
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 29 de mayo de 2023. Autoridades ejidales calculan que al menos 3 mil personas han dejado sus viviendas en Frontera Comalapa, en los límites con Guatemala, por la disputa entre cárteles de la droga en la región y el reclutamiento forzado de estos grupos criminales.
De acuerdo con Luis Abarca, del Comité Digna Ochoa, se trata de pobladores de las comunidades Lajerío, y La Candelaria, principalmente.
Según versiones, Frontera Comalapa está controlado por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), a través de una supuesta organización campesina llamada “El Maíz”.
El Cártel de Sinaloa disputa el control de la zona, ya que porque por aquí pasan drogas, migrantes y armas desde Guatemala.
Desde el jueves, decenas de habitantes comenzaron a abandonar las localidades. Esta es la primera vez que dejan sus casas, aunque ya son varias las ocasiones en que grupos armados controlan la entrada y salida de la comunidad, afirmó un poblador.
En Lajerío, un grupo de hombres armados saqueó la Casa Ejidal y ayer el pueblo lucía casi vacío, reportó Abarca.
Algunas mujeres, niños, niñas y ancianos que emprendieron la huida, decidieron usar las veredas de las montañas de la Sierra Mariscal de Chiapas, para salir de la localidad.
Otros habitantes usaron la misma vía, montaron sus caballos, le cargaron bolsas de plástico con comida y algunas ropas. Y es que, hasta ayer, las carrreteras de los alrededores de este municipio seguían bloqueadas y vigiladas por grupos armados.
Los pobladores confían en que las balas, las explosiones y la amenaza del reclutamiento forzado termine este fin de semana. Nadie hizo una maleta, esperan regresar a casa.
La mayoría de los desplazados se refugió en las localidades de El corralito, Absalón Castellanos, Santo Domingo, Benito Juárez, Nicolás Bravo, Costa Rica y Mazapa, en Frontera Comalapa. Además de Josefa Ortiz de Domínguez y Pablo L. Sidar, en Chicomuselo, según el Comité.
“La gente no quiere hablar por miedo, pero esto es responsabilidad del Estado”, reprochó Abarca.
Un poblador contó que en Lajerío, un grupo armado aventó anoche “una bomba” y que fue tanto el ruido de la explosión, que por temor nadie salió a averiguar qué fue lo que sucedió.
Sin embargo, trascendió que se trató de drones empotrados a explosivos.
“Esos están usando los cárteles”, dijo otro habitante bajo anonimato.
El 23 de enero pasado, en la localidad Joaquín Miguel Gutiérrez , muy cerca de Lajerío, dos hermanos menores de edad resultaron hospitalizados porque un “artefacto explosivo”, según la Secretaría de Salud del estado, les impactó mientras estaban en el patio de su casa.
Uno de los niños estuvo a punto de perder uno de sus pies. Pero de ese hecho no dieron reporte ni la Fiscalía General de la República, la Secretaría de la Defensa Nacional o la Fiscalía General de Chiapas.
El único registro de drones empotrados a explosivos lo dio la Sedena del 15 de julio de 2022, cuando decomisó uno de esos aparatos y 35 bombas artesanales en la localidad de Sinaloa, en Frontera Comalapa.
Texto: Mariana Morales / Agencia Reforma


