27 noviembre,2025 5:53 am

Acapulco tutti frutti

 

Anituy Rebolledo Ayerdi

Icacos

El dos veces virrey de la Nueva España, Luis de Velazco, hijo, (1607-1619), poseyó en Acapulco una finca agrícola con el predominio de un fruto conocido entonces como ikako, cuya simiente él mismo hizo traer de Oriente. Al término de su mandato viaja a España dejando el huerto en manos de quienes lo ponen muy pronto al borde de la extinción.
Será entonces cuando el nuevo virrey hispano, Gaspar de Sandoval Serda Silva y Mendoza, ordene al gobernador de Acapulco, Miguel Gallo, asentar en aquella finca a la población indigente de la localidad de Sabana Grande (cerca de Coyuca). La orden se cumple el 3 de julio de 1691, concediéndose a los nuevos acapulqueños la exención de tributos hasta por diez años. Serán ellos mismos quienes aprueben llamar Icacos a su nuevo asiento, en cuya defensa escribirán no pocas páginas de honor y valentía.
El árbol de icacos suele alcanzar hasta los diez metros con flores pequeñas blanquecinas. El fruto es del tamaño de una almendra de consistencia pulposa y dulce. Los hay de color rosado, jaspeado y morado.

Cayaco

Cayaco es otro nombre frutal de una localidad acapulqueña, Cayacos, en razón necesariamente de que los produce en abundancia. Se trata de una palmera cuyo follaje es muy apreciado para techumbres hogareñas, en tanto que su fruto –conocido también como coacoyul o coquito de aceite– produce un aceite utilizado en la elaboración de jabones de tocador. La almendra tiene sabor a mamey y es muy apreciada “empanochada”

Caimito

El caimito es otro fruto cuya abundancia en el puerto se adjudica al Galeón de Manila. Lo ofrece un árbol mirtáceo, corpulento y de follaje abundante con hojas de color verde-rojizo. Maduro o a punto de estarlo es de color jaspeado, verde y morado. Su pulpa mucosa es muy dulce con sabor muy parecido al del coco tierno. La cáscara es lechosa y muy pegajosa.

Una lección

Como hasta ahora las explicaciones del autor no han sido didácticas, es decir, cabalmente comprendidas por una evidente deficiencia magistral, hemos decidido recurrir a quien sí sabe mucho sobre la materia. Se trata del maestro Mario Leal, autor del libro Ciencias físicas y naturales, corriendo el riesgo de que no esté actualizado, pues daba clases junto con la maestra Elba Esther. ¿Las daba? Dice él:
“Los frutos carnosos tienen un mesocarpio más o menos desarrollado, conteniendo una pulpa con sustancias suculentas. En la madurez estos frutos no se abren para dejar salir la semilla. Unas variedades tienen hueso y se denomina drupa (durazno, ciruela, y mango). Otras variedades que no tienen hueso sino semillas se les denomina bayas (uva, tomate y grosella), pepónide (melón, sandía y calabaza), pomo (manzana, membrillo y pera) y hiperhidio (naranja y limón).

Ilama

Hermana de la anona, la ilama es conocida aquí como procedente de Perú. Se trata de un fruto pulposo con sabor muy dulce y una característica muy particular: la presencia de múltiples semillas capsulares de color café barnizado. Semillas a las que se les chupa la pulpa adherida hasta dejarlas brillantes y más tarde usadas en los juegos infantiles de matatena y de adultos llamado patacón
La ilama es el único fruto que invita a su degustación. En efecto, cuando está madura ella misma se abre por uno de sus lados y entonces nadie podrá resistírsele. Tal particularidad dio origen a la sentencia contra quienes se desdicen de sus dichos y hechos: “rajado como ilama”.

Pomarrosa

De donde quiera que haya venido, la pomarrosa es una maravilla como fruto, planta de ornato y como procuradora de salud para el género humano. Se trata de un árbol de 4 a 5 metros de altura, de hojas puntiagudas y siempre verdes, con flores blancas y visos rosados. El fruto, la pomarrosa, es una manzana pequeña de color amarillento con partes rosadas en cuyo interior flota su semilla. La pulpa es dulce y maciza con olor a manzana, de donde le viene el nombre.

Mezón

Traídos por el Galeón de Manila, los dos únicos árboles de mezón sembrados en Acapulco corrieron la misma suerte: derribados por razones urbanísticas. Árboles descritos como corpulentos y cuyos frutos eran parecidos al mamey, de pulpa carnosa y dulce.
El barrio del Mezón tomó su nombre de uno de ellos y no de un famoso mesón (hospedaje) localizado en sus cercanías, ambos barridos por el ciclón del 30 de octubre de 1812.
El segundo árbol de mezón se ubicó en el predio propiedad de don Juan H Luz Borbón, en el Barrio Nuevo (hoy, IMSS) y este si será derribado con hacha cuando la superficie pertenezca a don Juan Adame Adams. La avenida se llamaba entonces Álvaro Obregón y será necesario ampliarla para darle su nuevo nombre, avenida Cauhtémoc, ello a raíz del descubrimiento de los restos del Gran Tlatoani en Ixcateopan (1949).

Pitaya

Conocida como fruta del dragón, la pitaya es un fruto exótico mexicano con sabor delicioso y propiedades nutricionales. Se caracteriza por su pulpa de colores amarillo, naranja o blanco y semillas negras. Con bajo contenido calórico y rico en oxidantes, se presenta en postres y helados.

Guamúchil

Árbol leguminoso americano cuyo fruto comestible es una vaina angosta y larga enrollada en forma de espiral con pulpa blanca, rosa o rojo claro. Del náhuatl, guamúchil es pinzán o chiminango

Marañona

Originaria de India, la marañona fue traída a Panamá, donde tuvo una reproducción generosa, al grado tal que en poco tiempo ganará la categoría de fruto criollo. Es así como llega a Acapulco, donde se siembran los primeros arboles cuya reproducción será sorprendente. Millares de ellos soportarán entonces cada verano el asedio de miles de muchachillos dispuestos a agotar en el menor tiempo posible la cosecha silvestre del exótico manjar.
Será en el cerro de La Mira, particularmente, donde las ramas del marañón besen prácticamente la tierra ante el peso de aquellas brillantes esferas de un anticipado árbol navideño. Bastará sentarse bajo sus frondas para tomarlas con la mano, amarillas (dulces) y rojas (agridulces) y comerlas hasta los primeros retortijones del empacho.
Otro castigo para la gula marañonesca era el escozor en la lengua y las encías por ser este, decían las abuelas, un fruto “tetelque”. Y venía algo peor, realmente dramático. Las manchas del jugo de la marañona sobre las ropas eran como las del honor, no se quitaban con nada, ni con lejía ni con clarasol. Traicioneras, delataban el “tiquite” (como se le llamaba a la “pinta”) cuya consecuencia inapelable era “la pela” con el instrumento más a la mano del verdugo o la verduga.
Fruto extraordinario, la marañona es el único con una semilla exterior. Una almendra de forma peculiar , semejante a una carita de chango (o de feto como se decía antes), en cuyo interior se esconde la sabrosa nuez de la India.

El parque Cachú

El parque Cachú o La Marañona fue una superficie citadina de casi tres hectáreas sembradas exclusivamente con árboles de marañona. Se localizó en la avenida Costa Grande 901 (hoy Pie de la Cuesta 115, Chedraui) donde escondió su identidad por muchos años el escritor B. Traven (Macario, La rebelión de los colgados, Rosa blanca y El tesoro de la Sierra Madre). Fue conocido como El gringo de la marañona.

Tamarindo

Un fruto universal preferido en aguas frescas y dulces no obstante poseer su contenido una auténtica farmacia por sus efectos antioxidantes, antibacteriales, laxantes, digestivos, hipoglucémicos y cicatrizantes
Se recuerda en los años cincuenta un auténtico motín de acapulqueños generado por el derribo de un centenario árbol de tamarindo. Imponente, de 25 metros de altura, se ubicaba frente al cine Río, dando sombre a buen número de comerciantes, además de la materia prima para las aguas frescas y pulpas rociadas con ceniza.

Guayaba

Originaria de Mesoamérica, la guayaba es un fruto que tiene a México como su mayor productor mundial en sus dos tipos: criolla y china. Ambas son deliciosas con gran versatilidad en la cocina y con un sorprendente contenido de Vitamina C (¡cuatro veces mayor que el de una naranja!), además de oxidantes, flavonoides y licopeno.
El té de hojas de guayaba es consumido en el mundo para detener la diarrea y controlar el ácido úrico. También controla los niveles de azúcar en la sangre, alivia el dolor menstrual y reduce la irritación de la piel y el acné. ¡Una maravilla , pues!

Nanche

El nanche es un fruto tropical con sabor agridulce que se cultiva de México a Brasil y del que Guerrero es un gran productor. Pequeño, redondo, amarillo y sabroso, el nanche es conocido en Perú como “la fruta de oro”, por su altos contenidos en vitamina C y potasio, convirtiéndolo ello en un aliado natural para combatir los signos del envejecimiento y mantener la piel joven y saludable. También se le conoce como nanchi, nance, cangunga y cimarrón.

Mango

Lo único novedoso que decirse sobre este fruto delicioso, originario de la India, es que en Acapulco se le disfrutó bajado del Galeón de Manila. Una de sus más sabrosas especies llevará como distinción el nombre del lugar de procedencia.
Será a partir de entonces cuando se le identifique con mujeres hermosas (sabrosas, por supuesto): “está como mango”, “es un mangazo”, “le rezumba el mango”. ¿“Chupar mango” es disfrutar de una prenda inmerecida? ¡Mangos!

Papaya

Originaria del sur de México, la papaya es otro regalo de la naturaleza para la humanidad doliente. Además de ser sabrosa , dulce, aromática y refrescante, está dotada de elementos que favorecen la digestión, reduce los niveles de colesterol , previene la diabetes y el cáncer.
Guerrero es gran productor de papaya criolla, maradol y hawaiana.