17 diciembre,2020 4:52 am

Acapulco en una canción

Anituy Rebolledo Ayerdi

(segunda de 10 partes)

 

Nos enteramos con profundo dolor de los lamentables decesos de doña Leticia Pineda viuda de Nogueda, querida amiga de la Secundaria Uno; de Miguel Angel Arrieta Martínez, compañero de faenas periodísticas  y el de Esteban Valdeolivar Sánchez, agudo analista político. Un abrazo fraterno para los suyos. QEPD

El enigma

Agustín Lara recorre sus largas y huesudas manos sobre el teclado de un hermoso piano de cola. Ocupa el centro de un bungalow del Hotel Hornos (más tarde Papagayo, hoy parque del mismo nombre). Lo ha traído especialmente de la Ciudad de México el general Juan Andrew Almazán, propietario de la hospedería y anfitrión de la pareja Lara- Félix. Lo ofrece:

–Para usted, maestro, por si desea   desentumirse las manos.

Posesionado de aquel lustroso instrumento, el músico comenta que la sonoridad es impresionante y la afinación perfecta demostrándolo con varias entradas de algunas de sus canciones. Será en ese momento cuando la señora de Lara pida a los presentes “ dejar solo al señor para que, a sus anchas,  pueda convocar a las musas de la inspiración”. Lo ha abastecido de cigarrillos   Pall Mall rojos, una botella de coñac Hennessy y otros menjurjes innombrables   acostumbrados por los artistas dizque para estimular el numen.

No se pretende aquí resolver el enigma planteado hace más de siete décadas sobre la creación de María Bonita. Nunca referido a la autoría del vals ni al puerto de su creación, por supuesto, sí a la fecha de su nacimiento. Esto es, si María Bonita fue escrita en 1945, durante la luna de miel de la pareja, o bien   dos años más tarde, en 1947, cuando ambos ya ingerían la amarga copa de hiel.

La última palabra, como en todo, la tienen ellas:

María Félix: Mi luna de miel fue en Acapulco, en un bungalow del hotel Papagayo de la playa de Hornos, y allí mismo Agustín me compuso María Bonita.

¡Ni hablar, mujer, traes puñal!

La Doña es secundada por su biógrafo, el periodista Fernando Morales Ortiz. Faltaba más:

“La Doña dice la verdad cuando declara que  María Bonita no nació durante su luna de miel en Acapulco. El vals fue inspirado, o por lo menos dado a conocer, durante la segunda visita del matrimonio al puerto, esta vez en busca de alicientes para prolongar una relación ya rota, sin futuro”.

María Bonita

Acuérdate de Acapulco,

de aquellas noches,

María Bonita, María del alma;

acuérdate que en la playa

con tu manitas las estrellitas

las estrellitas las enjuagabas.

 

Tu cuerpo del mar juguete,

nave al garete.

venían las olas, lo columpiaban,

y mientras yo te miraba,

lo digo con sentimiento,

mi pensamiento me traicionaba

 

Te dije muchas palabras,

de esas bonitas

con que se arrullan los corazones,

pidiendo que me quisieras

que convirtieras

en realidades mis ilusiones

 

La luna que nos miraba

ya hacía ratito

se hizo un poquito desentendida,

y cuando la vi escondida

me arrodillé p’a besarte

y así entregarte toda mi vida

 

Amores habrás tenido, muchos amores

María Bonita, María del alma;

pero ninguno tan bueno ni tan honrado

como el que hiciste que en mi brotara.

 

Lo traigo lleno de flores

como una ofrenda,

para dejarla bajo tus plantas

y júrame que no mientes

porque te sientes idolatrada.

Vámonos para Acapulco

Vámonos para Acapulco es el título de una juguetona samba creada en 1958 por el pianista y director de orquesta Antonio Escobar. Su primera versión fue interpretada por las Hermanas Águila, el celebérrimo dueto de cancionistas jaliscienses. Y no pudo ser de otra manera porque Escobar era, además de director musical de la pareja, esposo de María de la Paz, la güera, y cuñado, por supuesto de Esperanza, la morena. Fue, sin duda, un extraordinario promocional para el puerto:

 

Lindo Acapulco, paraíso hermoso,

tu sol radiante es maravilloso

que cuando se va a ocultar

y antes de meterse al mar

empieza en Pie de la Cuesta

una linda fiesta de colores y de luz

 

Por la noche en La Quebrada

y bajo la luna llena

besaré tu piel morena

loco de amor y pasión

 

Vámonos para Acapulco

vamos a gozar de veras

a esconder entre palmeras

nuestro romance de amor

 

¡Acapulco!

nuestro romance de amor

¡Acapulco!

 

Otros intérpretes de la pieza: El cuarteto Latino, la Orquesta de Gamboa Ceballos, a ritmo de danzón; Héctor y sus teclados,  Frutty Villarreal y los Mavericks.

Ojos de Acapulco 

Paloma negra, Cucurrucucu paloma, Gorrioncillo pecho amarillo, Las rejas no matan y Puñalada trapera son solo algunos éxitos musicales del compositor zacatecano Tomás Méndez. Un hombre cuyo primer contacto con la música no fue el Conservatorio Nacional, como pudiera pensarse, sino el de cargador de las guitarras del famoso trío musical Los Tres Diamantes.

Méndez fue un amante de Acapulco con todo y su temperamental genio. Y era que aquí, solía confesar, “la inspiración me brota por los poros”. Agradecido de la hospitalidad y el cariño dispensados por los porteños dedicó al puerto un tema titulado Ojos de Acapulco.

La estrena con sus cuates del barrio de La Playa, interpretada por el trovador local  conocido como Martinique, cuya ronquera  imitaba a otro acapulqueño, este de coraza,  José Antonio Méndez. Chance Hilario Martínez, El perro largo, amigo íntimo de Tomás, haya guardado el tema entre sus papeles.

Sólo así podría dilucidarse si se trata o no de la canción Tú la de los ojos de Acapulco, interpretada por Los Dandys y cuya autoría se   adjudica uno del trío. Es esta:

Tú, la de los ojos de Acapulco

Tú, la de los ojos de Acapulco

del padre nuestro en la mirada

hija del mar y jacaranda,

tú que enseñaste a contemplar a Dios

a través de tu Acapulco irreal,

irreal, irreal como mi dicha

 

Voy hacia otras tierras donde no hay mar

ni el faro verde de tu dulce mirar.

 

Tu aliento de playas y albahaca

tu que me encontraste perdido y sin fe.

Ay, nunca me vayas, por amor de Dios, a olvidar,

no me olvides, no me olvides jamás, alma de mi alma.

Vacaciones en Acapulco

El talentoso compositor yucateco Luis Demetrio Tronconis, dedicó al puerto en 1961  el bolero titulado Vacaciones en Acapulco.  De su contenido no se enteraron siquiera sus vecinos del fraccionamiento Mozimba, en el que se ubicaba su residencia. Aun cuando el creador pasaba aquí largas temporadas,    nunca se alejó de los sabores y olores de la sabrosa cocina de su tierra. Lo conseguía en el restaurante Antojitos Mayab, del Gordo Valladares, donde se ofrecían pámpanos fritos, salbutes y papadzules de rechupete.

Luis Demetrio, y esto es poco sabido, es el autor del bolero ¿Quién será? (la que me quiera a mí, la que me dé su amor) para un cinematográfico Pedro Infante. Al vender  Demetrio sus derechos sobre la pieza a Pablo Beltrán Ruiz, vaya a saber usted por qué, el director de orquesta la convierte al ritmo  tropical y traspasa las fronteras. Dean Martin, actor y cantante estadunidense, hará famosa  la tonada con el nombre de Sway, escrita por  su paisano Norman Gimbel. Otros intérpretes extranjeros: Michel Bublé, Jennifer Lopez, Julie London, Rosemary Clooney, Ben E. King y más.

No es ocioso recordar al compositor meridano como el autor de La Puerta, uno de los boleros más bellos de todos los tiempos.   Y qué decir de Bravo, El Día, Si Dios me  quita la vida, Felicidad y más.

Buenos días, Acapulco

Buenos días Acapulco es el título de la melodía que da nombre a una película con los cómicos Viruta y Capulina, filmada aquí en 1964. Creada por Rubén Fuentes, el modernizador del mariachi y creador del bolero ranchero, la pieza fue registrada a nombre de su hijo Alejandro Fuentes Roth, procreado con la actriz Martha Roth. La tonada que alude al puerto es interpretada por Mayté Gaos, Fabricio y Francisco Cañedo, las voces juveniles del momento.

Fuentes, subdirector por muchos años del Mariachi Vargas de Tecalitlán, tiene en su haber la urbanización del satanizado bolero ranchero que alcanzará las más altas cumbre en las voces de Pedro Infante, Javier Solís, Miguel Aceves Mejía y Marco Antonio Muñiz.

Fiesta en Acapulco

Fiesta en Acapulco es una alegre canción que se escucha en la película Buenos días Acapulco, interpretada por el conjunto de Los Doce Hermanos Zavala. Su autor es José Antonio, uno de ellos. El singular grupo músico-vocal cubrió largas temporadas en el centro nocturno Bum Bum, de Beto Barney, en Caleta, asimilados como acapulqueños

guanajuantenses, hijos de don Antonio Zavala Camarena y doña María del Carmen Rocha Lizaola, los hermanos eran en realidad 11:  Margarita, José Antonio, Miguel, María los Ángeles, Marta, Pedro, Magdalena, Carlos, Margarita, Javier, Eugenia, Isabel Zavala y Rosa. Cantaban, bailaban y tocaban el piano, la guitarra, la trompeta, la marimba, la batería y demás. Triunfaron en varias ciudades del  mundo y fueron celebrados sus coros con la orquesta de Ray Conniff.

Acapulco

Sergio Pérez, llamado el “mejor organista de México”, tituló Acapulco, a una creación musical, bolero rítmico.

Seguramente la interpretó en algunas de sus presentaciones en el puerto. No está incluida en su amplia discografía.