
De la vista gorda, el arte de hacerse wey. La secuela reúne a 27 artistas guerrerenses en una propuesta que transita entre la autogestión, la crítica social y la colaboración interregional
Acapulco, Guerrero, 18 de abril de 2026. Desde un imaginario que se sitúa antes de toda dicotomía –sin luz ni oscuridad… surge De la vista gorda, el arte de hacerse wey. La secuela. Dispositivo para drenar el Limbo, una exposición colectiva que reúne a 27 artistas guerrerenses en un montaje inmersivo y visceral que propone hacer visible aquello que ha permanecido suspendido, silenciado o ignorado.
La muestra, que será inaugurada el próximo viernes 25 de abril a las 19:00 horas en Casa Canera, en San Luis Potosí, plantea un recorrido sensorial donde el espectador atraviesa un pasillo teñido de rojo, rodeado de piezas que cuelgan, reposan o se adhieren al espacio, unidas simbólicamente por un sistema circulatorio común.
El “dispositivo” al que alude el título funciona como metáfora de un proceso de liberación: una acción colectiva para drenar ese limbo donde habitan conflictos no resueltos, memorias reprimidas y luchas acalladas.
Lejos de ofrecer respuestas cerradas, la exposición invita al visitante a confrontarse con aquello que alguna vez guardó —emocional, social o políticamente— y que ahora se revela en un entorno donde los límites entre obra y espectador se diluyen.
La curaduría, a cargo de Sirena de Caleta y Caletilla junto con Comodoro Sotelo de la Mira, articula una narrativa que entrelaza las propuestas individuales en una experiencia orgánica, donde cada pieza dialoga con las demás a través de una estética compartida de tensión, flujo y transformación.
Paralelamente, el proyecto se expande más allá del espacio expositivo con la creación de Casa Canera Cuata, un ejercicio de autogestión colectiva sin precedentes. La cual se encuentra al interior de Demina Laboratorio de Artes, en Acapulco.
Los 27 artistas guerrerenses construyeron una réplica a escala real de Casa Canera. La llamaron “Cuata”: similar, pero no idéntica.
Este espacio no funciona como extensión institucional, sino como territorio autónomo, gestionado y programado por los propios artistas.
Concebido como un nodo de intercambio cultural entre Guerrero, San Luis Potosí y Guanajuato —en colaboración con Casa Canera y Torre Andrade en León—, Cuata se presenta como una plataforma viva cuya primera exposición tendrá una duración de un año.
Cabe destacar que la muestra que viajará a San Luis Potosí fue presentada a puerta cerrada dirigida a medios de comunicación, consolidando el carácter colaborativo y estratégico del proyecto.
Más que una exposición, De la vista gorda… La secuela se configura como un ejercicio colectivo de resistencia simbólica y producción independiente, donde la creación artística no solo se exhibe, sino que se construye desde la comunidad, cuestionando las estructuras tradicionales del circuito cultural y abriendo nuevas rutas de diálogo entre territorios.
En tiempos donde lo invisible persiste, este dispositivo no solo drena el limbo: lo nombra, lo expone y lo transforma.
Miguel Benítez / Especial


