
Brenda Escobar
Zihuatanejo
Habitantes de la comunidad La Condonicua ubicada en la parte alta de la sierra de Petatlán, denunciaron que militares que acampan en La Barranca del Sereno allanaron sus casas y se llevaron todos los objetos de valor que tenían.
Una de las vecinas acudió al campamento donde están asentados los soldados para poner la queja y exigir que le devolvieran sus pertenencias, pero la amenazaron con que si denunciaba, ellos se iban a defender.
La Condonicua se ubica en la alta sierra poniente del municipio de Petatlán, desde la cabecera municipal hasta esa localidad son cuatro horas de viaje en cuatrimoto y hasta seis si es en camioneta, debido a lo accidentado del camino.
Ayer domingo, una de las amas de casa agraviadas denunció que el hecho ocurrió el 24 de octubre a las nueve de la mañana, cuando la mayoría de los habitantes de esa pequeña localidad habían salido a hacer diligencias, entonces llegaron los militares a allanar las casas para llevarse alimentos y artículos de valor, “se llevaron todo, las pilas y las llaves de las cuatrimotos, trastearon (revisaron) hasta el último rincón de las casas, dejaron todo revuelto”.
Dijo que al día siguiente se presentó al campamento en La Barranca del Sereno, donde desde hace varias semanas se encuentran los militares, para reclamar el hecho y exigir que les devolvieran todo lo que se robaron de las casas, “el mero encargado de ellos me dijo que a más tardar el jueves nos traían todo y hasta ahorita es la hora en que no nos han regresado nada”.
Agregó que su suegro y otras tres personas que estaban en la pequeña localidad le dijeron que los militares llegaron allanando las dos casas que están en la parte alta del poblado y posteriormente se bajaron a las demás, “estaban sólo mi suegro y otro señor ya de edad (adulto mayor) y dos muchachos, los militares los cuestionaron que qué estaban haciendo ahí, entraron bravos desde un principio, entraron a las casas como si hubieran entrado a las casas de ellos”.
Agregó que los militares se llevaron con ellos a los muchachos y al otro señor, a quienes soltaron el día siguiente, “les quitaron sus celulares y les preguntaban que por qué estaban ahí en la comunidad y ellos les dijeron que sólo habían ido a trabajar en el arreglo del camino, que no sabían nada de lo que ellos les estaban preguntando de cosas que querían saber”.
La ama de casa se dolió, “a mí me quitaron la tortillera, la licuadora, las tazas, todo se llevaron y fui a verlos allá donde están y me empezaron a decir que si yo los demandaba ellos también se iban a defender y más cosas, como queriendo espantar a uno, y yo les dije que lo hicieran porque yo no me iba a quedar así porque nos dejaron de plano sin nada y ya sabrá ahorita cómo están las cosas por lo del huracán, ni para poder bajar a comprar comedera ni nada”.
Dijo que ahí en el campamento de los militares en La Barranca del Sereno, “hay dos grupos de militares acá arriba, uno en La Chole y otro en La Barranca del Sereno que es como media hora uno del otro, yo fui luego de que vi cómo dejaron mi casa y me fui a pedirles mis cosas, y ahí el mero señor que manda a los otros soldados me dijo que sí, que él se hacía cargo, que él me iba a traer mis cosas pero que no lo fuera a demandar porque si no entonces ellos también iban a hablar, así me dijo”.
“Entonces le dije yo pues que lo hiciera, que yo por qué me iba a quedar callada si me habían dejado sin nada, que si no me devolvían mis cosas los iba a acusar con los militares que estaban en La Chole porque yo antes de ir a dejar a mis hijas a Tierra Caliente para que allá estudien, surtí la casa y se llevaron todo, y fui a litigárselos y me dijeron que sí, me lo iban a traer de regreso pero no me han traído nada ni a mí ni a las demás familias, somos ocho familias las agraviadas”, informó.


