
Acapulco, Guerrero, a 25 de octubre de 2025.- Durante un evento de reflexiones sobre el paso del huracán Otis, el vicepresidente de Ia región cinco del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS por sus siglas en inglés), Manuel Ignacio Ruz Vargas, señaló que el saqueo de los días siguientes del meteoro no sólo fue realizada por la población pobre, sino por “gente con vehículos de modelo reciente, con grados académicos de posgrado, de licenciatura”.
Reflexiones a 2 años del huracán Otis fue organizado por el oceanólogo Efrén García Villalvazo y por la ambientalista Vivian Heredia, y se llevó a cabo en el auditorio del Fuerte de San Diego.
El arquitecto Ruz Vargas señaló que una de las causas del desastre social del huracán Otis es el turismo: “es la única forma de desarrollo económico a la cual se le ha apostado, entonces ésa es una de las grandes debilidades que tiene”.
El 44 por ciento de la población acapulqueña vive en pobreza y el 16 por ciento en pobreza extrema, es la misma población que vivió “una situación tan dramática donde todo quedó colapsado”.
Sobre la rapiña, el doctor en Desarrollo Regional de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG) dijo que “a lo mejor se entiende que gente con escasos recursos económicos, que no tengan para vivir, que se quedaron sin empleo, pudieran hacer este tipo de actos vandálicos, pero no, en un momento dado vimos gente con vehículos de modelo reciente, con grados académicos de posgrado, de licenciatura”.
El académico subrayó que “los desastres no son naturales, el problema de los desastres evidencia lo que se hizo mal o lo que se dejó de hacer, entonces es una construcción social”, y especificó que en Acapulco se vive la desigualdad social y segregación, expresadas también en la planificación urbana.
A partir de Otis, hay un estigma hacia la sociedad acapulqueña por la rapiña, “pero realmente fue una reacción social ante la destrucción hubo un resentimiento de toda esa gente pobre que vio y que ha sufrido y que ha deseado, aspirado a tener un Iphone o una motocicleta”.
En su recuento de los primeros días tras el meteoro, reflexionó sobre las barricadas, llevadas a cabo “de manera primitiva quizá por así decirlo, pero cada quien blindó su espacio, generó un sentido de identidad y apropiación de ese espacio porque había una ausencia de poder, no había seguridad para la gente local y conociendo cómo estaba la situación, había que tomar medidas drásticas”.
El también arquitecto Luis Ramos, organizador junto con Ruz Vargas del Seminario sobre la puesta en valor del patrimonio cultural y natural de Acapulco, expuso el proyecto de recuperación del Paseo del Pescador junto con el Malecón, en un esquema de recuperación del espacio público.
Pero Acapulco no cuenta con una guía de diseño urbano “adaptado a una zona costera, tenemos desafortunadamente buenas intenciones, técnicamente muy mal solucionado el tema de los proyectos de Fonatur”.
Señaló que la Zona Federal Marítimo Terrestre (Zofemat) es una “zona privada por los chicos malos, o al menos es lo que dicen muchos”, por lo que se debería hacer un diagnóstico “multidisciplinario” que tome en cuenta la seguridad pública, el cambio climático, la estructura, y más variables.
Sin embargo, “después de vivir una cantidad de proyectos de espacios públicos, tristemente les puedo decir que no existe una coordinación de los tres niveles de gobierno aunque estén en la misma mesa”.
El presidente de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (Canaco-Servytur) en Acapulco, Alejandro Martínez Sidney, dijo que tras el paso del huracán categoría cinco “las autoridades perdieron la brújula, perdieron la organización, perdieron completamente el control”, pero también llamó a hablar bien de Acapulco para que llegue el turismo.
El resto de los ponentes fueron los propios organizadores del evento, el exregidor morenista Javier Morlett Macho, el ingeniero arquitecto David Acevedo Ugarte y Genaro Sánchez Mejorada.
Ramón Gracida Gómez / Foto: Carlos Carbajal


