
Katia Itzel García, que se perfila para representar a la Concacaf en el próximo Mundial, no sancionó como penal una sujeción de Eduardo Navarro sobre Henry Martín, una jugada polémica
Ciudad de México / Monterrey, 21 de febrero de 2026. Después de la tormenta, la goleada al Puebla.
El América vapuleó 4-0 a La Franja. En un solo partido firmó más tantos que en sus 6 juegos anteriores. Al cuestionado André Jardine le funcionaron sus apuestas.
Una noche en la que se habló tanto del despertar azulcrema como de la árbitra Katia Itzel García y el encargado del VAR, Érick Yair Miranda.
La silbante, que se perfila para representar a la Concacaf en el Mundial, no sancionó como penal una sujeción de Eduardo Navarro sobre Henry Martín, quien se lanzó hacia atrás para exagerar el contacto. El VAR tampoco sugirió la revisión en el monitor.
Una jugada que provocará el debate en los próximos días.
Puebla solo ofreció resistencia en los primeros minutos. Esteban Lozano pudo aplicar a las Águilas la ley del ex, pero le faltó esa sutileza de killer o esa picardía de barrio para picar la pelota ante una barrida obvia de Miguel Vázquez.
Después, al 43’, Raphael Veiga se estrenó como goleador azulcrema en su primera titularidad. El abrazo a su paisano brasileño Jardine fue el corolario de la acción.
Isaías Violante asistió en el primer gol y después firmó el segundo (61’), en una jugada en la que combinó explosividad con un freno brutal para que su marcador pasara de largo; ole.
Puebla ya no existía. Su mejor futbolista, el charrúa Emiliano Gómez, recorría muchos metros para inquietar a la zaga rival. Además, el portero azulcrema Luis Ángel Malagón tuvo buenas intervenciones justo cuando más apretada está la pelea por la portería del Tricolor.
Víctor Dávila, uno de los malqueridos por la afición azulcrema, anotó al 78’, jugada en la que intervino Lima, otro de los recomendados por Jardine. La “Pantera” José Raúl Zúñiga cerró la cuenta al 87’.
Después de la caída en el Clásico y el huracán por las declaraciones de Henry Martín, el América, y André Jardine, respiran.
Le dan vuelta los Tuzos
Joaquim acaba de firmar la semana más catastrófica de su carrera.
El central brasileño fue el villano de Tigres en un periodo de cinco días que se convirtieron en dos derrotas consecutivas.
El domingo fue el encargado del autogol que derivó en el descalabro ante Cruz Azul, y ayer sufrió una expulsión que abrió la puerta para la derrota de Tigres 2-1 ante Pachuca.
Parecía que el Estadio Universitario iba a tener una noche tranquila, los felinos eran favoritos y así lo mostraron en el inicio del encuentro, pues aunque los Tuzos generaron cierto peligro con transiciones a velocidad, fueron los dirigidos por Guido Pizarro los que se adueñaron de la posesión de balón.
La recompensa para Tigres fue el gol de Ozziel Herrera al minuto 39’, después de un gran esfuerzo individual del argentino Ángel Correa.
Sin embargo, cuando todo parecía controlado, Joaquim volvió a intervenir de mala manera para los universitarios.
El carioca fue rebasado con un pase filtrado y, en su desesperación por evitar un mano a mano, derribó por la espalda a Alexei Dominguez algunos centímetros antes de ingresar al área.
Después de revisar en el VAR, el árbitro Marco Antonio Ortiz observó que el central cortó una jugada promisoria y cambió la tarjeta amarilla por roja.
Esa expulsión cambió el rumbo del duelo, amarró a Tigres en su propio campo y en cuestión de dos jugadas los Tuzos le dieron la vuelta al marcador, gracias al remate de cabeza de Salomón Rondón al 79’ y el golazo de Robert Kenedy al 88’, techando al portero Nahuel Guzmán con un disparo lejano.
Staff / Agencia Reforma


