Octavio Klimek Alcaraz
Política de residuos en Chilpancingo
Octavio Klimek Alcaraz
A través de los medios de comunicación nos hemos enterado de la resistencia de la población de Amojileca para instalar un relleno sanitario en terrenos adyacentes a su comunidad. Esto es comprensible, nadie quiere por razones de salud, económicas y ambientales tener en su cercanía un sitio de disposición final de residuos sólidos en su cercanía. Al respecto, trato de realizar algunas consideraciones.
El primer asunto es estimar cuántos residuos sólidos urbanos se generan en Chilpancingo. Al hacer el ejercicio se toma en cuenta que la población del municipio de Chilpancingo conforme al censo poblacional de 2010 ronda en los 241 mil habitantes. Atendiendo la recomendación del Diagnóstico Básico para la Gestión Integral de los Residuos. 2012, realizado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales y el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático, que indica en su página 17 que “tanto más grande es la población mayor valor de generación per cápita presenta” y que por tanto estima una generación per cápita de un kilogramo al día de residuos sólidos urbanos en poblaciones mayores a 100 mil habitantes en su gráfica 1 de su página 18. Con dicha cifra se estima una generación de 241 mil kilogramos diarios de residuos sólidos urbanos en Chilpancingo. Esto contrasta de manera especial con los datos proporcionados por el INEGI en su Censo Nacional de Residuos Sólidos Urbanos de 2011, que informa que en Chilpancingo se recolectaban en el 2010, 54 mil 850 kilogramos diarios de residuos sólidos urbanos (INEGI. Residuos Sólidos Urbanos. Censo Nacional de Gobiernos Municipales y Delegaciones 2011. Tabulados básicos consultado en http://www3.inegi.org.mx/Sistemas/temasV2/Default.aspx?s=est&c=21385).
Es decir, sólo se recolectan 0.228 kilogramos de generación per cápita diariamente, lo que es sospechosamente bajo. Lo anterior significaría una primera conclusión:
En Chilpancingo, existe una subestimación de los residuos sólidos que se recolectan o la mayor parte de los residuos sólidos no se recolectan. Para efectos de establecer políticas públicas relacionadas a los residuos debe dejarse claro este tipo de datos.
Debe agregarse que el citado Censo de INEGI informa una recolección de 224 toneladas de Acapulco y de 140 toneladas de Iguala de residuos sólidos urbanos por día. Realizando el mismo estimado, resultaría que en Acapulco se estarían generando 790 toneladas diarias de residuos sólidos con 790 mil habitantes y en Iguala 140 mil toneladas con 140 mil habitantes. En Iguala el estimado de un kilogramo por día coincide con lo recolectado y en Acapulco vuelve a suceder algo similar a lo concluido anteriormente con Chilpancingo.
La importancia de esta estimación de la generación de residuos diarios tiene que ver con el cumplimiento de la Norma Oficial Mexicana 083, de especificaciones de protección ambiental para la selección de sitio, diseño, construcción, operación, monitoreo, clausura y obras complementarias de un sitio de disposición final de residuos sólidos urbanos y de manejo final. Si se llegan a ingresar más de 100 toneladas diaria a un sitio de disposición final se entiende conforme a la norma que se trata de un sitio de disposición final tipo A. Debo entender, que en el caso de Chilpancingo se está pensando en construir su sitio de disposición final para más de 100 toneladas diarias, sería contra toda razón técnica suponer que se producen menos de 100 toneladas de residuos al día. El caso de Iguala con menor población y que genera una recolección de 140 toneladas, hace suponer que en Chilpancingo también se generan más de 100 toneladas diarias de residuos sólidos urbanos, que no se recolecten en la actualidad en Chilpancingo el 100 por ciento de los residuos es otra cosa. Aunque no conozco el estudio realizado para identificar al área de Amojileca, parto de que quienes lo realizaron pensaron en atender las especificaciones para buscar un sitio de tipo A.
Considerando entonces lo anterior, la norma 083 señala que para la selección del sitio tipo A, la realización de estudios geológicos y geohidrológicos regionales previos. Si comprendo correctamente conforme a la información de que la selección del sitio para el área de Amojileca se realizó conforme a la norma 083, entonces se tienen los citados estudios geológicos y geohidrológicos regionales previos. El principal problema es que en las inmediaciones de Chilpancingo no hay suficientes terrenos disponibles para la disposición final de residuos sólidos. Además, las características de sus suelos calcáreos, con la existencia de dolinas –que son prácticamente pozos–, permiten la rápida filtración de los lixiviados de los residuos a los mantos de agua subterránea, contribuyendo a la progresiva contaminación de estas aguas. Habría que revisar, por parte de las autoridades municipales, con el apoyo técnico del gobierno estatal y federal, las otras posibles alternativas de selección del sitio. Después de ello, transparentar este proceso informando y haciendo que la población participe en la decisión a tomar, respecto a las diversas alternativas para elegir el sitio de disposición final, y así hacerlo socialmente viable.
En paralelo a atender este asunto de la selección del sitio de disposición final con un enfoque técnico pero también social, hay que considerar el orientar de manera rápida los esfuerzos para crear un organismo operador descentralizado de carácter interregional en donde otros municipios, aparte del propio Chilpancingo, puedan incorporarse, atendiendo así de manera integral el manejo de residuos sólidos urbanos de la región. Al respecto, existen experiencias exitosas en el estado de México, Nuevo León y Jalisco para superar sobre todo la corta duración de los gobiernos municipales.
También se debe reflexionar en que deben orientarse mayores esfuerzos a reducir, reutilizar y reciclar los residuos sólidos urbanos de ciudades como Chilpancingo. La vida útil de un sitio de disposición final se reduce si no hay programas claros para lograr dichos objetivos. Son demasiados los recursos que se invierten en los estudios y construcción para que acaben literalmente tirados a la basura. Es necesario hacer ya la separación obligatoria de la basura, esto se realiza ya de manera exitosa a lo largo y ancho del país.
En conclusión, la población de Chilpancingo debe abandonar el modelo del gato, es decir, producir la basura y creer, que porque en el mejor de los casos, se “tiró” en un camión, el problema quedó resuelto. La gestión de los residuos se rige por el principio de responsabilidad compartida y no puede quedar sólo como un problema del gobierno municipal en turno o ser un pésimo vecino en el vecindario.




