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Jorge Camacho Peñaloza

Más allá del poder político

Jorge Camacho Peñaloza

Acostumbramos a cometer nuestras peores debilidades y

flaquezas a causa de la gente que más despreciamos.

Charles Dickens

Sin duda que la aparición de grupos de autodefensa y el reclamo de la sociedad en todo el estado por la inseguridad en que se ha envuelto el estado, nos ubica en una encrucijada: o seguimos ateniéndonos al mismo modelo de hacer política o intentamos uno nuevo con miras a resolver de otra manera los problemas que nos aquejan como sociedad. Me explico.
El siglo pasado legó al XXI profundos problemas llamados estructurales cuyas consecuencias que si bien antes no queríamos ver o que minimizábamos, hoy nos están reventando casi en la cara a todos, es decir, atravesamos por complejos problemas inéditos que están generando reacciones inéditas en la sociedad en tanto que en la esfera del gobierno parece que seguimos con los mismos esquemas que funcionaron para los problemas del siglo pasado pero que no están funcionando para los problemas y sociedad del siglo XXI.
La irrupción de los grupos de autodefensa, policías comunitarias y ciudadanas, así como la fuerte expresión de las voces de la sociedad causadas por la delincuencia organizada, la pobreza y la ineficiencia gubernamental, nos pone de cara inevitablemente a una nueva forma de entender y ejercer el poder con la participación de la sociedad.
La sociedad quiere participar y está en su legítimo derecho a hacerlo pero también dentro del marco de las leyes y las instituciones; no puede ser una participación fuera del Estado porque sencillamente es parte del Estado mexicano, del estado de Guerrero.
Así las cosas la participación de la sociedad es una necesidad y exigencia de la democracia del siglo XXI, pero una participación no desarticulada, fuera de la ley, con la justicia en las manos de cada quien, no anárquicamente, ni separatistamente, si participación ciudadana no significa la creación de otro estado, si es ciudadana entonces de acuerdo a derechos y obligaciones del ciudadano del Estado.
Pero también en la esfera del gobierno debe entenderse y ejercerse la política, el poder político, menos absolutistamente, desde el enfoque del enemigo, sino de aquel que entiende que la política existe más allá del poder político, más allá de los cargos de elección popular, más allá del gobierno, y se ejerce también por la ciudadanía, la política existe también en la sociedad, de hecho es su principal fuente.
Estoy seguro de que la política de hoy nos obliga a sociedad y gobierno a empecinarnos en sumar y no en restar, en dialogar y no en mantenerno en la cerrazón, en argumentar y no en imponer, en la cortesía y no la afrenta, en la legalidad y no en la ilegalidad.
Urge que todos hagamos un alto en nuestra vorágine de causas, fines y medios, para entender y practicar la política desde este enfoque argumentativo, dialoguista y de búsqueda de entendimiento y no confrontación, es cierto, no debemos darles la oportunidad a quienes quieren ver dividida a la sociedad y gobierno, se puede la participación de la sociedad pero también respetar y hacer respetar pacíficamente la ley.
Vuela vuela palomita y ve y dile: a quienes quieren empecinarse en que no hace falta la participación ciudadana o que se puede pasar a la ley por el arco de triunfo que aquí hubo acuerdos, que cría cuervos y te sacarán los ojos.

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