Inundadas, todas las unidades residenciales que fueron construidas sobre humedales
Óscar Ricardo Muñoz Cano
Tras las inundaciones causadas por la tormenta tropical Manuel, los vecinos de las colonias cercanas a la unidad habitacional Luis Donaldo Colosio se preparan para la siguiente contingencia: el brote de enfermedades que dejará a su paso la gran cantidad de lodo que se asienta en calles y avenidas.
Mientras tanto, y entre reclamos de vecinos por la falta de ayuda, los dos albergues ubicados al interior de la colonia funcionan con apenas lo necesario y reciben a casi un millar de personas.
En un recorrido a pie y en lancha por la zona, con ayuda de trabajadores de Protección Civil, se observó que las calles quedaron convertidas en extensiones del río que atraviesa las unidades habitacionales Rinconada del Mar, Colosio, Joyas del Marqués, La Ceiba, La Marquesa, La Marquesita, Las Gaviotas, así como la colonia Frente Nacional, cercana a Llano Largo, donde aún el agua alcanza los dos metros de altura.
Todas son conjuntos residenciales creados en el boom inmobiliario de la primera década de este siglo, cuando grandes empresas construyeron sobre un zona de humedales destruyendo el ecosistema que permitía atenuar los efectos de tormentas y huracanes.
Si bien en algunos lugares el agua comenzó a bajar en comparación con el lunes, esto sólo hace que empeoren las cosas pues comienzan a emerger cantidad de muebles, basura y hasta animales muertos dejando un lodo espeso y un tufo que cientos de personas pisan y respiran.
En la primaria Luis Donaldo Colosio, donde se instaló un albergue, decenas de personas reciben comida y medicinas, mismo caso que en el otro albergue de la primaria Diana Laura, donde la gente acude incluso a recibir ayuda médica ya que empiezan a padecer enfermedades respiratorias.
El señor Luis Gerardo Valencia, quien está encargado de la logística para llevar apoyo a los albergues, explicó que llevan tres días operando apenas con lo necesario, por lo que urgió a que la ayuda comenzara a fluir.
No obstante, hay muchas personas todavía que en estas colonias que se niegan a abandonar su casa y prefieren quedarse en los segundos pisos o las azoteas.
Asimismo, en lugares como Rinconada del Mar la gente se organizó para establecer guardias contra los saqueadores y echó a andar su propio comedor.
Ahí los vecinos se quejaron de que ninguna autoridad ha llegado a apoyarlos, que incluso, la comitiva que traía consigo la secretaria de Desarrollo Social federal y el gobernador no pasaron al interior de las colonias para revisar las afectaciones.
“Vienen, se toman la foto y se van”, reclamó la señora Josefina, quien se negó a dar su apellido.
Durante el recorrido por la Colosio, la constante era que el apoyo prometido por las autoridades no llegaba todavía y comenzaban a escasear el agua y la comida.
En varias de las tiendas Oxxo ubicadas en el bulevar de Las Naciones se pudo constatar que ya no hay agua ni pan de caja ni comida enlatada, y que donde sí hay se raciona su venta a una pieza por persona.
En Walmart, Sams y Comercial Mexicana los soldados organizan a la gente para dejarla entrar de grupos de 10, de 20 y de 50 en la más grande; también se les limita la cantidad de artículos, mencionaron los encargados de las tiendas.
A pesar de ello, cerca de las 4 de la tarde la tienda Cosco empezó a ser saqueada por decenas de personas que llevaban desde ropa y enseres domésticos hasta pantallas de televisión, por lo que militares y policías federales establecieron un filtro para dejar pasar sólo a aquellos que llevaban comida y deteniendo a quienes llevaban cualquier otro artículo.




