
Acapulco, Guerrero, 6 de febrero de 2025. Por la violencia, dejó de operar desde mediados del año pasado la ruta alimentadora Bicentenario que subía de la avenida Cuauhtémoc a la Unidad Habitacional Infonavit Alta Progreso y le quitaron el transporte público a los vecinos de las colonias altas del municipio, a los estudiantes de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), a los médicos y las enfermeras de la zona de hospitales, y las trabajadoras domésticas del fraccionamiento Hornos Insurgentes.
Los vecinos de colonias que están aún más arriba del Infonavit tienen que pagar dos transportes distintos para llegar a sus viviendas, y la falta de vehículos en la noche los obliga a pagar el servicio de un taxi azul con blanco por 130 pesos. “Nos dieron en la madre al quitar los bicentenarios”, exclamó un vecino de la colonia Panorámica consultado por El Sur.
El 22 de diciembre de 2023, con los estragos del huracán Otis aún muy visibles, hombres armados atacaron a balazos el sitio de taxis de ruta alimentadora Bicentenario con un saldo de dos heridos, mismo resultado de otro ataque perpetrado siete días después.
El 8 de enero del año siguiente, unos 20 choferes bloquearon de manera intermitente un carril de la avenida Cuauhtémoc para exigir seguridad con pancartas dirigidas a los tres órdenes de gobierno, y 11 días después un chofer fue asesinado en la base de taxis en la avenida California.
El transporte se suspendió y se reanudó parcialmente en abril con la presencia de agentes de la Policía Estatal.
“Pues hacíamos cola y pues había a veces colectivo y a veces no porque los mismos supuestamente de la maña los quitaban, que no se pusieran a trabajar porque si trabajaban, les iban a hacer algo a ellos, a los choferes pues”, contó una trabajadora doméstica del fraccionamiento Hornos Insurgentes.
Finalmente dejaron de estacionarse los taxis colectivos que cobraban 12 pesos para subir hasta el Infonavit Alta Progreso, “las personas subían en los taxis azul con blanco y ahí les hacíamos parada y nos llevaban”.
Los taxistas les decían a los usuarios que llegaban a la base que tiene de referencia estar cerca de la tienda de muebles Rattan-Rattan: “miren, es que no los quiero llevar hasta allá arriba porque puede haber un problema con nosotros”.
Finalmente sí suben pero cobran 20 pesos por persona, “todo por irnos a trabajar y llegar temprano, las enfermeras, los doctores, bueno, ahí van varios para arriba, va mucha gente de verdad para arriba”.
Los taxis colectivos también eran usados por los alumnos de la Facultad de Medicina de la avenida Solidaridad, el Instituto Internacional de Estudios Políticos Avanzados (IIEPA) de la calle del Espanto del fraccionamiento Hornos Insurgentes, los estudiantes de Sociales y Enfermería de Paseo de la Cañada, enfrente del hospital del IMSS Vicente Guerrero.
Actualmente sólo quedan las estructuras metálicas donde algunos usuarios esperan los taxis azul con blanco, su otra opción es la ruta de camionetas de pasajeros que están estacionadas en la calle Morteros, a un costado de la tienda de pinturas Comex, y llegan hasta la clínica del IMSS número 2.
Pero no llegan a las colonias Margarita de Gortari, Sector Ocho, entre otras que están arriba de la Unidad Habitacional Infonavit Alta Progreso, por lo que los vecinos tienen que caminar hacia el restaurante de comida rápida Kentucky, frente al hospital del IMSS, y esperar los taxis de franja roja, que parten del establecimiento Firestone, y cuestan 15 pesos; el mismo problema de doble transporte se presentan si toman camionetas Urvan del Centro.
El trayecto de la avenida Cuauhtémoc a la Panorámica, colindante con el parque El Veladero, tiene un costo en taxi azul con blanco de 80 pesos, cinco veces más que los 15 pesos que pagaban en el taxi Bicentenario. El cobro aumenta a 130 pesos en las noches.
“A veces uno de mujer no nos gusta porque van muchos hombres ahí”
El problema en el transporte público que vive la trabajadora empieza desde la avenida Lázaro Cárdenas, a donde baja a las 6:30 de la mañana y desde hace dos meses hay menos taxis amarillos de la ruta Coloso, por lo que espera a veces hasta una hora.
Su regreso a su casa alrededor de las 4 de la tarde también es difícil porque tarda también una hora en el parque Papagayo.
Desde antes del paso del huracán categoría 5 paga 25 pesos, aunque la tarifa oficial es 20; “a veces decíamos: enséñanos el aviso donde están diciendo que ya subieron el precio o la gasolina”; el taxista sólo se excusaba de ser una orden del “patrón”.
Pero la mujer prefiere pagar esa cantidad que los 11 pesos del Acabús que “aquí ya pasan bien llenos, van muy apretados y a veces las personas se pasan o los hombres, ya ves, que va uno apretado, se pasan y ahí hay un problema ahí, y a veces uno de mujer no nos gusta porque van muchos hombres ahí”.
Nunca se enteró del programa de Transporte Violeta que promovió la exclusividad de ciertos camiones para las mujeres.
“No te creas que en los colectivos voy más cómoda porque a veces voy adelante, suben señores ya grandes, ya gordos y grandes, y se anchan y no te sientas bien, te sientes incómoda, no vas bien”.
Texto: Ramón Gracida Gómez


