
Madrid, 18 de enero de 2025. Al menos 21 personas murieron y un centenar resultaron heridas, 30 de gravedad, en el primer gran accidente en la red de alta velocidad ferroviaria en España, de acuerdo con informes oficiales.
Un tren de la compañía italiana Iryo, que cumplía la ruta de Málaga (sur) a la estación de Atocha, en Madrid, se descarriló en los vagones traseros e invadió la vía en sentido contrario, por la que circulaba otro tren en dirección Madrid-Huelva.
El accidente se produjo en la línea Madrid-Sevilla, la primera de la red de alta velocidad de España, construida en 1992.
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, aseguró que aún no se conocen las causas del accidente, que ocurrió a la altura de la población de Adamuz, provincia de Córdoba, pero dijo que es “tremendamente raro”, ya que fue en una recta.
“Es verdaderamente extraño. Realmente todos los expertos en materia ferroviaria que han estado aquí y que están en este centro y los que hemos podido consultar están tremendamente extrañados del accidente porque, como les digo, es muy raro”, explicó el ministro a la prensa.
El ministro explicó que la vía fue renovada en mayo y que el tren era “relativamente nuevo”, porque no llega a cuatro años.
La empresa italiana puede operar trenes de servicio de pasajeros en España después de una apertura del servicio, que originalmente era de uso exclusivo de la paraestatal española Renfe.
El accidente se produjo a las19:39 horas locales (12:39 hora central de México) del domingo.
La red española de alta velocidad tiene más de cuatro mil kilómetros de longitud y es la segunda más grande del mundo, sólo detrás de la de China.
Los trenes de alta velocidad en España viajan a unos 250 a 300 kilómetros por hora, por lo que son capaces de recorrer los casi 700 kilómetros que separan Sevilla de Madrid o Barcelona de la capital española en menos de tres horas.
El plan, ya en marcha y de aplicación inminente, es que esos trenes se adaptarán para alcanzar los 450 kilómetros, como ya está ocurriendo en Japón o China, donde son vanguardia en esta tecnología.
Europa Press


