Presenta Fernando Pineda Balada Marina, testimonio de su experiencia guerrillera
*La opción de la guerrilla era un fenómeno que muchos jóvenes creyeron que era viable en ese momento, “había las condiciones para entrarle”, plantea. El acto, en la UAM-Iztapalapa de la ciudad de México
Aurelio Peláez
Ciudad de México
Memoria de su infancia en Zirán-daro, testimonio del estudiante politizado en la Universidad Nicolaíta de Morelia que un día decide pasar a la lucha armada, autocrítica de la militancia en la izquierda, historia de su permanencia en el penal de Lecumberri y debate sobre la vigencia del marxismo, todo eso es el libro Balada marina, que este martes presentó en el salón Cuicalli de la Universidad Autónoma Metro-politana-Iztapalapa, el profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), Fernando Pineda Ochoa.
El título, como precisó el doctor en literatura y erudito chilpancinguense Gustavo Illades, alude a cierta lírica que contrasta con el contenido del libro: la experiencia guerrillera de Pineda en el Movi-miento de Acción Revolucionaria (el MAR), organización que estuvo vigente a principios de 1970, con raíces en la universidad Patricio Lumumba, de la ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), donde fue fundada por estudiantes mexicanos.
La guerrilla era un fenómeno que muchos jóvenes creyeron viable entonces, recuerda Pineda, también articulista de El Sur, “había las condiciones para entrarle”, cuenta.
Pineda Ochoa narra parte de esa historia en un anterior libro, En las profundidades del MAR (editorial Plaza y Valdés, 2003), donde cuenta las experiencias de los jóvenes que apostaron por esa opción para derribar al “Estado burgués”, y de sus fracasos militares y es a su vez un recuento de la muerte de muchos jóvenes, ya a manos del Ejército en los enfrentamientos, o de la policía política en las cárceles, entre torturas y ejecuciones.
Sin ser una continuación de En las profundidades del MAR, Balada marina (Editorial Contraste, 2013) regresa al testimonio de esa época de la historia mexicana, la del Estado autoritario que dejaba pocas opciones para la libre expresión de los ciudadanos, recuerda Illades, quien actualmente es profesor de tiempo completo de la UAM-Iztapalapa, aunque trabajó hace algunos años en la UAG, donde coordinó libros sobre la historia de Guerrero.
En la presentación también participaron el investigador Jorge Rendón Alarcón, igualmente chilpancinguense y profesor-investigador del plantel huésped, y el cronista de Zirándaro, Virgilio Bermúdez, quien inició recordando una anécdota del fallecido escritor y articulista de El Sur, Salvador Aguilar: “Decía Chava que Zirándaro es el único municipio donde existe un escritor por cada cien habitantes”. Moderó la mesa el profesor Jesús Rodríguez.
La historia de la izquierda
Para el profesor Rodríguez, el libro de Fernando Pineda Ochoa es un cruce de caminos entre la experiencia literaria y la militancia política. Es además, agregó, un testimonio de la historia de la izquierda en el país.
El investigador Jorge Rendón, en tanto, explicó que Balada marina constituye un testimonio de la sociedad guerrerense; “es un testimonio político y una reflexión sobre la naturaleza del Estado mexicano”.
Agregó que el libro también tiene elementos de crónica, en la cual “Fernando narra cómo se compromete en la lucha política”; no obstante, descarta que el material sea una obra “provinciana”. “Más bien recoge a la provincia mexicana desde una visión universalista”, planteó.
Para Jorge Rendón, editor del libro, el testimonio de Fernando Pineda habla de “una sensibilidad comprometida con la lucha política” y cuenta la historia de una encrucijada no resuelta, la de la permanencia recurrente de un Estado autoritario, heredero del despotismo y el absolutismo monárquico.
Así, la guerrilla por la que apostó Pineda Ochoa, dijo Jorge Rendón, son años cruciales en la historia del país, donde había un Estado priista con un ejercicio del poder omnipotente, donde no había margen para la pluralidad política, y en la que a muchos jóvenes no les quedó más alternativa que la rebelión.
La lectura de Balada marina, explicó, es la historia de la naturaleza del poder en México en los años 1960-70 del siglo pasado, pero también del compromiso político de una generación que aspiró al cambio social a través de la lucha armada.
En tanto Gustavo Illades, al hablar de la autocrítica que hace Fernando Pineda de ese periodo de la guerrilla en el país, dijo que “me llamó la atención el carácter autoritario de la guerrilla”, que a pesar de que buscaba ampliar las libertades de los ciudadanos, dentro de sus grupos mismos las negaba, como el hecho de que sus militantes tenían que pedir permiso para tener pareja, como lo revela Pineda Ochoa.
En una lectura crítica, Illades cuenta cómo el mismo Pineda Ochoa platica de la falta de lecturas de los dirigentes de la guerrilla del MAR, y de la falta de aceptación que la opción armada tuvo en los círculos de la intelectualidad progresista en el país.
Por su parte, el también editor Virgilio Bermúdez, contó el dilema que plantea en su texto Fernando Pineda, el del ciudadano que expone su militancia entre la legalidad y la clandestinidad. Paisano del autor, hizo referencia además al historial del escritor, con raíces en una familia de lucha opositora, que fueron base de la decisión que éste tomó para incorporarse quizá después a la guerrilla.
“Zirándaro es origen, abrevadero de orgullo y sentido de pertenencia a una tierra y familia de la que mucha influencia habrá ejercido en Fernando; el ejemplo de su abuelo materno Fernando Ochoa, su tío, Ángel Pineda y otros parientes que ofrendaron su vida en junio de 1940, en el célebre enfrentamiento armado conocido como El Sitio de Huetamo, quienes dejaron en ese evento constancia de valor y convicción de apoyar hasta el final, la candidatura a la gubernatura de Michoacán, de su tío abuelo Efraín Pineda Borja, que enfrentaba en desigual contienda al general Félix Ireta Viveros, apadrinado por el sistema”, recuerda Virgilio Bermúdez.
“Dicha candidatura corrió en paralelo a la del general guerrerense Juan Andrew Almazán, que enfrentó a la del divisionario Manuel Ávila Camacho quien para sorpresa de muchos, fue preferido por el general Cárdenas, cuando muchos pensaban que sería natural que se inclinara por el divisionario michoacano Francisco J. Múgica”, recordó.
En una breve, discreta y hasta tímida intervención, Fernando Pineda Ochoa, El Gallo, o El Gallito como le conocen sus amigos de la universidad y de la izquierda en Guerrero, dijo que a pesar de las experiencias fatales que conoció en la aventura guerrillera, volvería a tomar las mismas decisiones que cuando fue un joven estudiante de la Universidad Nicolaíta de Michoacán, que por su cercanía era más factible como centro de estudios para los zirandarenses.
Fiel a su convicción juvenil, refrendó su militancia contra el vigente “Estado burgués” que sigue cometiendo tropelías contra los ciudadanos, sostuvo.




