
En el programa del cineasta italiano llama la atención que se haya votado como líder católico a alguien que viene de un país en el que dicha religión no tiene peso y que no estaba entre los favoritos
Ciudad de México, 9 de mayo de 2025. Una serie de hace ocho años ya imaginó al primer papa estadunidense de la historia, algo que se convirtió en realidad ayer con la elección de Robert Prevost como el papa León XIV.
The young Pope (El joven Papa), creada por el italiano Paolo Sorrentino, presentó la historia de Lenny Belardo (Jude Law), arzobispo de Nueva York, que tiene 47 al momento de ser nombrado pontífice, bajo el nombre de Pío XIII.
En la historia, sorprende que un hombre tan joven, y de un país sin demasiado peso en el catolicismo, y quien ni siquiera estaba entre los favoritos, haya sido votado en el Cónclave.
Los cardenales preguntan si su triunfo fue el resultado de un gran cabildeo en la Capilla Sixtina, pero ni el secretario de Estado de El Vaticano lo sabe: parece que ganó por obra del Espíritu Santo.
Misma estupefacción produce que este joven papa, quien creció en un orfanato católico, esté en contra del liberalismo de su predecesor y pida a los fieles una entrega a Dios sin cortapisas.
“Al convertirse en papa, sus problemas personales y traumas infantiles afectan a mil millones de fieles católicos. Lo seguimos en lo que es, a todos los efectos, una historia de madurez con muchos asuntos sin resolver”, explicó Sorrentino en 2016.
La coincidencia del ficticio Pío XIII con León XIV es, al parecer, únicamente en su nacionalidad, pues el nuevo líder de la Iglesia católica tiene casi 70 años, nació en Chicago y fue criado por su familia.
También figuraba entre los candidatos fuertes, y ha dado indicios de tener un pensamiento equilibrado respecto a la doctrina católica.
Texto: Mario Abner Colina / Agencia Reforma


