras recibir a su primer hijo, comenzó a tener ansiedad, experiencias alucinatorias, pensamientos de violencia hacia su bebé
La maternidad puede ser una película de terror, afirma la música y cineasta Elizabeth Sankey en su documental Brujas.
A ella la mandó a un centro psiquiátrico.
Luego de recibir a su primer hijo, comenzó a tener ansiedad, experiencias alucinatorias, pensamientos de violencia hacia su bebé.
Se imaginó, dice su voz en el filme que la plataforma digital Mubi estrena este viernes, asfixiándolo con una almohada, dejándolo caer de una ventana, ahogándolo en una tina.
Tenía, al igual que muchas, sicosis y depresión posparto, casi un tabú en una sociedad para la que el ser madre equivale a virtud y bondad, a algo angélico.
En la película, también dan su testimonio mujeres -artistas, profesionistas, médicas- en la misma situación, quienes ayudaron a Sankey en grupos de apoyo, y a quienes la realizadora no tuvo que convencer para salir a cuadro.
“Quería que la película fuera como un libro de hechizos, algo de lo que la gente pudiera aprender. Quería transmitir y ayudar a crear conciencia sobre los síntomas de estas enfermedades.
“También, que la gente se sienta menos sola”, dice la londinense, ex miembro del grupo musical Summer Camp, en una videollamada
La cinta hace un paralelismo entre las “malas mujeres” como ella, con comportamientos fuera de la norma, y aquellas tildadas de brujas que, en Europa en los siglos XV y XVI, fueron perseguidas y quemadas.
“El patriarcado ha utilizado a las brujas como intento de control, de decirle a las mujeres lo que pueden o no hacer. Pero para las mujeres son un ícono atractivo. Queremos emular su poder.
“Yo siempre quise hacer una película sobre brujas. Cuando enfermé, sentí que había una Elizabeth buena y otra mala”.
Sankey fue un poco más lejos y comenzó a investigar testimonios de algunas mujeres que, durante la llamada caza de brujas, habían decidido declararse como tales.
Una de ellas, Susannah Smith, aseguró en su juicio que un perro rojo le había ordenado matar a sus hijos, algo que la realizadora relacionó con cómo ella misma se sintió.
“En esos tiempos, un hombre llamado Reginald Scot, quien buscaba brujas, dejó de hacerlo porque se dio cuenta de que se estaba matando a mujeres que no tenían nada de brujas.
“Mujeres que voluntariamente confesaban porque tenían problemas mentales y ya no querían estar en este mundo más”.
Brujas está repleta de clips de películas que, la mayoría llenas de clichés, han retratado tanto a las brujas como el desafío de ser madre y las enfermedades mentales a su alrededor.
“Babadook (filme de terror de 2014) me parece una que retrata con brillantez el trauma, la ansiedad, la depresión, y cómo se manifiestan en una criatura que la atormenta (a la protagonista). Amo que al final la criatura se queda como parte de ella.
“Así me sentí yo. Pensaba que no quería que esa parte ‘bruja’ de mí se fuera”.
Texto: Agencia Reforma/ Foto: X


