A 26 días de la tormenta Manuel la colonia Brisa Norte de la capital sigue inundada y sin ayuda
*La mañana del sábado 14 avisaron decenas de vecinos al 066 que la presa Cerrito Rico se iba a desbordar pero nadie acudió. En Protección Civil “nunca contestaron”, relatan. La Sedesol federal censa a quienes no fueron damnificados, se quejan. El asentamiento está a un lado de la presa y el Ayuntamiento les dio un permiso para instalarse ahí hace ocho años, informan
Anarsis Pacheco Pólito
Chilpancingo
A 26 días de las lluvias provocadas por la tormenta tropical Manuel la colonia Brisa Norte ubicada al margen de la presa Cerrito Rico de esta ciudad permanece bajo el agua y sin ayuda del gobierno.
Vecinos del lugar informaron que la presa no es vigilada por las autoridades para prevenir que se desborde y luego abran las compuertas y provoquen la crecida del río Huacapa, como sucedió.
La vecina Josefina Guzmán en compañía de su cuñado Alex Reyes y otra vecina, Teresa González relataron que desde el sábado 14 de septiembre a las 7 de la mañana llamaron continuamente al teléfono de emergencias 066 para alertar sobre el rápido crecimiento en el nivel de la presa y luego del desbordamiento, pero ninguna autoridad municipal, estatal o federal atendió la alerta.
Los tres coincidieron en que la colonia es un asentamiento regular, que cuentan con los permisos del Ayuntamiento a pesar de que se encuentra en una ladera pegada a la presa Cerrito Rico y no cuenta con calles pavimentadas.
Los vecinos damnificados de esta colonia ahora se alojan en una de las laderas que son consideradas como de riesgo por el declive en el terreno que llega hasta la orilla de las aguas de la presa.
“Tuvimos que salir de nuestras casas por las paredes y techos porque el agua estaba avanzando muy rápido y tratamos de sacar nuestras cosas, las más importantes”, agregó doña Josefina, quien lleva viviendo ahí ocho años.
Los tonos azules y verdes del agua de la presa llena se contemplan desde el techo de la casa de Josefina Guzmán, mientras el nivel sigue aumentando con cada lluvia que se registra en la capital del estado y en la parte baja de la sierra.
Las casas de 20 familias que viven al margen de la presa estuvieron sumergidas bajo el agua y algunas aún continúan así y sin recibir más apoyo que las escasas despensas que llegaron a ellos porque el río Huacapa no permitía el paso pues destruyó el puente que comunicaba a los habitantes de esta y otras tres colonias del lado norte de la ciudad.
El cuñado de doña Josefina, Alex Reyes recordó que el sábado por la mañana notó el crecimiento de la presa, lo que le preocupó porque su casa está en el margen y él y sus vecinos llamaron por teléfono al 066 pero nunca llegó alguna autoridad.
“Desde las siete de la mañana empecé a llamar al 066 pero no me comunicaron con nadie ni nadie vino abrir las compuertas, le dijimo a la señorita que contestó que estaba creciendo la presa, nos dio un número de Protección Civil pero nunca contestaron”, agregó.
Dijo que al ver que aumentaba el nivel del agua de la presa los demás vecinos empezaron a llamar también al 066 pero no les daban indicaciones ni solución “nadie llegó, ninguna autoridad se presento a pesar de advertirles lo que estaba por suceder”.
Ante la falta de atención de las autoridades los habitantes del asentamiento y campesinos que tienen sus siembras cerca de la presa decidieron, a las doce del día del sábado, abrir la compuerta de la presa para desfogarla porque las casas estaban siendo devoradas por el agua que se estaba acumulando.
Alex Reyes quien también tiene 8 años viviendo en la colonia donde mayormente viven maestros, albañiles y chalanes, señaló que al lugar nunca van las autoridades para el monitoreo del crecimiento de la presa, “a nosotros no nos pagan pero vigilamos hasta donde podemos, porque no hay equipo de medición”.
“Todo fue tan rápido y tratamos de salvar lo que podíamos, salimos por la parte de atrás de la casa, desmontamos unas maderas para salir por ahí, porque el agua subía rápido sin detenerse”, relató doña Josefina mientras señalaba los restos de su casa.
Las casas que permanecen en el agua son habitadas a pesar del riesgo de que continué creciendo el nivel de la presa y destruyar todo a su paso, como ya lo hizo en otra parte de la colonia.
Los electrodomésticos continúan en los patios improvisados tapados por lonas o algunos techos improvisados para que ni la lluvia ni el sol los estropee.
Los vecinos explicaron que no pueden salir de sus casas porque no tienen en donde guardar sus cosas y si las dejan corren con el riesgo de que se las roben y pierdan lo poco que les quedó después de la devastación.
Doña Teresa dijo que para evitar peligros su familia instaló una lona en la parte superior de la ladera de la presa para dormir sobre la carretera de acceso a la colonia, pues temían que mientras durmieran siguiera subiendo el nivel del agua retenida.
Josefina Guzmán dijo que después de que perdieron sus casas lo que recibió fue pocas despensas y un cobertor individual y denunció que los censos de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) federal no integraban a su padrón de apoyo a los verdaderos damnificados.
“Levantan sus censos pero meten a gente que no sufrió perdidas, hay otras familias que perdieron más cosas y no se les esta apoyando de ninguna forma”, agregó.
En la colonia viven al menos 25 familias en 20 casas que resultaron afectadas y que sufrieron de la inundación, en su mayoría permanecen bajo el agua y se puede observar que en algunas se rompieron los techos para poder salir y sacar sus cosas.
Algunos techos de las casas son ocupados como asoleaderos para secar los documentos, prendas y muebles que resultaron dañados por el agua.
Los habitantes se ven decaídos porque tendrán que volver a trabajar en sus casas, reconstruirlas y recordaron que es un terreno que fue aprobado por el Ayuntamiento capitalino como habitable y cuentan con los documentos que lo demuestran, los que fueron aprobados hace 8 años.
“Lo que pedimos es que exista un grupo de personas que sean profesionales y que se dediquen a cuidar la presa, no sirve de nada que manden a la Policía Municipal si no mandan a gente que esté revisando el nivel de agua que se recolecta”, agregó doña Josefina.
Alex Reyes dijo que domingo fueron cerradas las compuertas de la presa, por lo que aumentó el nivel del agua y las autoridades no ponen cuidado.
Relató que el día en que se dieron cuenta que la presa ya estaba desbordándose, antes de abrir las compuertas, ellos avisaron a sus vecinos mediante mensajes de texto que se salieran de sus casas para evitar que quedaran atrapadas o se registrara alguna muerte.
“Aquí ninguna autoridad vino ni porque llamamos ni les avisamos, actuamos nosotros porque las casas se estaban inundando y pudo haber sido peor, nadie está de planta vigilando la presa y el agua que llegaba al fondo era mayor que la que se estaba desbordando”, concluyó el vecino.




