
Presentan el libro Mitomorfosis como parte del homenaje que se le rinde en el Festival de la Nao a quien desde 1961 y hasta su muerte en 2021, residió en Acapulco. Invita su viuda Lumi Dehesa a visitar su casa museo en Cumbres de Llano Largo
Acapulco, Guerrero, 11 de noviembre de 2025. Como parte de las actividades del XVIII Festival Internacional La Nao Acapulco 2025 para recordar al ya fallecido artista húngaro avecindado en Acapulco, Pal Kepenyes, ayer en el Museo Fuerte de San Diego se presentó el libro Mitomorfosis, que reúne una serie de conversaciones sostenidas entre él y el escritor mexicano Alejandro Toledo así como ideas, pensamientos, planes y manifiestos del propio artista.
Ante el público reunido en el auditorio, el escritor recordó que en diciembre de 2005 viajó a Acapulco de luna de miel y tuvo la oportunidad de conocer al artista.
Junto con él y su esposa Maricarmen Sánchez Ambriz –también participante en la presentación– también viajó el escritor Daniel González Dueñas y, relató, fueron días en los que tuvo oportunidad de conocer la vida de quien nació en Kondoros, Hungría, en 1923, de quien desde joven tuvo inclinaciones artísticas que no truncó el hecho de ser prisionero de guerra del régimen estalinista en la década de los años cincuenta y de quien estudió y perfeccionó su estilo lleno de esculturas de metal y con movimiento, independientemente de que muchos años después decidiera radicar en Acapulco.
Reconoció, tuvo la fortuna de conocer el trabajo del artista y que comprende desde miniaturas y joyas escultóricas, hasta piezas monumentales en distintas ciudades de México.
Pasaron varios años, añadió el escritor, y otras visitas a Acapulco para que el libro como tal tuviera forma y se presentara en 2021, mismo año en que Pal Kepenyes murió.
Por su parte, la ensayista, crítica literaria y docente. Maricarmen Sánchez Ambriz lo reconoció como un hombre fuerte, resiliente, creativo e innovador y destacó que sin duda su conversación todo un deleite tocando temas como ciencia, religión, arte, cultura y por supuesto, Acapulco.
De su obra, dijo, “tiene vida, late y respira en cada pieza que se mueve, en cada engranaje que fue diseñado con la paciencia de un hombre que sabía moldear los metales para hacer que sus bocetos adquirieran otra dimensión”.
Asimismo, la viuda del artista, Lumi Dehesa, celebró que el festival de La Nao le haya dedicado un espacio a quien se entregó no sólo a desarrollar su trabajo en Acapulco sino a compartirlo al tiempo de promover la cultura entre los demás.
“El dejó una semilla como promotor del arte, entre muchos jóvenes que ahora incluso, están triunfando en el extranjero” por lo que invitó al público, principalmente compuesto por estudiantes, a visitar la casa museo Pal Kepenyes en Cumbres de Llano Largo.
“Es de ustedes, ese es el legado de Pal; quiero que todo aquel que tenga interés en conocer o hacer arte la sienta como su casa porque es para eso”.
A la presentación, también acudió la docente, pintora y promotora cultural Aída Espino quien siendo amiga cercana del artista recordó, fue él quien la convenció para que se dedicara precisamente a la promotoría cultural en Acapulco.
Acudieron como invitados especiales el embajador de Hungría en México Zoltán Németh y el director de Cultura de Acapulco Christopher Brito Salgado.
Óscar Ricardo Muñoz Cano


