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No se intimiden por la fuerza del mal, pide el Papa en su despedida

Mayolo López y Verónica Sánchez / Agencia Reforma

Silao, Guanajuato

Luego de tres días de actividades en Guanajuato, el Papa Benedicto XVI partió del Aeropuerto Internacional de Guanajuato hacia Cuba.
Tras su primera visita al país, el Sumo Pontífice fue despedido en una ceremonia que encabezó el presidente Felipe Calderón.
Antes de abordar el avión, Benedicto XVI llamó a los mexicanos a ser fieles a sí mismos y a no intimidarse por las “fuerzas del mal”.
En su discurso, el Pontífice afirmó que durante su estancia en el país fue testigo de las preocupaciones por varios problemas que México atraviesa y que se lleva el dolor y las alegrías de los ciudadanos.
“Deseo reiterar con energía y claridad un llamado al pueblo mexicano a ser fiel a sí mismo y a no dejarse amedentrar por las fuerzas del mal, a ser valiente y trabajar para que la savia de sus propias raíces cristianas haga florecer su presente y su futuro”, dijo en su mensaje de despedida.
“Los llevo igualmente conmigo, compartiendo tanto las alegrías como el dolor de mis hermanos mexicanos para ponerlos en oración al pie de la cruz, en el corazón de Cristo del que emana el agua y la sangre redentora”.
El Papa exhortó a los mexicanos a ser buenos ciudadanos, a preocuparse por el bien de los demás, tanto en la esfera personal como en los diversos sectores de la sociedad.
Comentó que se va de México colmado de experiencias inolvidables y que a pesar de que terminó su visita no termina el afecto y la cercanía con este país.
“Que Dios los bendiga”, dijo.
Antes, al despedir al religioso, el presidente Calderón le dijo al Obispo de Roma que esperaba que se hubiera dado cuenta de que el pueblo de México no está ni estará desesperanzado.
Ante cientos de invitados que se congregaron en el Aeropuerto Internacional de León, Felipe Calderón le pidió al Papa que se llevara consigo las lágrimas de las personas a quienes consoló, y las preocupaciones cotidianas de quienes padecen pobreza, marginación o violencia.
“Tenga siempre presente a México y abogue por él”, le pidió.
“Espero que haya constatado que el pueblo mexicano no está ni estará desesperanzado”, sostuvo Calderón Hinojosa.
El jefe de Estado de México, le dijo al Papa que con su visita había tocado el corazón de los mexicanos y sembrado la semilla de la paz y de la esperanza.
“Su visita hará que el alma de los mexicanos pueda recuperar la alegría y la felicidad interior.
“Le agradecemos sus oraciones por los mexicanos, sus gestos de consuelo por los que sufren”, aseguró el presidente.
Antes que ocuparan el templete donde pronunciaron sus discursos, el Papa, Calderón y su esposa entraron a un cuarto en el que se permanecieron unos 3 minutos fuera de cámaras.
Afuera cientos de personas instaladas en las gradas que se habilitaron en el aeropuerto de El Bajío, gritaron al Papa: “¡Que se quede, que se quede, que se quede!”.
“Llévese para siempre la sonrisa de nuestros niños, y las porras de nuestros jóvenes”, le dijo Calderón al Sumo Pontífice.
Entre otros subieron al templete al despedir al Papa los gobernadores del Estado de México, Jalisco y Guanajuato. Hicieron lo propio los secretarios de Gobernación, de Desarrollo Social, y Agricultura, así como la portavoz gubernamental Alejandra Sota.
Con el trasfondo de Las Golondrinas, el Papa se despidió de los mexicanos en la cabina del avión que lo llevó a La Habana, Cuba, para desahogar otra visita.
Margarita Zavala, esposa del presidente, se despidió de él besándoles las manos.

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