Regresan a Azinyahualco las familias afectadas por Manuel pese a la necesidad de que sean reubicadas
*Asegura el presidente del comisariado ejidal Carlos Morales Anota que es un decisión del pueblo luego de dos meses y medio en el albergue de El Ocotito, porque “eso de vivir todos amontonados no nos gusta” y la gestión para un nuevo terreno será lenta
Anarsis Pacheco Pólito
Chilpancingo
Trecientos habitantes de la comunidad de Azinyahualco, perteneciente al municipio de Chilpancingo, regresarán a su poblado a dos meses y 22 días de que la tormenta tropical Manuel cerró los caminos y de que el gobierno municipal encabezado por Mario Moreno Arcos dio a conocer su necesaria reubicación, porque el terreno no era seguro para las familias.
Ayer por la mañana, las familias que se refugiaron en un albergue ubicado en la comunidad de El Ocotito, comenzaron a arreglar sus cosas para regresar a sus casas, a pesar que los tres niveles de gobierno han reconocido que el terreno del poblado no es seguro para las familias.
“La verdad nadie nos ha dicho que debemos irnos, pero la decisión es del pueblo, realmente la gente estuvo dos meses y medio en el albergue y esperar a que nos den el otro terreno, es imposible”, relató en una llamada el comisariado ejidal, Carlos Morales Anota.
Durante la entrevista realizada, Morales Anota señaló que las 300 personas que permanecieron en el albergue quieren regresar a su pueblo, a pesar de no tener los servicios básicos, como luz y agua, ya que la tormenta tropical Manuel destruyó la red eléctrica.
Relató que la gestión para ser reubicados, tardará, por lo que se tomó la decisión de regresar al poblado, a pesar de los riesgos y de las recomendaciones emitidas por
el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred).
“Por más rápido que se trate la gestión, pues lleva su tiempo, las lluvias ya se detuvieron y eso de vivir todos amontonados no nos gusta”, agregó.
Azinyahualco es una comunidad integrada por familias campesinas que cultivan principalmente jitomate, pero debido a la tormenta tropical Manuel tuvieron que salir de su pueblo ante el riesgo de un desgajamiento que sepultara la población.
Caminaron entre lodo y piedras para poder llegar al poblado de El Ocotito y protegerse durante la época de lluvia que impacto al estado de Guerrero.
Morales Anota explicó que en estos dos meses y 22 días, se abrió el camino para el poblado que se encuentra en la parte de la sierra baja del municipio capitalino, y se notificó que regresarían los maestros para impartir clases a los niños y el personal del sector salud.
“Ya se abrió el camino, ahora nos hacemos dos horas, cuando sol hacíamos una hora y 15 minutos, hay partes donde la gente se tendrá que bajar de las camionetas para poder pasar”, agregó.
A pesar de que aseguró que la decisión el regreso de los habitantes a su poblado fue tomada por ellos mismos sin presión, mencionó que la gente no se siente “segura” en el poblado de El Ocotito, por circunstancias relacionadas con la violencia que se registra en el lugar.
“Pues la gente no se siente segura, estamos más seguros allá, usted sabe por qué circunstancias, por lo que se vive en el estado”, relató con temor.
En el poblado resultaron afectados 45 campesinos. El comisariado ejidal explicó que se está negociando con el Ayuntamiento capitalino para que se pueda entregar a los campesinos las mangueras que se perdieron durante las lluvias y que son necesarias para que regresen a trabajar en la comunidad y puedan contar con dinero para los cultivos, ya que el pueblo vive de ello.
Finalmente, Morales Anota dijo que se solicitó la presencia de Mario Moreno Arcos, en el albergue de El Ocotito para hoy domingo, porque el lunes a las siete de la mañana regresarán al poblado de Azinyahualco.




