4 marzo,2026 10:33 am

Acapulco se debate entre la precariedad laboral y la urgencia de un urbanismo resiliente, advierte académico de la UAG

El doctor Manuel Ignacio Ruz Vargas lanza un desafío directo a la academia y a los futuros arquitectos de la Universidad Loyola del Pacífico: dejar de diseñar para la postal turística y empezar a planear para la realidad social

Acapulco, Guerrero, 4 de marzo de 2026. En una conferencia dictada a estudiantes de arquitectura de la Universidad Loyola del Pacífico, el investigador del Centro de Gestión del Desarrollo (CGD) de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), Manuel Ignacio Ruz Vargas, los llamó a atender los retos arquitectónicos de Acapulco de planeación urbana, vivienda digna, resiliencia climática y turismo.

El también vicepresidente regional del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos) mexicano participó en la Semana de la Arquitectura que organiza la Loyola para estudiantes y docentes del ramo.

Ruz Vargas, arquitecto y doctor en desarrollo regional, señaló que la alta tasa de informalidad laboral en el estado se ve reflejado en la desigualdad y en la pobreza en la que vive la mayoría de la población, que a su vez causa la autoproducción de vivienda.

“Como hay mayores índices de pobreza y de marginación la gente se autoconstruye y ésa es una situación muy complicada en una zona altamente vulnerable” a los sismos y a los huracanes.

Asimismo, agregó citando datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), existe un rezago habitacional por la falta de servicios públicos y de condiciones materiales y también hay un alto hacinamiento, que es un problema de salud, puntualizó.

Mencionó algunos de los principales problemas urbanos de los tres municipios más grandes de Guerrero, en Acapulco es el turismo masivo y la construcción de segundas viviendas en zonas de humedales como Llano Largo; en Iguala la falta de actualización del plan de desarrollo urbano desde hace 40 años, cuando tenía la mitad de los 150 mil habitantes que la habitan en la actualidad y en Chilpancingo el deslizamiento de cerros por la falta de planeación.

El académico de la UAG ahondó por más de media hora en el caso de la ciudad costera, donde hubo un “silencio profesional” de parte de los arquitectos tras el desastre ocasionado por el huracán Otis.

“Lo que evidencian los huracanes y los temblores es lo que se hizo mal o lo que se dejó de hacer, muchas de las obras que fueron afectadas por el huracán Otis se detectaron que eran un mal sistema constructivo, no hubo una supervisión técnica sobre la forma cómo se construyó o el tipo de materiales que se utilizaron”.

Expuso los diferentes retos que enfrentan los arquitectos en Acapulco, uno de ellos es el climático y la necesidad de construir con “resiliencia, las construcciones tienen que resistir los embates, no solamente de la naturaleza, sino la violencia”.

También se encuentra el reto social de reconocer que sólo el 10 por ciento de la población guerrerense vive sin ningún problema económico, entonces el resto de la sociedad tiene complicaciones para garantizar una vivienda “digna”.

El vicepresidente regional del Icomos Mexicano incluyó el problema del turismo y la identidad acapulqueña porque “mucha arquitectura está influenciada para atraer al turista, no tanto al actor local”.

Como parte de la lista de desafíos, subrayó que los desastres provocados por fenómenos naturales evidencian que la planeación urbana estuvo “defectuosa”.

El integrante del Consejo Consultivo de la Bahía Histórica y del Colectivo Ciudadano de Recuperación del Jardín del Puerto, dijo que la concepción del equipamiento público, es decir, los mercados, los hospitales y las escuelas, es simulada por empresas que proveen esos servicios.

“Ahora lo que importa en la planeación urbana es la plusvalía, cómo recuperan inversión quienes invierten en ese tipo de obras, ya no están pensando en el usuario, están pensando como negocio”, por ejemplo, la homogeneización de las viviendas en unidades habitacionales.

El especialista criticó la falta de arquitectura contemporánea de Guerrero, recordó que en la década de 1950 el arquitecto Enrique del Moral creó el concepto de la Casa Acapulco, que incluía las características de doble ventilación, celosía y espacios abiertos.

Destacó a arquitectos contemporáneos locales como Luis Ramos, diseñador del proyecto del Paseo del Pescador y coorganizador de su Seminario sobre la puesta en valor del patrimonio cultural y natural de Acapulco.

En su ponencia, Ruz Vargas motivó a los estudiantes de arquitectura a quedarse a trabajar en Acapulco para transformarlo o salir del municipio para aprender nuevas técnicas y regresar para aplicarlas.

Ramón Gracida Gómez