
Washington DC, Estados Unidos, 24 de enero de 2026. El presidente Donald Trump amenazó a Canadá con un arancel de 100% a todos sus bienes y productos que ingresen a EU si concreta un acuerdo con China.
El primer Ministro Mark Carney mantuvo hace una semana un encuentro con el presidente de China, Xi Jinping, durante una visita oficial al país asiático tras la que sentenció que las relaciones bilaterales con China son “más predecibles” que las que el país norteamericano tiene con Estados Unidos tras el regreso de Trump a la Casa Blanca.
Este sábado, en respuesta, en un mensaje publicado en sus redes sociales, Trump volvió a describir al primer ministro canadiense como el “gobernador” de un estado más de EU y afirmó que Canadá será la gran perjudicada en caso de un acuerdo con Pekín.
“Si el gobernador Carney cree que va a convertir a Canadá en un puerto de embarque para que China envíe bienes y productos a Estados Unidos, está muy equivocado”, posteó.
“China se comerá a Canadá, lo devorará por completo, destruyendo sus negocios, su tejido social y su estilo de vida en general”.
“Si Canadá llega a un acuerdo con China, se le aplicará inmediatamente un arancel del 100% a todos los bienes y productos canadienses que ingresen a Estados Unidos”, amenazó.
La OMC descarta que el mundo vuelva a ser como antes de los aranceles de Trump
El mundo no volverá a ser como era antes de las tensiones comerciales desatadas con la introducción de aranceles globales por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, según la directora general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Ngozi Okonjo-Iweala, para quien el sistema comercial internacional sigue funcionando, a pesar de haber sufrido “la mayor disrupción en 80 años”.
“No creo que las cosas vuelvan a la normalidad”, admitió la nigeriana durante un coloquio en el Foro Económico Mundial, que concluye este viernes en Davos (Suiza), donde compartió la tribuna, entre otros, con Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE) y Kristalina Georgieva, directora del Fondo Monetario Internacional (FMI).
La directora de la OMC defendió que, si bien es probable que, viendo la situación los países busquen reforzarse a sí mismo y sus regiones, por lo que no espera que las cosas vuelvan a ser como eran antes, tampoco cree que serán tan malas y “tal vez tengamos una situación estable ligeramente mejor”.
En este sentido, destacó que, algunos de los sistemas construidos durante los últimos 80 años “estaban extraordinariamente bien construidos” e incorporan una cierta resiliencia ante todas las disrupciones que están sucediendo.
En el ámbito comercial, que sufrió “la mayor disrupción en 80 años” y las normas comerciales mundiales se vieron socavadas, Okonjo-Iweala considera que el sistema es bastante sólido y “se necesitará mucho para destruirlo”, por lo que el comercio mundial sigue funcionando según los términos de la OMC, aunque esto no implica que el sistema no tenga problemas y hagan falta reformas.
De este modo, subrayó la importancia de “separar el ruido de lo que realmente está sucediendo” para evaluar correctamente la situación, señalando que la lección a extraer es la necesidad de diversificación comercial para no depender excesivamente de Estados Unidos o China. “Nuestros miembros deberían diversificar su comercio”, dijo.
PLAN B.
Sobre esta cuestión, la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, discrepó del planteamiento del primer ministro de Canadá, Mark Carney, exgobernador del Banco de Inglaterra, quien esta semana planteó en Davos que el mundo se encuentra en un proceso de ruptura en vez de en una transición, aunque sí ha reconocido que se trata de una situación en la que hay que plantearse “un plan B o planes B”.
“Creo que los responsables políticos estamos en un punto en el que debemos considerar un plan B o planes B, pero, incluso con esos planes B, no estoy segura de que debamos hablar de ruptura, sino de alternativas”, comentó la banquera central de la zona euro.
En este sentido, aunque reconoce que es necesario identificar mucho más y mejor las debilidades y dependencias, así como la autonomía, Lagarde considera que, desde un punto de vista económico y empresarial, “dependemos unos de otros”.
“Tenemos vínculos muy fuertes”, subrayó, apuntando la importancia de explorar todas las direcciones y de distinguir las señales del ruido. “Tenemos que ser honestos con las cifras que utilizamos”, afirmó al referirse a las cifras y expectativas.
“NO ESTAMOS EN KANSAS”.
De su lado, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, resumió la situación resultante tras las tensiones comerciales y las incertidumbres generadas con una referencia al ‘Mago de Oz’ al señalar que “ya no estamos en Kansas”.
De este modo, subrayó que el mundo actual es más propenso a las crisis, con sorpresas desde la geopolítica, la tecnología y el clima, al mismo tiempo que es necesario admitir que vivimos en un mundo multipolar en el que hay regiones con una importancia económica y geopolítica que antes no tenían. “No estamos tan acostumbrados a un entorno tan cambiante”, señaló.
“Lo que quiero decir es: ¿cuántos de ustedes han visto ‘El Mago de Oz’?. Muy sencillo. Ya no estamos en Kansas”, dijo.
Edmundo Tortolero / Agencia Reforma


