
En 111 de los 653 acuíferos del país se extrae más agua de la que recargan de forma natural y otros 50 resienten los efectos de la salinización de suelos o la intrusión marina, alerta la WMO
Ciudad de México, 22 de marzo de 2025. De acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial (WMO, en inglés), México padeció en 2023 y 2024 una de las rachas de sequía más severas a nivel global, que llegó a afectar hasta a tres cuartas partes del territorio nacional y mantuvo el nivel de almacenamiento de las presas por debajo de su promedio histórico durante 24 meses.
Y en 111 de los 653 acuíferos del país se extrae más agua de la que recargan de forma natural y otros 50 resienten los efectos de la salinización de suelos o la intrusión marina, mientras que 50.9 por ciento de los cuerpos de agua superficiales han sido ubicados en rojo en el semáforo de calidad del líquido.
Según la plataforma Global Forest Watch, el país perdió 4.9 millones de hectáreas de cobertura arbórea tan solo entre 2021 y 2023, equivalente al 9.3 por ciento de la que contaba a principios de siglo, lo que reduce sustancialmente su capacidad de recarga de acuíferos y retención de suelo para mantener el cauce de ríos.
En tanto, el sector agrícola es principal consumidor de agua a nivel nacional, con más de tres cuartas partes del total -76.3 por ciento del total- y es también el que registra mayor nivel de desperdicio, del orden del 50 por ciento del volumen que tiene concesionado. En los sistemas municipales de distribución se pierde en promedio el 40 por ciento del agua por fugas en las tuberías.
El problema se agrava por la mínima capacidad de reuso del agua.
Al cierre de 2023 recibía tratamiento solo el 66 por ciento de las aguas residuales recolectadas por los sistemas alcantarillado. Existían en el país 4 mil 542 plantas de tratamiento de aguas residuales, de las cuales se encontraban en operación 2 mil 928. Con capacidad instalada de 196 mil 422 litros por segundo, trataban 143 mil 548.
Del caudal tratado fue reutilizado casi el 95 por ciento, pero solo 1.1 por ciento sustituyó a agua de primer uso.
La Ley de Aguas Nacionales ha sido cuestionada por diferentes sectores, mientras que el Congreso suma ya más de una década de incumplimiento del mandato de expedir la Ley General de Aguas, derivado de la reforma constitucional que reconoció el derecho al agua y al saneamiento.
La gestión del agua como recurso de la Nación le corresponde al Gobierno federal, quien la ejerce a través de las Comisión Nacional del Agua, pero la dotación de los servicios de agua y saneamiento a la población le corresponde a los municipios, y no siempre existe una adecuada complementación entre ambas facultades.
La asignación de volúmenes de agua para su aprovechamiento por parte de la Conagua se disparó en los últimos 30 años. El número de concesiones otorgadas pasó de alrededor de dos mil en 1992 a más de 580 mil en la actualidad. La actual administración federal ha emprendido una revisión de las mismas, y ha encontrado inconsistencias en 7 mil de 152 mil verificadas.
En tanto, los recursos obtenidos en materia de derechos por las concesiones han permanecido estancados durante los últimos años y el presupuesto de la Conagua ha registrado altibajos.
El Consejo Consultivo del Agua estima que se requeriría una inversión federal de 320 mil millones de pesos al año para cumplir con la recomendación internacional mínima para atender las necesidades hídricas, cuando el año pasado se destinaron solo 62 mil millones de pesos.
Por su parte, la Asociación Nacional de Entidades de Agua y Saneamiento (ANEAS), que agrupa a los organismos operadores municipales y estatales del país, ha advertido sobre la baja recaudación y disponibilidad financiera a nivel local. Al año, calcula, los organismos operadores recaudan un monto aproximado de 82 mil millones de pesos, mientras que, considerando los metros cúbicos producidos, deberían estar recaudando 3 veces más.
Algo que tiene que ver, entre otros factores, con la insuficiente actualización de las tarifas que se cobran por el servicio de agua potable.
Texto: Agencia Reforma


