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Hay deficiencias generalizadas en las cárceles de Guerrero, advierte la CNDH

Hay deficiencias generalizadas en las cárceles de Guerrero, advierte la CNDH

*El organismo dio a conocer el Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2012, que sitúa al estado en lugar 21 de las 32 entidades. Inspeccionó los tres penales más importantes del estado, el de Acapulco, Chilpancingo e Iguala. Estancia digna, salud e integridad física y moral de los reclusos, entre los aspectos desatendidos

Zacarías Cervantes

Chilpancingo

La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) reprobó a Guerrero con una calificación de 5.07 en el Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2012,  cuyos resultados dio a conocer el martes 19 de noviembre.
El organismo nacional ubicó al estado en el lugar número 21 de las 32 entidades federativas y el Distrito Federal, en cuanto a los aspectos de garantía de la integridad física y moral del interno, garantía a una estancia digna, condiciones de gobernabilidad, reinserción social del interno y grupos de internos con requerimientos específicos.
Entre las observaciones graves del organismo, detectó que en los penales de la entidad existen “áreas de privilegios, objetos y sustancias prohibidas y existencia de internos que ejercen violencia o control sobre el resto de la población”.
La CNDH destacó, por otra parte, que “hay la presencia de cobros por parte de los internos para el mantenimiento de los dormitorios, uso del teléfono y no realizar labores de limpieza”.
Además, la CNDH dijo que existe sobrepoblación y hacinamiento, pues el número de internos rebasa la capacidad instalada de las celdas.
Asimismo, que hay una deficiente separación entre hombres y mujeres en el área de ingreso de los penales.
Observó también deficiencias en los servicios para mantener la salud de los internos, como equipo médico, unidad odontológica, falta de instrumental, insuficiente personal médico, insuficiencia de medicamentos y material de curación y deficiencias en la atención psicológica.
También detectó deficiencias en la supervisión del funcionamiento del centro por parte del titular, o que cuando menos no existe un registro de la supervisión.
Encontró deficiencias en la atención y acciones para atender incidentes violentos y deficiencia en el procedimiento para la remisión de quejas por violación a los derechos humanos de los internos ante la instancia competente.
Otra situación es la deficiente atención a internos sancionados y sujetos a protección, como la falta de atención médica y deficiencias en la alimentación.
En cuanto a las garantías para que los internos tengan una estancia digna, la CNDH observó deficiencias relacionadas con la existencia y capacidad de las instalaciones para el funcionamiento en el área varonil de dormitorios, cocina, comedores, talleres, área médica y área de sancionados, e inexistencia de área de protección y locutorios.

Las mujeres, en condiciones precarias

En cuanto al sector femenil no hay un área de ingreso para la protección, locutorios, área médica y de criminología, y detectó deficiencias en cocina, comedores, talleres y área de sancionadas.
Otra deficiencia se localiza en las condiciones materiales y la higiene de las instalaciones para  alojar a los internos, como ingreso, dormitorios, del área médica, de la cocina, comedores, visita familiar, instalaciones deportivas y talleres.
La CNDH vio deficiencias en la elaboración, distribución, consumo, cantidad y calidad de los alimentos e inexistencia de dietas especiales.
En cuanto a las condiciones de gobernabilidad, el organismo asienta en su diagnóstico que hace falta un manual de procedimientos para ingreso, traslado de internos, motín, uso de la fuerza, solicitar audiencia con las autoridades, presentar quejas, revisión de  visitantes, de  estancias y del Consejo Técnico Interdisciplinario, así como en la  difusión de la normatividad a los internos.
El organismo nacional destacó por otra parte que en los centros penitenciarios de la entidad hay insuficiencia del personal de seguridad y custodia, femenino, para cubrir ausencias, vacaciones e incapacidades y falta de equipamiento. Además de deficiencias durante el proceso de la imposición de sanciones disciplinarias.
Estableció que hay deficiencias en el ejercicio de las funciones de autoridad por parte de los servidores públicos de los centros penitenciarios, “existe control por parte de los internos en seguridad, actividades productivas, educativas y deportivas, así como en los servicios de alimentación, limpieza y mantenimiento”.
En el documento del organismo nacional se asienta, asimismo, que existen  “áreas de privilegios, objetos y sustancias prohibidas y existencia de internos que ejercen violencia o control sobre el resto de la población”.
La CNDH destacó que hay la presencia de cobros por parte de los internos para el mantenimiento de los dormitorios, uso del teléfono y para no realizar labores de limpieza.
En cuanto al rubro de reinserción social del interno, el diagnóstico revela que es inexistente la integración de un expediente técnico, que hay deficiencias en la clasificación criminológica y que falta personal de criminología.
Señala que es inexistente la separación entre procesados y sentenciados en áreas comunes y deficiencias en la separación en dormitorios.
Por otra parte observó deficiencias en las actividades laborales, en las actividades deportivas (programación, equipo deportivo y registro de internos), y en las acciones realizadas con los beneficios de libertad anticipada, como deficiencias en la elaboración de los estudios de personalidad.
En el aspecto de grupos de internos con requerimientos específicos, la CNDH detectó que las mujeres tienen deficiencias en la atención médica y en la alimentación de los hijos que viven con ellas en la cárcel; que los adultos mayores tienen deficiencias en cuanto a la ubicación, accesibilidad a las  instalaciones, atención médica, equipo de apoyo como bastones, muletas y sillas de  ruedas; visita íntima, inexistencia de talleres especializados y dietas adecuadas.
Además menciona que los grupos de internos indígenas tienen deficiencias en el servicio de intérpretes en los casos necesarios y requerimientos específicos, además  de inexistencia de medidas para evitar el trato discriminatorio.
En este mismo aspecto revela que las personas con discapacidad física y mental tienen deficiencias en materia de la atención médica, y que los internos con VIH/SIDA carecen de una ubicación especial por motivos de salud.
Además reveló que las personas con preferencias sexuales distintas tampoco cuentan con una ubicación especial para garantizar su seguridad.
Además de que los internos con adicciones no cuentan con programas para la prevención de adicciones y de desintoxicación voluntaria.
Para realizar este diagnóstico la CNDH recorrió en el 2012 los tres penales más importantes del estado, el de Acapulco, Chilpancingo e Iguala.
En el caso del Centro Regional de Reinserción Social de Acapulco asignó una calificación en el aspecto de condiciones de gobernabilidad de 4.54; en el aspecto de garantías de la integridad física y moral del interno 6.7; en cuanto a las garantías a una estancia digna 4.69; en la reinserción social del interno 6.2, y en grupos de internos con requerimientos específicos 6.6.
En el caso del Centro Regional de Reinserción Social de Chilpancingo, la CNDH asignó en el rubro de condiciones de gobernabilidad 5.98; en el aspecto de garantías a la integridad física y moral del interno 6.53; en el aspecto de garantizar una estancia digna 4.7; en la reinserción social del interno 6.16, y en grupos de internos con requerimientos específicos 6.5.
En cuanto al Centro Regional de Reinserción Social de Iguala, en condiciones de gobernabilidad  la calificación fue de 4.73; en el aspecto que garantiza la integridad física y moral del interno 6.28; en aspectos que garantizan una estancia digna 6.45; en la reinserción social del interno 5.88, y en grupos de internos con requerimientos específicos 6.79.

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