Mal olor y lodo seco, otra consecuencia para colonias y poblados tras la tormenta Manuel
Karla Galarce Sosa
En las colonias donde comenzó a salir el agua que dejó la tormenta tropical Manuel, el ambiente huele a putrefacción; toneladas de basura cubren las calles y banquetas.
El lodo color naranja comenzó a secarse y las polvaredas cubren las zonas que estuvieron cubiertas por agua.
Las Gaviotas, Luis Donaldo Colosio, Puerto Marqués y parte de Llano Largo, son algunas colonias en las que el olor a putrefacción se percibe desde la entrada a la comunidad.
Tras las lluvias, la gente comenzó a limpiar sus casas y a sacar los desperdicios para dejarlos sobre las banquetas. El olor a carne podrida es inconfundible, los víveres y alimentos que se echaron a perder ahora están amontonados cerca de sus casas y toneladas de basura que fueron arrastradas por el agua circundan por doquier.
En un recorrido de esta reportera por el corredor que comunica el fraccionamiento Las Gaviotas con la colonia Luis Donaldo Colosio, aún se ven encharcamientos y el puente que comunica ambas colonias sigue cubierto por la creciente del canal de agua que proviene de la laguna Negra de Puerto Marqués.
Ahí, los patios de las casas tienen toneladas de lodo y basura; los vecinos también sacaron los muebles inservibles y comenzaron la limpieza.
Ahora el problema es otro, el lodo comenzó a secarse en algunas partes, pero el paso de los vehículos provoca ahora nubes de polvo que todos respiran. El mismo caso se da en Puerto Marqués, donde el lodo también comenzó a secarse en algunas partes, aunque aún existen algunos andadores inundados.
En la avenida principal del poblado, toneladas de basura, muebles destruidos y colchones fueron amontonados por los marquesanos. Las tiendas que resultaron afectadas comenzaron su limpieza, pero no sólo sacaron lodo y basura, sino que entre los desechos, están lácteos, carnes frías y víveres perecederos que comenzaron a descomponerse.
El hacinamiento de los habitantes del poblado es evidente porque muchos continúan viviendo en los restaurantes, bajo alguna techumbre a orilla de calle o en la iglesia.
La falta de agua es otro reto de los vecinos para asear las casas. Una vecina del lugar dijo estar convencida de que tendrían que pasar decenas de viajes de carros de basura para limpiar el lugar.
Puerto Marqués estuvo dos días bajo el agua y trajo consigo toneladas de lodo que ahora se seca y convierte en polvo en la calle y en las casas.




