15 junio,2026 8:50 am

Analizan las neurociencias los mecanismos cerebrales de los aficionados al futbol

Una investigación utiliza resonancias magnéticas para explorar las regiones que se activan con la alegría de un gol o la angustia ante las amenazas del equipo contrario

Ciudad de México, 15 de junio de 2026. Ciertas regiones del cerebro se activaban el jueves pasado mientras las y los mexicanos se emocionaban con los goles del primer partido de la selección en el Mundial de Futbol, o quizá hasta sentían angustia ante las pocas amenazas de anotación de los sudafricanos.

¿De dónde viene la alegría cuando el equipo favorito mete un gol, o el sufrimiento cuando lo recibe?

Las emociones durante un partido de futbol comienzan a ser objeto de estudio de las neurociencias.

Una investigación, titulada Mecanismos cerebrales en todo el espectro de participación de los aficionados al futbol: Un estudio de neuroimagen funcional, exploró mediante resonancias magnéticas las regiones del cerebro relacionadas con las respuestas emocionales de los aficionados ante las victorias y derrotas de sus equipos.

En ese estudio, realizado por científicos de la Universidad de San Sebastián, en Chile, y finalizado en 2022, participaron 61 hombres de entre 20 y 45 años, fanáticos de los máximos clubes rivales de ese país, la Universidad de Chile y Colo-Colo.

Lo que los investigadores observaron fue la actividad cerebral de los participantes mientras se les proyectaban clips de goles de su equipo favorito, pero también goles en contra.

Los hallazgos representan un mayor conocimiento del principal órgano del sistema nervioso central, al mismo tiempo que reafirman la urgencia de fomentar la gestión de emociones.

Durante la victoria, el estudio mostró que se activan con fuerza las regiones del sistema de recompensa: el estriado ventral, el núcleo caudado y el núcleo lentiforme, junto con áreas asociadas a la identidad social, reforzando el vínculo con el grupo propio.

En cambio, con la derrota se activa la red de mentalización, que permite a una persona ponerse en el lugar del otro y procesar el dolor emocional de manera más racional, al mismo tiempo que disminuye la actividad del córtex cingulado anterior dorsal, la región encargada del control cognitivo y la regulación emocional.

Este desbalance explica por qué, en hinchas muy identificados, una derrota puede desencadenar reacciones impulsivas y agresivas.

“Cuando un equipo marcaba un gol, se encendían las regiones cerebrales vinculadas al placer y la recompensa”, explicó el doctor Francisco Zamorano, investigador principal del estudio, en un artículo de la Clínica Alemana, donde trabaja como parte de la Unidad de Imágenes Cuantitativas Avanzadas y donde realizó el estudio.

“Pero cuando el rival anotaba el gol, el área responsable del control cognitivo, el córtex cingulado anterior dorsal, mostraba una disminución del autocontrol justo cuando más falta hacía”.

Defensa y control

Erasmo Saucedo, profesor y coordinador de investigación del Departamento de Psiquiatría en el Hospital Universitario de Monterrey, destaca este estudio para entender la relación entre cerebro y futbol.

“Nuestro cerebro interpreta la victoria como una experiencia gratificante personal. Por eso el futbol es mucho más que el futbol. Es identidad personal, es identidad social, es identidad de grupo, es identidad colectiva”, comentó.

“Por eso cuando juega México no juega nada más la Selección Nacional, juega todo México, y por eso te sientes tan involucrado”.

Pero cuando es el equipo favorito el que recibe un gol, entonces se activa una “red de mentalización”, en particular del precúneo, a manera de mecanismo de defensa para racionalizar el dolor y refugiarse en experiencias personales.

El precúneo es señalado como la parte del cerebro fundamental para recordar, proyectar el futuro y reflexionar sobre uno mismo; clave para los procesos cognitivos complejos. Aquí entran factores como una buena infancia o los valores para entender que el otro no es un enemigo.

El hallazgo más importante de la investigación chilena, destaca Saucedo, es que en una derrota hay una menor activación de la corteza cingulada anterior, lo que varía según el nivel de fanatismo.

Entre las funciones de la corteza cingulada anterior está el control de impulsos y la detección y corrección de errores, así como la modulación de respuestas ante situaciones estresantes.

“Cuando está activa hace que tú tengas control cognitivo, es decir, que no te pelees, está monitoreando tus errores; pero cuando esa área no está trabajando no tienes tanto control, no tienes tanta regulación de tus emociones.

“Te puedes enojar, te puedes pelear, puedes aventar vasos, puedes decir palabras altisonantes, puedes tener muy poquita tolerancia a la frustración, la resolución de conflictos no es la adecuada. Porque esa área se apagó”.

De ahí que Zamorano, el investigador chileno, aproveche el éxito de su estudio para promover el buen desarrollo cerebral en la infancia y fomentar valores como la empatía, la responsabilidad y el respeto.

“Esto es fundamental para vivir en sociedad”, dijo en una entrevista.

Daniel Santiago / Agencia Reforma