
Avanza la representación de mujeres y minorías en el encuentro fílmico fundado por Robert Redford. Compiten dos mexicanos en la categoría de Drama Internacional.
Ciudad de México, 24 de enero de 2020. De Taylor Swift a Hillary Clinton, el cielo indie de Sundance, el festival de cine independiente más famoso del mundo, aparece este año repleto de estrellas dentro de un programa que aspira, una vez más, a descubrir las próximas sensaciones de la gran pantalla.
La gélida ciudad de Park City, en Utah, abrió ayer una nueva edición de Sundance, cuyas salas de cine, un refugio ideal para la nieve y el hielo de sus calles, acogerán todo tipo de actos como parte del festival hasta el próximo 2 de febrero.
Creado por Robert Redford, Sundance se ha convertido, con el paso del tiempo, en una aparente antítesis de Hollywood y en un lugar de reunión para nuevos talentos y experiencias cinematográficas fuera de lo absolutamente comercial.
Tras una edición de 2019 a la que asistieron 120 mil espectadores, Sundance propone este año un cartel con más de 120 largometrajes llegados de 27 países.
El festival, asimismo, continúa con su intento de los últimos años de favorecer la diversidad: de los 65 cineastas de las cuatro categorías competitivas, el 46 por ciento son mujeres, el 38 por ciento son personas de color y el 12 por ciento pertenecen a la comunidad LGBT+, detalló la agencia EFE.
El primer estelar fue Taylor Swift: Miss Americana, documental de Lana Wilson sobre la estrella estadounidense y que es el plato más apetecible del menú de apertura del festival.
Hay otro documental que llama la atención: Hillary, filme sobre la ex secretaria de Estado de Estados Unidos y aspirante demócrata a la Casa Blanca en 2016, dirigido por Nanette Burstein.
El cine latinoamericano tratará de hacerse hueco en Sundance, donde el año pasado triunfaron cintas como la colombiana Monos, la uruguaya Los tiburones o la mexicano-estadunidense Midnight family.
En la categoría de Drama Internacional este año figuran la argentina Marea alta de Verónica Chen, la hispano-mexicana Sin señas particulares de la mexicana Fernanda Valadez y Blanco de verano, de Rodrigo Ruiz Patterson, también de México.
En su ópera prima, el director Rodrigo Ruiz Patterson plantea una cuestión universal: Lo complicadas que son las relaciones humanas.
El mexicano centra el drama en cómo se transforma la relación de un adolescente con su madre cuando el novio de ella se muda con ellos.
“Tratamos de que fueran reales sin juzgar al personajes, no hay buenos ni malos, sólo los dejamos interactuar para que emocionalmente surgieran.
“Todo sucede en un contexto de familia moderna y sus dinámicas, pues yo mismo soy hijo de una madre soltera. El punto es poner que existen este tipo de relaciones y dejar que cada quien saque su propia conclusión”, dijo el egresado del Centro de Capacitación Cinematográfica en entrevista con Reforma.
La trama sigue a Rodrigo (Adrián González), cuya vida cambiará al cohabitar en un departamento de 60 metros cuadrados en Nextlalpan, Estado de México.
Ruiz Patterson quiso situar su historia en un multifamiliar, pues considera que determina que sea más violenta la entrada de un nuevo hombre a la vida de Rodrigo.
“La repetición de las miles de casas da a entender que sólo es una historia dentro de todo eso. El lugar representa a una clase social de la gente que se tiene que trasladar y tiene una dinámica con la Ciudad desde su contexto conurbado.
“Además, no es lo mismo si llega un intruso a vivir a una casa grande que a una donde se escucha todo a través de las paredes. Es un personaje en sí la casa pequeña”, expresó el director.
También tendrá su premier en Sundance la película Te llevo conmigo, en la que participa la actriz mexicana Michelle Rodríguez, que estará en la función del sábado.
La comediante comparte créditos con Armando Espitia, Christian Vázquez y Ángeles Cruz.
La cinta, dirigida por la nominada al Oscar Heidi Ewing (Jesus camp, 2007) y forografiada por el mexicano Juan Pablo Ramírez está basada en una historia real, en la que un joven aspirante a chef, impulsado por la ambición y la presión social, viaja a Nueva York sin imaginar que su vida no volverá a ser la misma.
“Es una trama que habla de indocumentados, homosexualidad y migración, temas que consideró son importantes abordar, además de que dejamos en alto a nuestro país y gente”, apuntó Rodríguez.
Texto: Redacción / Staff / Agencia Reforma / Foto: Twitter


