
Ciudad de México, 29 de abril de 2026.- La Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York presentó una acusación formal contra 10 funcionarios o ex funcionarios mexicanos, entre ellos el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, por delitos de tráfico de drogas y armas.
Los señalados conspiraron con el Cártel de Sinaloa para introducir drogas a Estados Unidos a cambio de apoyo político y sobornos, según la acusación. Rocha y otros de los acusados enfrentan por los cargos un mínimo de 40 años de prisión.
El fiscal federal Jay Clayton y el administrador de la agencia antidrogas (DEA), Terrance C. Cole, informaron que los acusados -funcionarios en activo y retirados- enfrentan cargos por su presunta participación en operaciones de tráfico de narcóticos. El caso fue asignado a la jueza Katherine Polk Failla.
De acuerdo con la acusación, a los implicados “se les acusa de haberse asociado con el Cártel de Sinaloa para distribuir grandes cantidades de narcóticos a Estados Unidos”.
Los otros acusados son:
-Enrique Inzunza Cázarez, senador de Morena y ex presidente del Poder Judicial de Sinaloa
-Enrique Díaz Vega, secretario de Administración y Finanzas del gobierno estatal
-Dámaso Castro Zaavedra, vicefiscal estatal
-Juan Valenzuela Millán, ex comandante de la Policía Municipal de Culiacán, alias Juanito, quien enfrenta cargos adicionales por secuestros vinculados a una fuente de la DEA y un familiar, que derivaron en sus muertes
-Gerardo Mérida Sánchez, ex secretario de Seguridad del estado
-Juan de Dios Gámez Mendívil, presidente municipal sustituto de Culiacán
-Marco Antonio Almanza Avilés, ex jefe de la Policía de Investigación del estado
-Alberto Jorge Contreras Núñez (Cholo), ex comisario general de Policía de Investigación del estado
JoséAntonio Dionisio HIpólito (Tornado), ex subdirector de la Policía Estatal.
“El Cártel de Sinaloa es una organización criminal despiadada que ha inundado esta comunidad con drogas peligrosas durante décadas”, declaró Clayton.
“Como lo revela la acusación, el Cártel de Sinaloa y otras organizaciones de narcotráfico similares no operarían con tanta libertad ni éxito sin políticos y funcionarios policiales corruptos a sueldo”, agregó.
“El Cártel de Sinaloa no es sólo una banda mortal de narcotráfico, sino una organización designada como terrorista que se basa en corrupción y sobornos para promover la violencia y sus ganancias”, dijo Cole.
Agencia Reforma


