14 agosto,2025 6:19 am

Acapulco y su gente III

 

Anituy Rebolledo Ayerdi

La República Escolar

Tal fue el título de la clase de Civismo más práctica y objetiva recibida por los alumnos del colegio Felipe Carrillo Puerto, de Acapulco. Un ejercicio concebido en 1928 por el inspector federal Ocampo N. Bolaños , ex secretario general del gobierno michoacano de Pascual Ortiz Rubio. Se trataba básicamente de la instauración de un gobierno estudiantil que replicara al de la República, incluidos los procesos electorales.
Presentaron sus candidaturas para presidente de la República Escolar Isabel Velarde, Jorge Joseph Piedra (ambos de sexto año) y Gilberto Bello (de quinto), triunfando Joseph por abrumadora mayoría. Una vez que ha protestado el cargo, El Güerito acapulqueño nombra a sus colaboradores: Guadalupe León Berdeja (Gobernación), Vicente Acosta (Educación), Fernando Rangel Leyva (Agricultura), Ramiro Sosa Meléndez (Relaciones Exteriores), Arturo Escudero (Obras Públicas), Judith Flores (Salubridad), Policarpo Sosa Meléndez (Marina), José Flores (Procurador General) y Carmen Vidales (Secretaria Particular).
Jesús Basterra Martínez presidió la Suprema Corte de Justicia de la Nación y fueron ministros de la misma Teresita Castañón y Pedro Gómez. Entre los gobernadores figuraron Jesús Bolaños, Juan Díaz, Lupita Cortés, María Antonieta Ramírez, con edades entre los 10 y 15 años.

El mensaje

La protesta de la República Escolar se celebrará con toda formalidad en el cine Hidalgo, del italiano Angel Mazzini, en la calle del mismo nombre. El alcalde de Acapulco, don Rosendo Pintos Lacunza, fue el invitado de honor. Sus palabras serán aleccionadoras e incluso premonitorias: “Con acapulqueños como ustedes, el futuro luminoso de Acapulco está asegurado”.
La orquesta de don Alberto Escobar abrió y cerró la sesión con la Marcha Acapulco, del acapulqueño Walter Escudero, adoptada como himno de la República Escolar.

Secretarios en acción

Lo más interesante de tan singular experimento fue quizás que los muchachos se lo tomaron en serio. Media hora antes de las entradas matutinas y vespertinas el patio, los salones y los pupitres brillaban de limpios. Una tarea reservada para la Secretaría de Salubridad integrada, contra todo precedente, por los alumnos y alumnas más aventajados. La propia titular, Judith Flores, se encargaba todas las mañanas de revisar ropa, pelo y uñas de sus compañeros.
No se quedó atrás Arturo Escudero, sobrino del mártir Juan Ranulfo, de Obras Públicas, quien logrará donativos suficientes para encalar el edificio escolar y pintar sus puertas. Padres de familia dedicados a tales oficios se encargarán de dirigir los trabajos. Por su parte, el secretario de Agricultura, Fernando Rangel Leyva, recibirá donaciones de plantas de ornato y árboles de sombra para enriquecer los jardines del Palacio Municipal y de la Plaza Álvarez.

“Jueguito pendejo”

La República Escolar llegará a su fin con la llegada del nuevo director del plantel y califique la experiencia como “un jueguito pendejo, alejado totalmente de la realidad” . Para él “no debería engañarse a los jóvenes sobre una entidad en manos de ladrones y bandoleros”.

Escuela Secundaria Federal 22

La primera escuela secundaria de Acapulco nace el 19 de marzo de 1939 y es la número 22 de la SEP en todo el país. Su director fundador es el maestro hidalguense Eduardo Ramírez Jiménez e integran su planta docente tres acapulqueños: Julio Vélez Romero (carpintería); Mauricio González don Güicho (música) y José Flores (mecánica).
Después de ser esperada por casi medio siglo, el anuncio de una secundaria oficial para Acapulco no despertará los entusiasmos juveniles esperados, incluso las largas colas de jóvenes para lograr una inscripción. Ocurrirá entonces un hecho insólito, cuando sean dos mujercitas las primeras en obtener sus matrículas: Lilia y Evelia Villalobos, hijas del querido maestro César Villalobos. Seguirán el ejemplo en los días siguientes Tere Vela Alvizu, Eloína Soberanis, Gloria Pano de la Barrera, Evelia y Sara Pedroza, Victoria Muñoz, Celia Benítez, Alicia Liquidano, Evelia García, Gloria Barrientos y Cristina Cadena.
Ellos: Emilio Karam, Alberto Batani, Francisco Ayerdi, Miguel Ángel Lépez, Carlos Buenfil, Francisco Vela, Luis Martínez, Carmelo Alarcón, Pedro Orbe, Daniel Catalán, Graciano Bello, Roberto Galeana, Manuel Meza, Juan Izabal Merckley (usurpador absoluto del Cuadro de Honor) y Juan Gilberto León Berdeja (fundador de varias escuelas y alguna vez director de Educación Municipal).
La Escuela Secundaria Federal No. 22 ocupaba una casona de altos muros de adobe con tejado de dos aguas. Había sido residencia, consultorio y botica del doctor hispano-cubano Antonio Butrón Díaz, alcalde de Acapulco hasta en dos ocasiones. Constructor del hospital del cerro de Las Iguanas, más tarde Civil de Acapulco y habilitador de la isla de La Roqueta como hospital para leprosos.

El terremoto

Y así llegamos al 3 de septiembre de 1953 y la casona del alcalde Butrón Díaz convertida en Secundaria Federal número 22 se desploma estrepitosamente tocada por el terremoto que sacude a la ciudad ese día. “¡Dios bendito que fue en domingo!”, clamarán madres de familia agolpadas en la vecina parroquia de Nuestra Señora de la Soledad.
Don Rosendo Pintos Lacunza, también ex alcalde de Acapulco y cronista del diario Trópico, redacta más tarde una columna dando cuenta del fenómeno que destruye varias máquinas de su imprenta.
Por fin, escribe, “un día se presenta ante aquellas ruinas el secretario de Educación Pública, José Ángel Ceniceros, acompañado por el alcalde Donato Miranda Fonseca. No obstante que tal visita no ha ido anunciada, ya lo esperan trepados en el cascajo varios estudiantes, hombres y mujeres, de la institución. Portan cartulinas demandando la construcción de su nueva secundaria y de vez en vez corean: “¡exigimos un nuevo edificio para la gloriosa Secundaria 22”.
Molesto, el secretario Ceniceros los imita montando en un cúmulo de tierra para parar en seco aquella “escandalosa rebelión”:
“El gobierno del señor presidente Ruiz Cortines no necesita que se le exija, él sabe cumplir con sus deberes elementales”, grita con voz tipluda e inmediatamente suaviza el tono de su voz para dirigirse a los muchachos como si estuvieran en el aula:
“Estoy aquí por instrucciones del señor presidente de la República, profundamente preocupado porque no vayan a perder ustedes el año escolar. Aquí, el señor presidente Miranda Fonseca nos ayudará a localizar la mejor ubicación para la Secundaria 22, pero antes vayamos a lo urgente, y lo urgente es disponer de unas instalaciones federales donde ustedes puedan tomar clases vespertinas. Y ha sido el propio señor alcalde quien ha conseguido que sea la escuela Manuel Ávila Camacho, de la Costera. (Aplausos, gritos de bravo y gracias).

Ellas y ellos

El secretario Ceniceros y el alcalde Miranda Fonseca se despiden de mano de cada uno de los estudiantes presentes: Virginia Hurtado, Mercedes Vanmeeter, Olga Navarrete, Martina Roque, Martha Rodríguez Rábago, Violeta Zúñiga, Cristina Cristerna, Elvira Oscós, Martha Durán, Elia Rita Vega, Eduardo Salinas Torres, Raúl Reducindo, Luis de la Peña, Cuauhtémoc Rivera, Cuauhtémoc Juárez, Cuauhtémoc Lobato, Luis Castañeda, Héctor Mújica, Armando Ruiz Massieu, Jaime y Luis Muñoz Pintos, Guillermo González, Francisco Ruiz, Tadeo y Ervey Arredondo, Ulises Vargas, Manuel Linares, Alejandro Arzate, Ezequiel Ramírez, Magdaleno Monroy y este seguro servidor.

Los docentes

La Secundaria Federal 22 –sobre Acapulco y los acapulqueños– arraigó al mayor número de docentes procedentes de otras latitudes. Todos ellos inolvidables, empezando por su director Eduardo Vega Jiménez, cuya clase de Literatura y la lectura de los clásicos españoles tenía efectos nembutálicos, con ronquidos y toda la cosa. Su esposa, Socorrito P. de Vega enseñaba Cocina y su mejor platillo fue un aporreadillo picosísimo con cecina de San Jerónimo de Juárez. Teófilo Moyado, por su parte, quien terminaba la más nebulosa e intrincada explicación matemática con un “¡tan claro como el agua!” ¿What?
María de los Ángeles Serratos, de inglés , y su pregunta ¿ como diablos quieren aprender inglés si no saben español? Alejandro Ayala, de Deportes: “ ¡un, dos, tres: parecen señoritas estreñidas!”… Miguel Chavela, de Historia: “Me perdonan pero soy yo quien aquí las cuenta! De Civismo, Arturo Horta Mirada; ¡Lacras!… David Malváez, fundador de la primera Preparatoria; Alfredo Beltrán Cruz, física: asesor del periódico mensual El Planeta, dirigido por quien esto escribe.