
Netzahualcóyotl Bustamante Santín
Antecedentes de siniestros
La costa de Guerrero de 500 kilómetros se ha visto impactada por recurrentes fenómenos meteorológicos desde que se tienen registros en 1921, causando cuantiosas pérdidas humanas y económicas. Quizá Otis se convierta ya, en el de mayores daños materiales y económicos de la historia, como el Huracán Tara ocurrido el 10 de noviembre de 1961 que provocó la muerte de 400 personas en la zona de Técpan, según el Instituto de Geografía de la UNAM.
El Huracán Paulina de categoría 4 en la escala Saffir-Simpson azotó Acapulco el 9 de octubre de 1997 con una velocidad de vientos entre 166 y 200 kilómetros por hora que produjo una precipitación mayor de 400 mm durante cinco horas, de acuerdo con el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) que registró 147 personas fallecidas, 141 desaparecidos, 10 mil familias damnificadas y 500 viviendas dañadas en esa ciudad, cuyas franjas de playa además de ver afectado su mobiliario urbano, recibieron gran cantidad de escombros, rocas, lodo, basura y restos humanos que trajeron consigo las fuertes corrientes.
Para atender la magnitud de los daños, el gobierno del estado obtuvo apoyo federal consistente en 1,535 millones de pesos (mdp) en créditos para micronegocios y 1,030 millones de un fideicomiso creado por la entonces Secretaría de Desarrollo Social.
La noche del 13 de septiembre de 2013 arreció una precipitación en la zona centro, serrana y costera de Guerrero. Se trataba del efecto combinado de dos fenómenos meteorológicos no registrados desde 1958 en el país. La Tormenta Tropical Ingrid que se formó en Veracruz y la Tormenta Tropical Manuel en Oaxaca y Guerrero se combinaron para formar extensas bandas nubosas en media docena de estados y dejar intensas lluvias durante dos días.
Entre el 14 y el 16 de septiembre, la Secretaría de Gobernación declaró en desastre los entonces 81 municipios de la entidad y el Cenapred consideró la interacción de esos dos ciclones como uno de los mayores desastres de la época reciente en el estado. El organismo estimó el monto total de daños y pérdidas en 23 mil mdp, equivalente a 10.8% del Producto Interno Bruto de la entidad. Los sectores más afectados fueron los de comunicaciones y transportes, infraestructura hidráulica y el educativo. 105 personas fallecieron (71 de ellas tan sólo en la comunidad de La Pintada en Atoyac, por el impactante deslave de una ladera) y 10 mil 500 viviendas fueron afectadas.
Acapulco en cifras, antes del desastre
De acuerdo con el último Censo del Inegi de 2020, Acapulco contaba con 779 mil habitantes, el 22% de la población estatal; en comparación a 2010 la población decreció 1.32%, entre otras razones por la migración.
Del total de guerrerenses que migraron a Estados Unidos posterior a la crisis financiera de 2008 y hasta el comienzo de la pandemia, una gran mayoría fue de origen acapulqueño. De acuerdo con el Instituto de Mexicanos en el Exterior, del total de matrículas entregadas durante 2021 a guerrerenses en la red consular en Estados Unidos, 8 mil 219 (el 12.6% del total de paisanos que la recibieron) fueron para naturales del puerto que mayoritariamente residen en California.
También buscaron suerte dentro del país: el 24% de los inmigrantes que llegaron a Baja California Sur entre 2015 y 2020 fueron de Guerrero, mayoritariamente de Acapulco. Otro flujo importante se asentó en Quintana Roo. Por ser importantes polos de desarrollo turístico y de atracción de mano de obra, estos destinos aprecian con particular entusiasmo la habilidad, el conocimiento y la experiencia de empleados de hostelería provenientes de Acapulco. Esta ciudad se ha convertido en la gran aula de capacitación de mano de obra turística calificada que, en la búsqueda de mejores ingresos, ha optado por aquellos empleos.
En la última década (2013-2022), Acapulco sumó cerca de 2 mil millones de dólares (1,996 millones) en la recepción de remesas familiares, con un incremento sostenido que representa el 10% del total que recibe todo Guerrero según el Banco de México. A junio de este año se captaron en el puerto 153.3 millones de dólares.
Según el Coneval (Indicadores de pobreza por municipio), en 2020 el 52.1% de la población de Acapulco se encontraba en situación de pobreza, el 16.7% en pobreza extrema; las principales carencias sociales fueron por acceso a la seguridad social, carencia por acceso a los servicios de salud y por acceso a la alimentación.
La Secretaría de Turismo estatal informó que en la pasada temporada vacacional de verano, Acapulco recibió la visita de 854 mil turistas con una derrama económica de 6 mil millones de pesos. Durante 2023 el Ayuntamiento está ejerciendo un presupuesto de 4 mil 315 millones de pesos que en un 88% proviene de recursos federales.
El Censo Económico 2019 (previo a la pandemia del Covid) reporta que el comercio al por menor domina la economía del puerto al absorber el 42.8% de toda la actividad, mientras que el servicio de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas fue del 14% con 20 mil 817 unidades económicas.
Aún deben cuantificarse los daños humanos y materiales del más reciente meteoro. Otis de categoría 5 tocó tierra con vientos de 270 kilómetros por hora durante un paso relámpago que dejó tras de sí una devastación apocalíptica y 27 muertos según las primeras cifras oficiales. La estela destructora del atípico fenómeno natural dejó escenas parecidas a una zona de guerra que dan una idea de la magnitud de los daños y las pérdidas económicas ocasionadas.
El reto presupuestal es mayúsculo para los tres órdenes de gobierno. La reconstrucción podrá tardar meses en el mejor de los casos, tiempo en el que la derrama turística se verá mermada con la consecuente pérdida de empleos en el sector; se incrementará la migración pero también la llegada de remesas de familias en el exterior que habrán de solidarizarse con su gente.
Todos estos datos habrán de contrastarse en unos años, cuando presenciemos el renacimiento de otro Acapulco.


