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Rezaré por las víctimas de la violencia, ofrece el Papa

El papa Benedicto XVI saluda durante el trayecto por las calles de León * Foto: Agencia Reforma

 

Agencia Reforma y Proceso

 

León, Guanajuato

 

En su primer mensaje en México, el Papa Benedicto XVI afirmó que rezará por quienes sufren a causa de la violencia.

“Pediré al Señor por este pueblo, porque haga honor a la fe recibida y rezaré especialmente por quienes más lo necesitan, particularmente por los que sufren a causa de antiguas y nuevas rivalidades, resentimientos y formas de violencia”, declaró.

En la ceremonia oficial de bienvenida en el Aeropuerto Internacional de Guanajuato, Joseph Ratzinger llamó a los mexicanos a no desfallecer en la construcción de una sociedad basada en el desarrollo del bien, el amor y la justicia.

Pidió también no entristecerse y buscar la esperanza.

“Como peregrino de la esperanza les digo como San Pablo: ‘no se entristezca como los que no tienen esperanza, la confianza en Dios ofrece la certeza de encontrarla, de recibir su gracia, en ellos se basa la esperanza en quien cree’.

“Y sabiendo esto, se esfuerza en transformar, también, las estructuras y acontecimientos presentes poco gratos, que parecen inconmovibles e insuperables, ayudando a quien no encuentre en la vida sentido y por venir”, indicó en español, uno de los seis idiomas que domina.

El Pontífice apuntó además que los mexicanos que han emigrado no olvidan su país y desean verlo en armonía y con un desarrollo integral.

Aún vigente el debate de la reforma constitucional en materia de libertad religiosa, Benedicto XVI se pronunció, como muchos especialistas estimaban, en favor de este tema.

Indicó que ningún poder tiene el derecho de olvidar o despreciar la libertad religiosa, la cual, dijo, es fundamental.

“Esta inigualable dignidad de toda persona humana, creada por Dios, y que ningún poder tiene derecho a olvidar o despreciar. Esta dignidad se expresa de manera eminente en el derecho fundamental a la libertad religiosa en su genuino sentido, y en su plena integridad”, afirmó.

Remarcó que en la misión de la Iglesia nadie está excluido y que ésta no compite con otras iniciativas, ya sean públicas o privadas.

 

“Lo recibe un país que ha sufrido mucho”, dice Calderón

 

Lo recibe un pueblo que ha sufrido mucho”, fueron las palabras del presidente  Felipe Calderón, quien en su calidad de jefe del Ejecutivo federal recibió en el Aeropuerto Internacional del Bajío al Papa Benedicto XVI, con un discurso en el que describió a los mexicanos como un pueblo que ha aguantado con entereza la delincuencia, violencia, pobreza, crisis económica, epidemias y hasta terremotos.

En su discurso de bienvenida al jefe del Estado Vaticano, Calderón describió a un México literalmente al borde del colapso, para el cual la presencia del líder católico es particularmente importante “en horas aciagas, en momentos en que nuestra patria atraviesa por situaciones difíciles y decisivas”.

“Lo recibe, su santidad, un pueblo que ha sufrido mucho, por diversas razones, y que a pesar de ello, hace esfuerzos todos los días para llevar alimento a la mesa de la casa, para educar a los hijos, para sacar adelante a la familia”, agregó Calderón.

Según afirmó, además de la crisis mundial “que México sufrió como pocos”, el país ha sido víctima de una violencia “descarnada y despiadada” que atribuyó a los grupos criminales y a los delincuentes.

Aunque luego aseveró que México ha salido adelante gracias a que “somos un pueblo fuerte” y perseverante.

“Sé que serán las suyas palabras de renovación y consuelo que dará esperanza a miles de hogares… gracias por estar en México”, concluyó Calderón.

Acompañado por su esposa Margarita Zavala, y por el gobernador de Guanajuato, Juan Manuel Oliva Ramírez, Calderón dio la bienvenida al jefe del Estado Vaticano, quien arribó en el avión de Alitalia unos minutos después de las 4 de la tarde.

Los principales jerarcas católicos mexicanos ocupaban las primeras filas, como monseñor Carlos Aguiar Retes, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM); el cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo primado de México; Juan Sandoval Iñiguez, arzobispo emérito de Guadalajara, entre otros. Los acompañaba el nuncio apostólico en México, Christophe Pierre.

Al evento asistieron también algunos gobernadores, como Emilio González, de Jalisco; Eruviel Ávila, del Estado de México; Rodrigo Medina, de Nuevo León, entre otros.

Un mariachi amenizó el evento desde antes de que arribara el Papa, lo mismo que grupos de danza regional que bailaban sobre el entarimado dispuesto frente al estrado donde estuvieron los dos jefes de Estado.

En el Aeropuerto del Bajío se montó un estricto operativo de seguridad, principalmente con elementos del Ejército y de la  Policía Federal, quienes llevaban perros adiestrados y detectores de explosivos.

Después de los discursos, Calderón presentó al pontífice a su comitiva presidencial. El presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, el perredista Guadalupe Acosta Naranjo, sorprendió al dejar con la mano al presidente Calderón.

Acosta Naranjo saludó al pontífice en su calidad de presidente de la Cámara de Diputados; después volteó a ver a Calderón, le hizo una leve reverencia con la cabeza y se dio la media vuelta, sin saludar al presidente. El gesto fue interpretado como un “desaire” del perredista. Sin embargo, en una entrevista posterior, éste aclaró que sólo siguió las instrucciones que le dio el equipo de protocolo de la presidencia.

Inmediatamente, Benedicto XVI presentó a su sequito papal. Y enseguida el mariachi interpretó temas como el “Jarabe Tapatío”, “Caminos de Guanajuato”, “Cielito Lindo” y “Son de la negra”.

Al término de la ceremonia, Benedicto XVI abordó el Papamóvil que ya lo esperaba. Hizo el recorrido de más de 30 kilómetros a la ciudad de Léon, saludando a su paso a la multitud que se congregó a orillas de la carretera y le gritaba: “¡Benedicto, hermano, ya eres mexicano!”, entre otras porras y saludos. Llegó finalmente al Colegio Miraflores, donde pernoctó.

 

Reunión privada

 

Antes, Benedicto XVI y el presidente Felipe Calderón dialogaron durante quince minutos en privado en el Aeropuerto Internacional del Bajío, al arribo del pontífice a esta entidad, informó Federico Lombardi, vocero papal, quien reveló que ambos dirigentes hablaron sobre los problemas de México.

El vocero aclaró en conferencia de prensa esta noche que la perspectiva de la Iglesia católica sobre la libertad religiosa no es que se le den privilegios a ella en particular, sino todas las iglesias puedan expresar esa libertad en actividades vinculadas a la comunidad.

Benedicto XVI y el presidente Felipe Calderón dialogaron durante quince minutos en privado en el Aeropuerto Internacional del Bajío, al arribo del pontífice a esta entidad. Ambos dirigentes hablaron sobre los problemas de México.

Lombardi resaltó el mensaje de esperanza como la parte medular de las primeras palabras que Benedicto XVI pronunció, minutos después de que su avión aterrizó en el aeropuerto de Guanajuato.

En una conferencia de prensa ofrecida esta noche en la sala que reúne a los periodistas acreditados, Lombardi aseguró que el papa hizo un viaje muy bueno y llegó en excelentes condiciones de salud.

Según Lombardi, los primeros reportes que le dieron las autoridades locales hablan de entre 600 y 700 mil personas que dieron la bienvenida al pontífice en los 32 kilómetros entre el aeropuerto y el Colegio Miraflores.

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