Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Víctor Cardona Galindo

PÁGINAS DE ATOTAC

*Los Cívicos (Primera parte)

El general Raúl Caballero Aburto tomó posesión el primero de abril de 1957 como gobernador constitucional del estado de Guerrero. Su gobierno se caracterizó por ser represivo y por cometer muchos asesinatos en busca de una supuesta seguridad y justicia para la entidad. A un mes de haber iniciado su mandato, Caballero puso en marcha una campaña de despistolización que sirvió de pretexto a su policía para los allanamientos de domicilios, atropellos y violaciones a las garantías individuales de los guerrerenses.
Algunos adultos mayores recuerdan que durante su mandato se vivió la mayor seguridad pública de que se tenga memoria: “Porque podías dejar la puerta abierta de la casa toda la noche y el café en el campo. Nadie se robaba nada”. En ese tiempo, a los presuntos delincuentes se les aplicaba la ley fuga, así únicamente se hubieran robado una gallina o unas cuantas mazorcas.
En Atoyac tuvieron fama La Trozadura y El Charco Largo donde fueron ajusticiados muchos ciudadanos, en muchos casos, únicamente por las sospechas de ser delincuentes o por señalamientos dolosos de algunos vecinos. Se recogieron docenas de cadáveres en el lugar que la gente bautizó como la Curva de Caballero a la entrada de esta ciudad y en el puente del lugar conocido como arroyo de El Japón. Hubo días que aparecieron hasta tres muertos, los que vivieron ese tiempo no nos dejarán mentir.
A nivel estatal se mencionaban otros lugares siniestros y panteones clandestinos como las inmediaciones del Plan de los Amates y de Copacabana en Acapulco, además del Pozo Meléndez, en este último lugar, se dice, la policía arrojó los cuerpos de muchas personas.
El corrido a Caballero Aburto compuesto por el trovador atoyaquense Félix Barrientos, El Radio y arreglado por Eusebio Martínez Ochoa es muy elocuente al explicar lo que pasaba en 1957 en este pueblo costeño.
“Voy a cantar un corrido / del estado de Guerrero / los robos han suspendido / desde que entró Caballero… Cuando el Caballero vino / todos los ricos decían / que les iba hacer la limpia / de todos los asesinos… Empezaron a matar / del estado de Guerrero / acabó con Atoyac / un pueblo de los primeros… De la cárcel de Atoyac / la policía los sacó / pasando La Trozadura / Tibe Paco los mató”.
El 12 de abril de 1957, se aplicó la ley fuga al ex policía de la montada Rosalío Clemente Romero, en la Trozadura de la carretera Atoyac-La Y Griega, por agentes de la policía urbana de esta ciudad, comandados por J. Natividad Paco Ocampo. Rosalío Clemente era policía estatal y estaba preso desde el 29 de marzo después de provocar una balacera en la Zona Roja del barrio Acapulquito, donde salieron heridos los hermanos Cirilo y Juan Mendoza Reyes, este último falleció.
“Rosalío Clemente Romero, muerto el 12 de abril de 1957, sus huesos están en el arroyo del Japón; el Indio Valle, el 13 de abril a las 19 horas en El Humo; Carlos García y Delfino Mata, el 15 del mismo abril, en Atoyac; el 13 septiembre, Fermín Gallardo Perdomo, muerto por la policía no obstante del amparo número 1214/957. A Gallardo lo sacó de la cárcel de Atoyac el comandante de la Montada y lo fusiló en la Curva de Caballero. Miguel Flores cayó el 13 de septiembre de 1957 su cadáver fue encontrado en el Arroyo de El Japón, y el 4 de noviembre, Marcelino Rosales en Santiago de la Unión, sus huesos los hallaron sus deudos en el Arroyo del Japón… El 8 de noviembre de 1957, cayeron los hermanos José y Pedro Serafín, en Charco Largo; el 31 de diciembre María Mendoza, muerta porque no consintió que la violara el Jefe de la Policía del Estado… El 23 de septiembre de 1958 los asesinados en ‘nombre de la ley’ fueron los campesinos Atilano y Ventura Navarrete. Sus restos fueron hallados en el Arroyo de El Japón”, registró José C. Gutiérrez Galindo en su libro El pueblo se puso de pie. La verdad sobre el caso Guerrero.
La muerte de los hermanos Atilano y Ventura Navarrete a manos de la policía montada se publicó en El Trópico, el 15 de octubre de 1958. Luis Torres, Juan Soberanis y otro hombre de apellido Torreblanca  fueron asesinados en La Sidra luego de ser sacados de la cárcel de San Jerónimo en 1959.
Nuestro cronista Wilfrido Fierro Armenta consigna los hechos de esta manera: “A partir del 12 de ese mes, la policía montada al mando de los comandantes Raymundo Arroyo Marchán, Adrián Navarro Orozco, Alberto Febronio Abundia y la Urbana a cargo de J. Natividad Paco, así como la judicial que comandaba Francisco Bravo (a) La Guitarra, obedeciendo órdenes del jefe de la Policía de Seguridad en el Estado, coronel Carlos Arango de la Torre, procedieron a aplicar la ley fuga a los delincuentes: Rosalío Clemente Romero, El Indio Valle, Carlos González García, Delfino Mata, Fermín Gallardo Perdón, Miguel Flores, Pedro y Juan Serafín, Andrés Ramos Cabañas, Marcelino Rosales, Atilano y Ventura Navarrete, David Sotelo Alazcoaga y Norberto Galeana (a) La Pimienta”.
Estos acontecimientos el corrido los canta así: “Los llevaban amarrados / de seguro con buena reata / pero más atrás llevaban / a su amigo Delfino Mata… Pablo González al morir / Delfino dame tu mano / yo te quiero como amigo / y te estimo como hermano… Adelante de Alcholoa / al pasar El Charco Largo / mataron a un gallo fino / se llamó Fermín Gallardo… Esos dos que se escaparon / por un hombre de copete / yo se los voy a nombrar / los hermanos Navarrete… El año 57 / presente lo tengo yo / de todos los asesinos / sólo Juan Ponce quedó… El que los asesinaba / su nombre voy a nombrar / él se llama Adrián Navarro / jefe de la Judicial… Mas en fin ya me despido / con sentimiento y dolor / comenzaron con los Mata / y acabaron con La Blanca Flor”.
Mientras todo esto ocurría los acontecimientos políticos se complicaban. El 4 de abril de 1958 asesinaron en el río de Corral Falso al profesor Ignacio Fierro Fernández y de estos hechos culparon al presidente municipal José Urioste García. Luego de este acontecimiento las cosas en el cabildo se volvieron insostenibles, tanto que los regidores Benjamín Luna Venegas, Eutimio S. Flores, Donaciano Luna Radilla, Juan García Galeana y Julia Paco Piza en una sesión extraordinaria de Cabildo el 5 de agosto a las 8 de la noche destituyeron al alcalde y nombraron en su lugar a Benjamín Luna Venegas y como síndico a Eutimio S. Flores. A los ocho días una comisión de diputados encabezada por Darío Arrieta Leyva estuvo en Atoyac y nombró presidente del Consejo Municipal a Benito Fierro Fierro que terminó el periodo hasta 1959.
Benito Fiero encabezaba el grupo que controlaba a la entonces poderosa Asociación Local de Cafeticultores (ALC), incluso Alba Teresa Estrada Castañón en su libro El Movimiento anticaballerista: Guerrero 1960, Crónica de un conflicto coloca a los Fierro como caciques, igual a la familia Cabañas de la sierra. Lo cierto aquí es que Benito Fierro y los cafetaleros que encabezaba se convirtieron en un sólido apoyo al gobierno de Caballero Aburto.
La ALC tenía un fuerte conflicto interno que se agudizó el febrero de 1959: “La otra es más concreta y se relaciona al cambio de la directiva de la Asociación Local de Cafeticultores que hasta ahora han venido encabezando Benito Fierro y Fierro, quien parece ser que ha hecho las cosas a su manera, sin tomar en cuenta al ex presidente municipal Rosendo M. Radilla Pacheco”. Informaba El Trópico el 11 de marzo de 1959.
Caballero Aburto fue quizá el gobernador que más visitas hizo al municipio de Atoyac durante su mandato. Estuvo aquí muchas veces: inaugurando una jornada médico-científica, la oficina de la Asociación Local de Cafeticultores, la primera feria del café en San Vicente de Jesús. Asistió a la toma de protesta del presidente municipal, Raúl Galeana Núñez, coronó a la reina del carnaval y se reunió con autoridades de la sierra para planear el arreglo del camino. Lo malo fue que sus visitas fortalecieron únicamente a un grupo y relegó a otros, lo que provocó inconformidades.
“Se anuncia con la sujeción de los cuerpos de seguridad al mando directo del Ejecutivo estatal. Éstos adquieren autonomía y ejercen coerción sobre los gobiernos municipales y la población civil; se profundiza con la imposición de familiares y amigos a los principales cargos burocráticos y del partido oficial, en donde se enriquecen y subastan los puestos públicos, entre ellos las alcaldías”, comenta Alba Teresa Estrada.
Como la venta de las alcaldías era un práctica de gobierno aburtista, por eso se dice que la Asociación Local de Cafeticultores le compró al gobernador la candidatura de Raúl Galeana Núñez que se impuso ante Luis Ríos Tavera quien tenía la preferencia popular según Wilfrido Fierro.
Al gobernador Caballero a leguas se le notaba su enriquecimiento ilícito al contabilizársele alrededor de 50 propiedades adquiridas al cobijo del poder y se le llegaron a ubicar 27 familiares directos en el aparato administrativo estatal. Además, se cometían, con el mayor descaro, crímenes para acallar los despojos a los campesinos; la aplicación de la ley fuga era un procedimiento de uso frecuente; los fraudes en la dirección de hacienda y la falsificación de sellos. Pero además se inventaban impuestos a ocurrencia, como el impuesto adicional de tres centavos por kilogramo de copra; impuesto especial pro-caminos y 7 centavos y medio por kilo de café.
A raíz de todas estas injusticias, se generó un movimiento cívico para exigir la salida del gobernador. Las ciudades de Iguala, Acapulco, Chilpancingo, Taxco y Atoyac fueron los principales centros de actividad política de esta inconformidad. Para el 10 de septiembre de 1959 se había formado la Asociación Cívica Guerrerense (ACG) que se constituyó como el principal núcleo de la lucha: “En Guerrero se generalizó el uso de la palabra cívico para referirse a aquellos opositores al régimen político: a los denominados rebeldes, revoltosos, comunistas y guerrilleros. En Atoyac ser cívico, era un orgullo; calificar de cívico significaba exclusión, descalificación en la participación pública oficial”, dice Andrea Radilla en su libro Voces Acalladas (Vidas Truncadas) Perfil Biográfico de Rosendo Radilla Pacheco.
A las 2 de la tarde del 25 de septiembre de 1959 se dio en Atoyac el primer mitin en contra de Raúl Caballero Aburto, organizado por el Frente Reivindicador de la Juventudes Guerrerenses, el acto se llevó a cabo en la plaza municipal, donde los jóvenes oradores denunciaron las injusticias cometidas en contra del pueblo en todo el estado.
Estando presente este conflicto llegó a la presidencia municipal Raúl Galeana Núñez, quien tomó posesión el día primero de enero de 1960 y como síndico llevaba al profesor Luis Cabañas Ocampo. Para festejar, ese día se realizó un baile en los asoleaderos de la Asociación Local de Cafeticultores. En Atoyac ha sido siempre un pueblo indómito y hasta 1960 pocos ayuntamientos terminaban el periodo constitucional.
Pero aquí el detonador del conflicto fue la destitución, por la gente del presidente, del síndico Luis Cabañas Ocampo, quien se identificaba con una fracción disidente del priísmo local y representaba a un fuerte sector campesino de la sierra. La salida del síndico se sumó al conflicto interno de la poderosa asociación de cafetaleros. A partir de ahí se vinieron una serie de confrontaciones políticas y las movilizaciones que se sumaron a las que ya se daban en otras ciudades.
“El caso del prof. Luis Cabañas Ocampo es claro. Él fue en la planilla de candidatos como aspirante a segundo regidor propietario, por el PRI, debido al apoyo de los pueblos cafetaleros de la Sierra de Atoyac y a que éste mismo lo reconocía el Comité Nacional del PRI. El Presidente Municipal Galeana Núñez ordenó forzaran las oficinas del síndico y tomaran posesión de ellas”, informaba El Trópico el 29 junio de 1960.
Había un impuesto de 7.5 medio centavos por kilogramo, manejado por la Unión Mercantil de Productores de Café Atoyac, S. A., de C.V, sin informar a los verdaderos cafetaleros del uso que se le daba al dinero. En tales condiciones se recrudeció la división en este sector y en la política local los actores se dividieron entre cívicos y caballeristas. En el mismo periódico se leía “Los que pretenden hacerse permanentes en la directiva acusan a sus opositores de enemigos del gobierno del estado”.

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