Llega una niña flotando en un tronco sobre el cauce del río a Zirándaro; muere de pulmonía
Gregorio Urieta
Zirándaro
Ubicado en la margen derecha del Balsas que confluye con la desembocadura del río del Oro, Zirándaro quedó entre dos fuegos y las aguas de los dos ríos en su margen derecha, al este de la población penetraron al centro de la ciudad y llegaron a dos metros de altura, afectando considerablemente la economía de las familias.
Casas caídas por el reblandecimiento de la tierra se observan en la orilla del río, aunque los daños son menores que río abajo.
El Balsas cubre con amplitud su cauce que en el puente recién construido durante la administración de Zeferino Torreblanca en Guerrero y Lázaro Cárdenas Batel en Michoacán, forma un remanso grande.
En ese espacio un campesino que había ido a sacar los animales de Valdemar Romero escuchó incrédulo el llanto de una niña.
De acuerdo a lo narrado por el señor Dioceas Romero, ex regidor por el PAN en Zirándaro, el campesino no daba crédito a lo que veía; era una niña morena que estaba llorando abrazada al tronco de un árbol en medio del agua, temblaba de frío.
La niña fue rescatada y llevada al médico, según el señor Dioceas fue en la clínica del IMSS Coplamar en donde fue atendida.
Para él, que la niña sobreviviera de esa forma era una muestra “de un milagro de dios, que la haya defendido para que no se muriera”.
Luego llamó la atención de alguien para que la viera allí “como diciendo ‘mírala, allí está’. ¿Cuántos kilómetros habrá viajado de esa forma esa niña? Ponte a pensar qué trauma pasó la niña en ese mundal de agua Pensamos que era de por ahí de Changata o de Ajuchitlán, porque estaba morenita morenita”.
Por la mañana, vía telefónica de la clínica del IMSS de Huetamo, Michoacán, el doctor Jesús Castellanos Chávez co-rroboró la atención que se le dio a la pequeña.
Informó que se atendió a la menor por bronconeumonía, “era de La Cañada, tenía 10 años de edad y falleció porque la llevaron a un (médico) particular y le retrasó el tratamiento, se le complicó y murió”, aseguró.
La Cañada es una población cercana al río del Oro, al sur de Zirándaro.
Reinstalada su actividad económica que comparte casi en 100 por ciento con Huetamo, Michoacán, los zirandarenses recuerdan cómo vivieron los momentos de la mayor inundación.
“Nos sacaron con engaños de las casas. Gritaron que se había roto la presa El Caracol, hubieras visto este bulevar, parecía el eje central de México: lleno de carros y la pitadera, lloridos, gritos, nos fuimos a refugiar a los cerros, dejamos todo. Ya nos bajamos al otro día y nos dimos cuenta de que nos habían vacilado”, cuenta Dioceas Romero.




