Atrapa a jóvenes en Taxco la presentación del libro Los rumores del miedo de Darío Zalapa
Claudio Viveros Hernández
Taxco
Uno de los libros de autores jóvenes que se comentan y presentan ante público preparatoriano en la Feria del Libro de Taxco es el de Los rumores del miedo del michoacano Darío Zalapa, que por lo directo y la crudeza de la realidad y el lenguaje jaló a distraídos estudiantes que pasaron a un estado de conversos escuchas a quienes se integraron después un pequeño grupo de docentes del CBTIS 82 de esta ciudad.
La directora del Centro Cultural Taxco-Casa Borda, dependiente de la Secretaría de Cultura, Rosario Cambray García, animó a los jóvenes y maestros a ser parte viva del trabajo lector, a entusiasmarse y gozar los universos que se encuentran en los libros en una actividad que, expresó, debe ser continua en donde cada uno se encuentre a gusto y agradeció a las autoridades educativas su apertura hacia este tipo de diálogos a través de la literatura.
Por causas de fuerza mayor el autor no pudo estar presente al lado del público y los comentaristas, pero el profesor de la institución, Arturo Martínez Romero, se mostró dispuesto a motivar a sus interlocutores para acercar y leer al autor cuyo libro sí llegó a la exhibición y la venta. El articulista Miguel Ángel Avilés Hernández comentó que la “lectura es un vicio, uno de los mejores vicios que podemos adquirir” e invitó a los estudiantes y maestros a hacer suyo el hábito cotidiano de leer ya que el objetivo de todo escritor es generar la comunicación y despertar inquietudes.
Sobre el libro Los rumores del miedo, dijo que tiene que ver con algo que todos vivimos día a día, pues “el mundo es ante todo una emoción que vivimos a diario, es el hecho de vernos y encontrarnos a nosotros mismos”.
Y es que el autor del libro, Darío Zalapa, se adentra en los personajes hasta exprimirlos a pesar de lo que sufren y lo que viven, como se narra en los seis capítulos.
Así, Avilés Hernández añadió que los seres humanos intentan por todos los medios reducir las consecuencias indeseables de los eventos, transformando los miedos en riesgos.
En esos rumores trasladados a la literatura, se comentó que los ambientes y atmósferas son de mar adentro, de seres que parecen destinados al sufrimiento, a la esperanza que nunca llega y a la muerte; son hogares y prostíbulos, personajes duales que se nutren del engaño y la desilusión, de la pérdida de valores, de jóvenes entre el alcohol y la droga, la enfermedad y el derroche de generaciones perdidas en la nada a través de múltiples imágenes que nos remiten al cine, a la vida misma, al drama humano o la tragicomedia que todos llevamos dentro.
Quizá por eso, en una de sus primeras citas que abren los cuentos, Darío Zalapa, da en el clavo al apuntar a Clive Barker que “el miedo es un lugar donde puedes decir la verdad” y no se tienta el corazón, como se lee en la contraportada, con la advertencia de que “el lector descenderá a una caverna oscura, de la mano de un escritor que sabe que es necesario ahondar en el abismo para conocer un poco más entre nosotros mismos”.




