
Ciudad de México, 3 de agosto de 2020. El director general de la Coordinación de los Institutos Nacionales de Salud (CINS), Simón Kawa Karasik, reiteró que la dexametasona, solamente recetada por un médico, es el único tratamiento en la actualidad probado científicamente para atender a los pacientes de coronavirus, y llamó a descartar otros fármacos que ya no son recomendados para su uso como la hidroxicloroquina o el tocilizumab.
“Usar medicamentos sin evidencia científica no debe suceder hoy en día, todos quienes estudiamos medicina no hacemos las cosas sin evidencia, porque es una mala práctica médica y tiene implicaciones serias, incluso éticas, que pueden causar daños a la salud, pero también económicos y morales”, subrayó Kara Karasik.

Kawa Karasik enfatizó principalmente en el tocilizumab, porque aseguró que muchas personas resultaron engañadas en medio de la necesidad para que su familiar se curara del Covid-19, debido que el fármaco puede ocasionar inmunosupresión, reactivar infecciones como la tuberculosis, intoxicar al paciente y tiene un costo elevado de hasta 10 mil pesos.
“Las personas que compraron tocilizumab lo estuvieron haciendo porque estaban en una situación de vulnerabilidad, y por salvar a su familiar llegaron a hacer lo imposible, como empeñar o vender sus cosas, quien dijo que funcionaba el fármaco es alguien que lo hizo sin evidencia científica”, explicó.
Refirió que en redes sociales hay especialistas que han recomendado de manera errónea su uso. Por el contrario, explicó que un tratamiento eficaz y comprobado es el uso de dexametasona para pacientes hospitalizados, pues ha demostrado ser un tratamiento efectivo, con oxígeno suplementario. Asimismo detalló una lista de productos que no se recomiendan, bajo ninguna circunstancia, su uso para tratar el coronavirus, como las terapias de células madre, dióxido de cloro, ivermectina, nitazoxamida, azitromizina y ozeltamivir.
Sobre el uso de hidroxicloroquina, el médico explicó que también queda descartado su uso debido a que no se logró comprobar su efectividad en la reducción de la mortalidad del paciente, pese a ser uno de los primeros fármacos en que se hizo su recomendación generalizada.
Incluso, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya descartó su uso en ensayos clínicos. También mencionó sobre el uso del remdesivir, pese a demostrar que acortó el tiempo de recuperación de los pacientes hospitalizados de 15 a 11 días, no redujo la mortalidad.
Junto con el baricitinib, el remdesivir está en fase de estudio en 68 personas. Sin embargo, no descartó que se mejore el fármaco y se siga la investigación científica.
En tanto, con favipiravir se mantiene un ensayo clínico para analizar si este antiviral evita que se llegue al estado grave.
Con maraviroc, el favipiravir se analiza si reduce la inflamación de los pulmones.
En el uso del plasma convaleciente, destacó que sólo 60 por ciento de los pacientes tiene anticuerpos para neutralizar al virus, que el hecho de que el 40 por ciento del plasma no tenga efectividad en el tratamiento se debe a la falta de anticuerpos con capacidad de neutralizar el mal.
“Estamos en el estudio para poder determinar estas cosas”, refirió.
Kawa Karasik explicó que tiene que haber un gran rigor científico, así como una comisión ética para no dañar al paciente médicamente.
En el caso de una eventual vacuna de coronavirus, se debe garantizar la inocuidad y la seguridad de ésta, así como respetar los procesos para su desarrollo.
Afirmó que primero se debe seleccionar a los posibles candidatos y que deben estar conscientes de que estarán siendo experimentados bajo revisión medica. Éstos se dividen en dos grupos, los que recibirán la eventual vacuna y quienes mantendrán el tratamiento con dexametasona. Si la vacuna o fármaco logra reducir considerablemente la mortalidad en los pacientes, se podrá concluir que es eficaz para tratar el coronavirus; en caso contrario, quedará desechada.
“Medicina con evidencia, no hay forma de entender la medicina hoy en día sin que esta se encuentre sustentada en evidencia y esta evidencia se obtiene del conocimiento científico, es la forma de obtener la información hoy en día, por eso, entonces, la medicina se tiene que hacer en base a ciencia”, remarcó el funcionario.
“Las búsquedas de alternativas de tratamientos deben de guiarse por los fundamentos propios de la ciencia y no de manera desorganizada y tampoco azarosa”, remarcó.
“Cuando tratamos nosotros de encontrar algo para responder algo tan complejo, como es la enfermedad Covid-19, si no lo hacemos metodológicamente, si no lo haceos organizadamente, si no lo hacemos sustentados en la ciencia, no vamos a generar información que sea útil, no vamos a generar información que pueda ser utilizada como evidencia para poder nosotros encontrar alternativas de tratamiento que sean realmente útiles y seguras”, remarcó.
Texto: Redacción


