
A través de su nueva serie Santita, el actor y productor busca detonar el diálogo sobre problemáticas sociales complejas como la discapacidad, la discriminación y el aborto
Ciudad de México, 22 de abril de 2026. Gael García Bernal busca, con la serie Santita, poner en la conversación temas urgentes en México, como lo son la discapacidad, la discriminación y el aborto.
“Desde la ficción se puede hablar de todo, se debería de hablar de todo que de alguna manera también desenmascare y disecte los matices que existen ante temas bastante complejos que no son blanco y negro.
“Que también señalen con total contundencia la ausencia de conversación en torno a un tema urgente y terrible, lo marginal que está el mundo de la de las personas con discapacidad en México. De cómo son muy discriminados y no entran dentro de la conversación situación cotidiana, política y mucho menos electorera, pocas veces se ha dado. Entonces creo que por eso la ficción es el lugar idóneo para poder tratar estos temas, cotorrearlos y charlarlos”, dijo García Bernal, en entrevista.
Luego de sufrir un accidente automovilístico, la ginecóloga María José Cano (interpretada por Paulina Dávila) termina en silla de ruedas, pero sigue atendiendo a sus pacientes.
La llaman Santita, pero su apodo es contradictorio: dejó plantado en el altar al amor de su vida, Alejandro (García Bernal), le encanta beber, jugar cartas, y hacer apuestas en peleas de gallos y carreras de caballos.
Para la construcción del personaje se contó con asesoría para que la actriz pudiera representar esta realidad con una mirada más consciente, empática y respetuosa.
“Santita ha sido un gran regalo en mi vida. Para mí fue una oportunidad enorme de interpretarla en muchos sentidos y no hubiera sido posible sin el acompañamiento, apoyo, las conversaciones y las capacitaciones que tuve gracias a nuestra asesora, María Ángel García Ramos, que es una mujer maravillosa que hoy en día puedo llamar mi amiga.
“Además, me enseñó y me textualizó lo que implica ser una mujer con discapacidad en México. También me compartió mucho de su experiencia. Fue muy generosa y estuvo conmigo en todo este proceso. Hasta hoy es alguien que me ha enseñado mucho y de quien todavía sigo aprendiendo”, afirmó Dávila.
En la historia, Santita no tiene un papel de víctima, se mueve entre contradicciones, decisiones difíciles y una personalidad que desafía las expectativas.
En ese universo aparece Alejandro, quien a dos décadas de su compromiso fallido se reencontrará con ella de manera inesperada. Ambos se verán obligados a enfrentar su pasado mientras se dan cuenta que existen emociones que aún no han superado del todo.
“Era una relación idílica, platónica, en el sentido de también haber atisbado aquello que era lo mejor. En esas épocas de la juventud, a veces no sabíamos qué es lo mejor que tenemos. Pensamos que existe algo más, pensamos que la hierba crece mucho mejor del otro lado.
Jacqueline Ponce León / Agencia Reforma


