No alcanza el ingreso de la CAPAT para el pago del gasto de operación, reconoce el director
Claudio Viveros Hernández
Taxco
Diversas irregularidades financieras y técnicas heredadas en la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado de Taxco (CAPAT) afectan actualmente el servicio y la distribución del líquido; a ello se suma la comunicación fallida y los desacuerdos entre las autoridades y los trabajadores que obstaculizan la eficiencia de la dependencia, provocando una “quiebra técnica”.
La salida abrupta en noviembre de la entonces titular, Martha Beatriz Mejía Domínguez -quien en la administración del ex alcalde Mario Hipólito Flores Pérez, ya había fungido en el mismo cargo- agravó la crisis.
Entonces entró al relevo el actual director del organismo y ex alcalde de este municipio, Marco Antonio Sierra Martínez, quien en entrevista reconoció que la dependencia tiene problemas financieros, aprietos técnicos y no se alcanzan a cubrir las nóminas y los gastos operativos formales, por lo que reconoció: “recibimos a la CAPAT en quiebra técnica”.
Esto significa que los ingresos no cubren los gastos de operación normal, pues se recaudan 1 millón 600 mil pesos mensuales y se requieren 2 millones de pesos para cubrir el servicio de energía eléctrica, los sueldos de los trabajadores, la reparación y mantenimiento de las redes y refacciones.
Sierra Martínez señaló entre el agua que se bombea desde la captación en Chontalcoatlán hasta la planta potabilizadora y cada una de las terminales, existe una diferencia de un 45 por ciento, por lo que indagarán dónde se queda ese porcentaje, dónde pueden existir fugas, tomas clandestinas, robo del líquido u otra situación técnica o hidráulica que competa a esta dependencia.
Informó que se tienen 11 mil tomas registradas y de ellas “definitivamente no pagan todas, sólo un 30 o 40 por ciento”.
Por lo que concierne a los conflictos con los trabajadores sindicalizados, Sierra Martínez aseveró que “lo que estamos haciendo es mover a la gente que se tenga que mover; cambiamos al jefe de distribución, cambiamos diferentes lecturistas, a los de control y mantenimiento y los empezamos a rotar donde deberían de trabajar. Por donde veíamos puntos rojos al encontrarlos en las tortas o con un vehículo estacionado afuera de su casa, eso ya no existe”.
“El que no trabaje –sostuvo-, se procederá conforme a derecho, de acuerdo a las pláticas que hemos tenido con el sindicato, porque no se está en posibilidades de mantener a gente que no trabaje”.




