
El vicepresidente de la región V del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, Manuel Ruz Vargas, señaló que desde hace más de 25 años se han hecho esfuerzos, pero no se han concretado “debido a la falta de seguimiento administrativo y la ausencia de voluntad política”
Acapulco, Guerrero, 30 de agosto de 2025. La puesta en valor del Centro Histórico de Acapulco es una tarea impostergable en términos de preservación patrimonial, cohesión social y desarrollo sostenible afirmó el vicepresidente de la región V del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos) Manuel Ruz Vargas durante su ponencia Puesta en valor del centro histórico, precisamente, el viernes en el Museo Fuerte de San Diego.
El también arquitecto, catedrático, investigador y activista social, relató que desde hace más de 25 años se han hecho gestiones para lograr la declaratoria oficial del Centro Histórico como zona de monumentos, “sin embargo, estos esfuerzos no se han concretado debido a la falta de seguimiento administrativo y en particular, a la ausencia de voluntad política, consistente en que se otorgue la continuidad a los procesos iniciados”.
Ante el público reunido en el auditorio, aseguró que esta situación –junto con otras más– ha propiciado el deterioro del centro de Acapulco, de sus edificios con valor histórico y cultural, la pérdida de referencias identitarias para la población local así como la imposibilidad de acceder a programas nacionales e internacionales de conservación de patrimonio.
Ruz Vargas recordó que el Centro Histórico de Acapulco tiene su origen desde el Virreinato, con las Nao y el comercio con oriente, y que los centros históricos son los núcleos originales de una ciudad, el área que concentra el patrimonio arquitectónico, histórico, cultural y social más antiguo y significativo para sus pobladores.
En ese sentido, resaltó, al menos se tiene catalogados en el primer cuadro de la ciudad 24 bienes artísticos, 45 edificaciones con arquitectura relevante del siglo XX, alrededor de 70 viviendas con arquitectura vernácula, 17 espacios culturales, 4 rutas culturales, más de 3 mil establecimientos comerciales, y decenas de rutas de transporte público.
No obstante, el deterioro de todos esos bienes, todo ese patrimonio es evidente y avanza cada vez más rápido.
En el contexto de las leyes mexicanas, recordó, “la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticas e Históricas establece que es responsabilidad del Estado la conservación y restauración de los bienes culturales, reconociendo que su protección es de interés público y es un derecho de la sociedad en su conjunto”.
A nivel estatal, agregó, la Ley de Protección al Patrimonio Cultural y Natural del Estado y Municipios de Guerrero refuerza esta obligación, por lo que en primera instancia las autoridades locales tienen herramientas jurídicas para emprender la protección del patrimonio de Acapulco.
Ante ello, llamó a generar una oportunidad estratégica para diversificar no sólo la oferta turística del puerto, sino también invertir en cultura y fortalecer el sentido de identidad entre la comunidad.
No en vano, la Unesco ha subrayado, dijo, “que la gestión de los centros históricos debe integrar aspectos de conservación con desarrollo urbano, social y económico garantizando un enfoque participativo e inclusivo”.
Lo anterior, “como medida de justicia histórica hacia un patrimonio largamente postergado, y otra como una herramienta de planeación urbana sostenible “capaz de generar beneficios sociales, económicos y culturales para las generaciones presentes y futuras”.
La declaratoria avanza
Por su parte, el arquitecto Luis Ramos, quien fungió como moderador, presentó el diagrama de flujo del proyecto para consolidar la declaratoria la declaratoria oficial del Centro Histórico de Acapulco como zona de monumentos, indicando que poco a poco y de la mano de la sociedad y algunas autoridades interesadas es que han ido avanzando.
El primer paso, relató, fue una serie de reuniones con previas con actores relacionados con actores sociales, económicos, gubernamentales y culturales interesados en el tema y luego una firma de convenios con centros de investigación y universidades para el desarrollo de un proyecto al respecto.
La etapa que sigue, dijo, es la creación de un consejo para la protección del patrimonio.
Al respecto, el arquitecto llamó la atención por la falta de interés de las autoridades locales y del Fondo Nacional de Turismo (Fonatur), que actualmente encabeza los trabajos de remodelación de Acapulco, señalando que su actitud y su visión es centralista y no pretende escuchar a los acapulqueños.
Lo triste, dijo, es que parece que “les suena ofensivo que alguien local les diga ‘oye, es Acapulco, y si consideras esto o lo otro’. Y no, no sé qué pasa, no lo sé y la realidad es que no están escuchando la parte técnica o histórica de lo que ha pasado aquí”.
Ante ello, afirmó que “tenemos las ganas, la carnita, el por qué hacerlo y estamos pujando por esas acciones”.
Óscar Ricardo Muñoz Cano


