
En la sierra de San Miguel Totolapan, el vocero aclara que no necesitan programas de ayuda porque cuenta con recursos para desarrollar su propia producción. Desde el 13 de diciembre los campesinos están armados para proteger sus bosques del grupo de la delincuencia organizada Los Tlacos, que desde la caída del precio de la goma de amapola entró al negocio de la madera
Ciénega de Puerto Alegre, Guerrero, 22 de marzo de 2021. Los campesinos de la Ciénega de Puerto Alegre, municipio de San Miguel Totolapan, se armaron el 13 de diciembre para proteger sus recursos maderables saqueados por un grupo delincuencial que opera en la zona. Desde esa fecha siguen esperando la presencia del gobierno federal y estatal para ser atendidos.
Los pobladores han recibido constantemente amenazas del grupo Los Tlacos, “que después de la caída del precio de la amapola –al igual que otros grupos armados que operan en la sierra– han entrado al negocio de la tala clandestina de la madera como salida para seguir financiándose” comentó un representante del ejido a reporteros durante una visita el sábado a la comunidad de El Duraznito.
Desde hace tres meses los ejidatarios han solicitado al presidente Andrés Manuel López Obrador; al gobernador, Héctor Astudillo Flores; a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), a la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y a la Fiscalía General de la Republica (FGR) que revisen la destrucción y el saqueo que hay en el ejido por la tala ilegal de los bosques.
“Le exigimos al gobernador Héctor Astudillo que intervenga su gobierno, si es que puede gobernar, porque nos atrevemos a decir que él no está haciendo nada en nuestro ejido, en nuestra tierra, a pesar de notas y oficios que hemos firmado, le hemos hecho llegar a varias instituciones de gobierno y no ha pasado nada, nos atrevemos a decirles que están al servicio del crimen organizado porque no pasa nada”, expresó el ejidatario entrevistado en un terreno que sirve como cancha.
Las comunidades de El Duraznito, Lumbreras, Las Conchitas, El Cucharillo, Cruz de Ocote, Plan Verde y la Ciénega de Puerto Alegre, se organizaron desde el 2 de diciembre para defender sus recursos maderables y no maderables.
“Estamos defendiendo nuestro territorio que es el futuro de nuestras generaciones, de aquí a la fuerza no van a sacar ningún recurso natural de nuestro ejido, sea de las mineras, sea recursos maderables, nada sale a la fuerza de nuestro ejido, porque estamos dispuestos a dar la vida si es posible por defender nuestros recursos, porque de ahí vivimos y no es justo en las circunstancias que estamos viviendo, siendo que somos ricos, tenemos una riqueza enorme y vea cómo estamos viviendo”.
El joven autorizado por el ejido para hablar con los medios vestía una chamarra negra y pantalón de mezclilla, de estatura alta y complexión delgada, sentado en una silla de plástico y en todo momento portando una escopeta, sin titubear pidió al gobierno que “no manden programas, nada más necesitamos la seguridad, que nos den seguridad y nosotros arrancamos como ejido porque tenemos todo el potencial, que si nos dan seguridad apostamos y aseguramos que nosotros como ejido seremos un ejido modelo porque tenemos de donde echar mano, tenemos una industria de aserrío, tenemos un programa de manejo autorizado por la Semarnat, tenemos más proyectos que podemos aterrizar aquí en el ejido pero por la inseguridad no podemos avanzar”.
–¿Qué pasaría si no les hacen caso y siguen intentando sacar su madera?
–¿Qué pasaría si intentan y quieren pasar? Pues el primer carro, camión o Torton cargado de madera que pase por nuestro ejido, que quiera salir lo vamos a incendiar, le vamos a meter lumbre sea de quien sea, estamos en esa decisión, quemaríamos grúas, tractores, Torton, lo que sea porque a eso estamos dispuestos, decididos y no tenemos miedo a nada, porque al agarrar las armas sabemos que vamos a defender lo que es de nosotros. Es justo dar la vida por nuestros recursos, por la lucha que hicieron los antepasados por el ejido de nosotros.
–Dentro de toda la riqueza de recursos naturales, también vemos mucha pobreza en cuanto a educación y salud ¿qué es lo que pedirían a las autoridades?
–Exigir más que nada al delegado federal (Iván Hernández Díaz) de mejorar ¿no?, tener buenas escuelas, buenos maestros, que ahorita dicen que por la pandemia no hay clases, pero estamos olvidados en salud no vienen caravanas de los médicos, estamos olvidados de todo. Los caminos están deteriorados que si ahora que andan en campaña vinieran, quisiéramos que vinieran para que vean en las circunstancias que estamos, exigimos a los candidatos a gobernador, al candidato a presidente municipal, que vea en las circunstancias que estamos, los caminos que tenemos, exigirles que, si se van a comprometer con nosotros, si quiere nuestro voto, se van a comprometer a mejorar los caminos, la educación, la salud en la que estamos, por la que carecemos.
Una nueva caída en el precio de la goma de opio
En la comunidad de El Duraznito hay por lo menos 20 casas de madera y techos de lámina, no hay internet y hasta hace dos años llegó la luz al pueblo. Los campesinos principalmente se dedican al cultivo de la amapola y siembra de maíz. Aunque después de la caída del precio de la amapola muchos entraron en crisis y otros se desplazaron de sus pueblos por la violencia y la falta de dinero.
“Actualmente el precio por kilo de goma de opio volvió a caer a 10 mil pesos, la temporada pasada ya nos habíamos acomodado un poco, llegó a subir entre 15 y 17 mil pesos. Pero ahora sí me preparé para que no nos pasará como la vez pasada e invertí en árboles frutales, también para ir saliendo ya un poco de esta cosa”, comentó Naín campesino amapolero durante un recorrido el sábado por un plantío de adormidera en el ejido de La Ciénega.
En febrero del 2018 El Sur informó de la primera caída del precio del kilo de goma de opio en la sierra de Guerrero. En este municipio de San Miguel Totolapan la goma llegó a costar 25 mil, después 8 mil y al último 3 mil. La caída del precio provocó que los grupos de la delincuencia para solventar sus gastos migraran a la explotación de recursos maderables y no maderables.
Ante esta crisis los pobladores del ejido de la Ciénega de Puerto Alegre se habían organizado para iniciar un aprovechamiento forestal con permiso de la Semarnat, abrieron el aserradero Agua Escondida que tuvieron que cerrar porque la delincuencia comenzó a extorsionar a las autoridades.
“Primero nos pedían medio millón, luego un millón, nos duró poco el gusto y tuvimos que cerrarlo; su interés era controlar todos nuestros recursos” dijo uno de los ejidatarios.
El ejido de La Ciénega tiene 14 mil 28 hectáreas, 10 mil de ellas son de bosque comercial maderable; 7 mil hectáreas eran ocupadas para la siembra de la amapola antes de la crisis y se redujo 3 mil hectáreas durante la caída del precio de la amapola. Es rico también en recursos no maderables y se encuentra en el Filo Mayor de la sierra de Guerrero.
La madera y amapola
La madera y la amapola han dejado una estela de muertes y desplazados en los últimos años en el ejido de La Ciénega, donde los pobladores intentan bajar la siembra de la amapola aprovechando también sus recursos no maderables como la resina, el maguey y la agricultura.
“Cuando llega la amapola en 1966 no fue de manera masiva y de ahí hasta nuestros días sigue siendo la actividad principal. La amapola nunca trajo desarrollo, educación; nos trajo violencia y desplazamientos de pueblos, la gente tuvo que salir y abandonar sus tierras; no trajo desarrollo, estábamos mejor antes de que llegara la amapola”, comentó Filiberto Cerón Radilla poblador de La Ciénega e integrante del Observatorio de Paz para el Desarrollo de la Sierra.
Además, con la llegada de la adormidera llegaron “las armas, los conflictos internos, el alcoholismo, “el fantocheo”, de ahí surgieron muchos problemas que hasta la fecha tenemos”.
También se depredaron los bosques, “a muchos madereros les fue bien, el único que vive bien es el maderero, pero ve a la casa del dueño del bosque y te da tristeza”, expresó Filiberto que acompañó a los reporteros al recorrido por el ejido.
Los pobladores de La Ciénega de Puerto Alegre se armaron principalmente para defender sus bosques, pero también para que las autoridades federales y estatales voltearan a ver la situación en la que viven y presentarles un proyecto que bajaría la siembra de la amapola y daría el desarrollo en su zona.
“Hay de donde becar a nuestros niños, mejorar las escuelas, nuestra salud. No necesitamos la amapola para poder vivir, la idea de nosotros es aprovechar los recursos maderables, aprovechar la resina para vender a otros estados, el maguey para vender mezcal, la siembra de aguacate, la producción de miel, el fomento a la agricultura para producir granos básicos, si tienes maíz tienes todo”.
El presidente Andrés Manuel López Obrador “debe de resolvernos, no es el responsable, pero debe responder, la corrupción no ha acabado, a Guerrero no ha llegado el combate a la corrupción, terminar con ella ayudaría para la pacificación de la sierra” Finalizó Filiberto Cerón.
Texto y foto: Lenin Ocampo Torres


