A los políticos no les interesa que la gente lea por placer porque se vuelve contestataria: escritor
De nada sirve saber leer si no se goza de los bienes de la alfabetización.
Este es uno de los principales argumentos que el poeta, ensayista y escritor mexicano Juan Domingo Argüelles esgrime a través de su más reciente publicación: Ética y poética de la lectura. El derecho a leer y la libertad de saber, bajo el novel sello tapatío Letra Uno Ediciones.
El crítico literario asegura que el sistema de educación escolar en México no ha sabido llevar a cabo los programas adecuados de lectura que despierten en los niños el gusto por leer y la certeza de que en los libros hay un grado de placer que pueden disfrutar si así lo desean.
Si el vínculo entre los alumnos y los libros no resulta cordial es porque éste sólo les sirve para hacer tareas y cumplir con sus obligaciones escolares, explica en su texto.
“La escuela sigue creyendo que la promoción de la lectura no es su problema, pero no es así: la escuela los alfabetizó y por ello tiene la responsabilidad de desarrollar en los alumnos el gusto por la lectura”, dice.
“A los políticos lo que les importa no es que uno lea por gozo, sino que leamos para ser más competitivos laboralmente. Les preocupa la lectura instrumental, que sepamos leer manuales donde se explica cómo apretar un tornillo; la otra lectura no les interesa porque con ella la gente se vuelve altamente contestataria”, dice el autor.
Uno de los graves problemas que registra nuestro país en cuanto a la promoción y difusión de la lectura es que no existe, ni en la Constitución Política Mexicana, ni en la Ley del Libro, un sólo apartado que estipule que la lectura es un derecho, sostiene Argüelles. (Juan Carlos Sagredo / Agencia Reforma / Guadalajara).




