
Adán Ramírez Serret
Ah, la prosa, ¿qué es realmente eso? Cuando nos ponemos a hablar con tecnicismos siempre se complica la cosa, pero, de manera necesaria, urge hablar de la prosa. Pero es que hay momentos en los cuales es imprescindible tocar estos temas cuando el caso lo amerita. Y, nadie más, de manera tan flagrante lo hace, lo hizo, más bien, pienso con pesar y añoranza, que el gran prosista mexicano Álvaro Uribe (Ciudad de 1953-2022).
Se trata de una rara avis en la literatura en México, para nada complaciente y concentrado de manera exclusiva en su vida, que significaba leer los grandes libros y vivir apasionadamente escribiéndolos/replicándolos. No es un Del Paso en la profunda y brillante exhaustividad de abordar temas hasta agotarlos en el más súper barroco estilo; Uribe es un apasionado obsesivo del estilo literario, de hacer de cada página una perfección y redacción que se despliega en una estricta musicalidad sí, de su escritura; sin embargo, sus temas, aunque a veces sean históricos, se ciñen de manera estricta con la tradición de la novela del siglo XIX que cuenta la historia de la vida privada y, sobre todo, aquella de la pequeña burguesía. La lotería de San Jorge y Autorretrato de familia con perro son obras a las que “imprescindibles y necesarias” les queda corto y más bien son profundamente hilarantes y filosas al describir a la pequeña burguesía mexicana y sus mentes curiosas.
La escritura de Álvaro siempre tiene mucho de conversación, sí, es perfecta, pero es más que amena, es cercana, es confidencial en cuanto a su profundidad y alegría. Recuerda, claro, al gran genio Michel de Montaigne quien nos viene de maravilla para hablar del libro que hoy traigo entre manos, Suma de las partes.
Uribe siguiendo la pauta, por una parte, del ensayo que es una conversación, y en específico, con un amigo; y por la otra, de los grandes narradores que escriben sobre literatura, a caballo entre poética y charla desobligada, redacta, publica de manera póstuma –a Uribe se le extraña y es difícil siempre recordar que ya no está– una serie de ensayos con el carácter único de los grandes autores. Porque, en lugar de ser ensayos, reseñas sobre este o aquél, libro; sobre este o aquel autor, Uribe despliega una serie de ensayos que para nada son lo que se espera.
El libro está armado en tres partes, en la primera hay un preámbulo de la compañera de Álbaro Uribe, la poeta y ensayista Tedi López Mills, quien nos explica algunos puntos imprescindibles sobre el libro: el primero, que a pesar de ser póstuma, se trata de una obra completamente terminada por su autor, la cual cumplió todos aquellos procesos que tenían en la relación en cuanto un libro estaba terminado. Y sí, lo está de manera contundente, se va descubriendo en cada página de este conjunto de ensayos; pues, esta Suma de las partes está escrito con el rigor de la prosa puntual, musical y lúcida que son el sello Uribe.
Luego del preámbulo, el libro está compuesto de tres partes, la primera es una suerte o una completa poética que Uribe nombra Dos modelos. El primero es para mí y mi ignorancia completamente sorprendente sobre el autor norteamericano John Williams, a quien Álvaro hace un bellísimo y lúcido homenaje, y sí, claro, es el modelo del autor no reconocido, para profunda desgracia, en vida, pero que es un autor ejemplar en cuanto al desarrollo progresivo de su escritura y quien, con cada novela, son escasas, pero definitivas, hace una obra. Lo cual en estos días es bastante raro. Entonces Williams es un ejemplo/espejo de Álvaro (no por nada Uribe siempre fue profundamente borgeano).
El otro modelo que aparece en estos ensayos es José Emilio Pacheco, quien, no lo hubiera yo, necesariamente leyéndolos, comparado, pero que sí, en efecto, dialoga mucho con Uribe. Quien nos cuenta su relación con el puntual narrador, extraño poeta por humilde y lúcido ensayista. Uribe rememora sus primeros encuentros con Pacheco, más José Emilio por la confianza que da admirarlo en París, en donde sus encuentros eran tan estrictamente literarios que incluían café, museos y, sobre todo, charlas, muchas charlas. Cualidad fascinante de Uribe para quienes tuvimos el privilegio de conocerlo.
Álvaro Uribe, Suma de las partes, Ciudad de México, Almadía, 2025. 152 páginas.


