9 febrero,2026 9:48 am

Aplasta Seahawks 29-13 a Patriots y se consagra campeón del Super Bowl LX

El cuerpo defensivo de Seattle impuso condiciones de principio a fin. Fue una masacre lo que le hicieron a Nueva Inglaterra en las trincheras, limitando al quarterback Drake Maye. Del otro lado, el mariscal de campo Sam Darnold completó 19 de sus 38 pases lanzados, para 202 yardas y un touchdown para completar la tarea

Ciudad de México, 9 de febrero de 2026. Seattle hizo valer la frase de que “las defensas ganan campeonatos”.

Los Seahawks se consagraron campeones del Super Bowl LX al derrotar 29-13 a Nueva Inglaterra con una espectacular actuación de su defensiva en Santa Clara, California.

El cuerpo defensivo de Seattle impuso condiciones de principio a fin, sobre todo en la línea frontal.

Fue una masacre lo que le hicieron a los Patriots en las trincheras, limitando al quarterback Drake Maye y a la segunda mejor ofensiva de toda la NFL durante la Temporada Regular.

Maye se la pasó con los linieros defensivos respirándole en la nuca y con escasos segundos para buscar alguna opción de pase.

Estuvo bajo presión 19 veces, fue capturado en seis ocasiones, tuvo un balón suelto y sufrió dos intercepciones, incluida una que fue regresada hasta la zona de anotación en el último cuarto y que fue el punto final de la agonía patriota.

Aunque la inexperiencia del QB de segundo año salió a relucir, la realidad es que la poca protección que le dio su línea ofensiva hizo casi imposible que pudiera destacar, aún con sus 295 yardas y dos pases de touchdown.

Del otro lado, el mariscal de campo Sam Darnold tuvo un partido discreto, luciendo impreciso en intentos de pase que debían ser de rutina, pero que terminaron lejos de las manos de sus receptores.

Completó 19 de sus 38 pases lanzados, para 202 yardas y un TD, encontrando en las diagonales al ala cerrada AJ. Barner.

Pero esos números importaron poco, porque el tan criticado QB ganó su primer anillo de campeón gracias al respaldo de su defensa y al superlativo desempeño del corredor Kenneth Walker III.

Kenneth se dio un festín tanto por dentro como por fuera de los tacles, registrando 135 yardas terrestres para mermar poco a poco a la línea defensiva de Pats y dejar la mesa servida para que el pateador Jason Myers brillara con luz propia.

Myers se convirtió en el primer pateador con cinco goles de campo en un SB.

Los Seahawks tuvieron que esperar 11 años para tomar venganza contra Pats, pero la espera valió la pena, consiguieron su segundo título y convirtieron a Nueva Inglaterra en el equipo más perdedor del Super Bowl con seis derrotas en 12 apariciones.

La bandera mexicana ondeó en la cancha del Levi´s Stadium de Santa Clara, California, en las manos de Elijah Arroyo, quien cuenta con ascendencia mexicana por parte de su padre. Nació en Florida, pero a los siete años se mudó a Cancún, donde cursó la primaria y adoptó la cultura mexicana. Foto: Redes sociales

El fumble

La defensiva de Pats mantuvo en la pelea al equipo hasta el final del tercer cuarto, cuando los intercambios de Drake Maye aparecieron.

El primero fue el balón suelto sufrido en su propia yarda 37, el cual fue recuperado por Byron Murphy y terminó convertido en el único touchdown del ataque de Seattle.

El pase de TD

Aunque el quarterback Sam Darnold no estuvo fino en zona roja, comenzando el último cuarto consiguió su única anotación de la noche, la cual incrementó a 19 la ventaja de Seattle y eliminó casi cualquier esperanza de respuesta para los Patriotas.

Fue un pase de 16 yardas para su ala cerrada AJ Barner.

El pick six

Con los Pats perdiendo 22-7, la defensiva de Seattle se volvió a crecer para capturar a Drake Maye y provocar la intercepción de Uchenna Nwosu que fue regresada hasta la zona de anotación.

Fue la última daga para New England, pues generó una diferencia de 3 posesiones con poco más de 4 minutos en el reloj.

El feroz Mike Macdonald

¿Qué esperas que haga un coach de corte defensivo en el Super Bowl? Exacto, acosar y derribar al quarterback una y otra vez.

En su segunda temporada al frente de los Seahawks, Mike Macdonald forjó una de las defensas más temibles de la temporada y, con el sello de la casa, le hizo ver su suerte a los Patriots en el Super Bowl.

El ex coordinador defensivo de Baltimore llegó a la costa Oeste hace 2 años, vio un desastre y, con solo planos defensivos, se puso manos a la obra.

Con el antecedente de la Legión del Boom, Macdonald recordó que los Halcones Marinos son aves de caza y le devolvió el ADN agresivo y feroz al equipo.

Fueron la mejor defensa de la NFL en puntos permitidos, Top 5 contra la carrera y Top 10 en capturas. Esos números lo catapultaron a la cima de la Conferencia Nacional y en el Super Domingo capturaron 6 veces a Drake Maye, lo interceptaron 2 en dos ocasiones, presionándolo todo el tiempo.

“En este segundo año como entrenador en jefe, los jugadores demostraron el trabajo; sabíamos que jugaríamos de cierta manera y dejaremos en los libros de historia a la Dark Side como la defensa que hizo todo posible”, expresó el head coach que estudió finanzas y que aplica las matemáticas en su estrategia en el emparrillado.

La otra cara de los Pats

Mientras muchos celebran a los Patriots como una dinastía incuestionable, pocos se detienen a observar la otra cara. Nueva Inglaterra no solo es una de las franquicias más ganadoras de la NFL: también es la que más veces ha perdido un Super Bowl.

Con seis títulos (2002, 2004, 2005, 2015, 2017 y 2019), los Pats están a la par de los Steelers en campeonatos, pero su balance en el Súper Domingo es tan glorioso como cruel: seis victorias y seis derrotas. Ningún otro equipo ha salido tantas veces vencido del escenario más grande de la liga.

Hasta antes del juego de ayer compartían ese registro poco envidiable con los Broncos, que habían caído en cinco finales (1978, 1987, 1988, 1990 y 2014). Hoy, los Patriots encabezan esa lista en solitario.

Su historia en el Super Bowl comenzó con golpes severos. En 1986 fueron humillados 46-10 por los Bears y en 1997 Brett Favre y los Packers les recetaron 35 puntos sin piedad.

Luego llegó la era dorada: Tom Brady y Bill Belichick los convirtieron en sinónimo de poder absoluto. Ganaron seis anillos, sí, pero ni en su apogeo escaparon al fracaso. Eli Manning fue su verdugo en dos ocasiones con los Giants (2008 y 2012) y los Eagles derribaron esa dinastía “invencible” en 2018.

Seattle no solo ganó ayer: los aplastó. Aprovechó una defensa que borró a Nueva Inglaterra del campo y confirmó que la dinastía más celebrada de la NFL también es experta en caer cuando las luces brillan más. Seis anillos pesan, pero seis derrotas pesan igual. O más.

Protestan contra el ICE

Previo a que empezara el partido entre Patriots y Seahawks, decenas de personas se manifestaron en las afueras del Estadio de los 49ers, en Santa Clara, California, contra el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).

En las inmediaciones del recinto, un grupo de activistas entregó varias toallas con la leyenda “ICE OUT” a los aficionados que se dirigían a ver el Super Bowl LX.

Según el propio movimiento, los voluntarios repartieron más de 15 mil paños, para que los asistentes los mostraran en las tribunas, como una manera de protesta ante las políticas migratorias del Presidente Donald Trump.

Previamente, las autoridades locales anunciaron que no tenían informe acerca de un operativo migratorio de los agentes del ICE para deportar a los migrantes en Santa Clara.

Nombran al corredor Keneth Walker III como el Jugador Más Valioso

Después de 28 años de espera, un corredor volvió a ser elegido como el Jugador Más Valioso de un Super Bowl.

Kenneth Walker III se robó varios de los reflectores del campeonato de Seattle y provocó que la elección del MVP fuera muy sencilla, emulando lo hecho por Terrell Davis con los Broncos de Denver en 1998, tras su triunfo en el SB XXXII frente a los Empacadores de Green Bay.

El talentoso corredor de los Halcones Marinos se dio un festín por tierra, aprovechando los huecos generados por su línea ofensiva en la zona central y también explotando su velocidad con escapadas por fuera de los números.

Walker sumó 135 yardas en 27 acarreos, promediando cinco yardas cada vez que tuvo el ovoide en su poder.

Su desempeño fue clave para que los Seahawks se adueñaran del ritmo del partido, generando series ofensivas largas que fueron bajándole poco a poco el tiempo al reloj y que desgastaron a la línea frontal de la defensiva de Nueva Inglaterra.

“Quiero agradecer a Dios por esta bendición de estar aquí. Pasamos por muchas adversidades esta temporada, pero nos mantuvimos unidos y esto es lo que logramos”, declaró Walker después de recibir el premio.

Staff / Jaime Ugarte / Agencia Reforma