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Se dicen los mexicanos felices a pesar de su baja calidad de vida, según OCDE

Ulises Díaz / Agencia Reforma

Ciudad de México

México se encuentra entre los países más felices del mundo según la mayoría de los indicadores globales en la materia, pese a que 29 por ciento de su población trabaja en la informalidad, 46 por ciento se encuentra en condición de pobreza y a que durante este sexenio el salario ha caído 1.2 por ciento real.
Según el Índice de Felicidad Mundial 2011, el país ocupó el lugar 23 entre 143 naciones. Este indicador mide componentes de esperanza de vida, satisfacción de calidad de vida y huella ecológica.
Por su parte, de acuerdo con datos de la OCDE, la población mexicana superó el promedio de los países miembro en nivel de felicidad, con 66 por ciento.
Ello contrasta con que en lo económico, según cifras del mismo organismo, México está entre los últimos lugares de los 34 países miembro en calidad de vida, que comprende desde ingresos hasta acceso a satisfactores sociales.
En otro estudio más reciente, de IPSOS, México fue el tercer país más contento, ya que 43 por ciento de su población se declaró “muy feliz”. En Suecia, la proporción es 20 por ciento y en Francia, de 15 por ciento, naciones que tienen un PIB per cápita por lo menos cuatro veces mayor al mexicano.
Especialistas coincidieron en que la sensación de felicidad y bienestar se compone de variables tan complejas que no se puede explicar sólo por la situación económica.
Pero superado ese nivel, cada sociedad, en especial ésta, pondera de diferente forma la riqueza.
Claudia Garnica, coordinadora de Consejería Académica del Tec de Monterrey campus Ciudad de México, señaló que el mexicano dice ser feliz a pesar de no tener un ingreso económico alto, comparado con otros países, porque su bienestar está basado en otros valores.
“En México, culturalmente nos han transmitido una serie de valores en los cuales radica nuestro bienestar, como la familia, el vínculo afectivo con otras personas o el gusto por desempeñar cierta labor cotidiana, y eso no está directamente relacionado con el ingreso económico”, indicó la psicóloga.
Mariano Rojas, académico de la Flacso y quien se ha especializado en temas de bienestar, explicó que si bien se da demasiada importancia al dinero, hay más riquezas que las materiales.
“Nuestra sociedad decidió que el PIB era la meta a perseguir, lo cierto es que otros factores son relevantes para la vida humana, como la importancia de las relaciones humanas, el apoyo comunitario y el desarrollo afectivo”, precisó.
El ambiente laboral también colabora a la sensación de felicidad, de acuerdo con Emelina Santiago, investigadora del Banco de México.
“Una empresa que genera un ambiente laboral donde las personas están contentas y se sienten tranquilas causa una identificación con la organización, y si en algún momento una persona está en una disyuntiva de quedarse en esa empresa o cambiarse a otra no sólo va a tomar en consideración una cuestión de mayor sueldo, sino también estos factores de bienestar que puede no tenga en otros sitios”, anotó.

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