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Ofrecen en el segundo día del Festival de Jazz un recorrido histórico por el género

Karla Galarce Sosa

 

“La música es el único modo de hablar con el lenguaje del alma”, expresó el bajista acapulqueño Pepe Hernández, quien junto con su agrupación cerró el segundo día de actividades de la décimo séptima edición del Festival de Jazz, cuyas actividades terminan hoy en el Zócalo del puerto.

En la Plaza de Armas del Museo Histórico de Acapulco Fuerte de San Diego se dieron cita turistas, visitantes y músicos para escuchar a las bandas de jazz que ejecutaron fusiones de folk, samba y ritmos suaves, cadenciosos; metales e imprescindibles ejecuciones individuales con improvisaciones que fueron aplaudidas de manera entusiasta por los aproximadamente 600 asistentes, a pesar de las graves fallas en el sonido.

Entrevistado antes de su participación, Pepe Hernández dijo que para él, la música es el mejor medio de comunicar el lenguaje del alma.

Consideró innecesario buscar “traducir” con palabras el lenguaje del alma porque las notas musicales están escritas por otra alma y se cumple con un propósito de sentimiento, de comunicación e interacción emocional.

Destacó que para que en Guerrero destaquen sus músicos hace falta honradez de las autoridades y un mayor presupuesto para el fortalecimiento de una cultura de la creación artística y de apreciación musical.

“Falta honradez en los políticos y programas a mediano y a largo plazo; allí (en la cultura de la creación artística) hay un enorme hueco, falta planeación, falta una persona seria que dirija la cultura, con visión, compromiso, que implemente programas, no lo veo de otra manera”, dijo el músico egresado del conservatorio.

Para el también director musical existe una mala interpretación entre la dirección de las políticas públicas en el sector cultural, porque “una cosa es el espectáculo, otra cosa es el arte, son cosas completamente diferentes, una va dirigida al alma de la gente y la otra es el mero entretenimiento”, expuso.

Manifestó que la formación de músicos por la escuela Ignacio Nogueda Reyes del Sindicato Único de Trabajadores de la Música en Guerrero (SUTMEG) “es un esfuerzo aislado” debido a que no se ha contado con un apoyo oficial que contribuya a mejorarla.

A sus 17 años de existencia, indicó que el Festival de Jazz es un esfuerzo impulsado por el actual director de Cultura de Acapulco, Alfredo Díaz Solano, “en lo general es un festival muy pequeño, sin embargo se agradece porque se ven frutos”, finalizó.

La agrupación que abrió la segunda jornada musical, contó con la participaron Julián Bert, quien matizó con diversas texturas las ejecuciones con su teclado; también participó Arnulfo Erazo con las cuerdas de su bajo; y el baterista conocido como Titino, a quienes el ayuntamiento reconoció su participación.

En seguida la agrupación Liberty Jazz Band, integrada por 15 músicos, ofreció un recorrido musical propiamente desde los orígenes del jazz hasta piezas clásicas de las décadas de los 40 y 50 bajo la dirección de Jesús Salvador Ventura.

Desde las bocinas, ocultas por largas tela blancas, donde eran proyectadas diversas figuras geométricas, los músicos movían al unísono los pies, cabezas, y extremidades.

A sus interpretaciones se sumó la voz de Alejandro Martínez, quien jazzeó con su voz las melodías del funk y fusión, a las notas suaves que despertaban diversidad de sobresaltos musicales y emocionales.

Las improvisaciones de los músicos que tocaron la trompeta, el bajo, y el percusionista arrancaron aplausos durante sus interpretaciones libres.

En la participación de Liberty Jazz Band, se incorporó con su guitarra Arnulfo Erazo.

La instrumentación, melodía y armonía de las piezas que interpretaron eran aderezadas con improvisaciones que la gente agradeció desde sus lugares sin dejar de aplaudir a los artistas que tocaron hasta pasadas las 10 de la noche.

Hoy sábado se contará con la participación de Guerrero Jazz, dirigida por los hermanos Emmanuel y Francisco Nieves; Jazz Fusión y la participación del pianista Héctor Infanzón.

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