Conforma tres grupos de seis policías la nueva autodefensa de El Ocotito, uno es de mujeres
El alcalde Mario Moreno sabía muy bien lo que estaba pasando en la zona, mandaron policías estatales, federales y militares, pero nada hicieron, reprochan en asamblea. Votan 500 vecinos porque la Policía Ciudadana se quede
Zacarías Cervantes / El Ocotito, Chilpancingo
A 24 horas de la entrada de la Policía Ciudadana del Sistema de Seguridad y Justicia Ciudadano (SSJC) a ocho pueblos del valle de El Ocotito, municipio de Chilpancingo, se integraron ayer en una asamblea los primeros tres grupos de policías, dos de varones y uno de mujeres.
Los nuevos policías ciudadanos de la autodefensa, quienes en la misma asamblea que se realizó en el Zócalo de esta localidad fueron electos, ratificados por los habitantes y luego rindieron protesta, se encargarán, por lo pronto, de la seguridad de El Ocotito y de los otros siete pueblos del valle que ocuparon, mientras en estas comunidades eligen a sus propios policías.
A la asamblea convocada por el SSC, no asistió el comisario Humberto Calleja Morales, a pesar de que los cientos de ciudadanos reunidos le pidieron hasta con aplausos que saliera de su oficina y participara para que diera fe de los acuerdos.
Su negativa provocó que el promotor de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG) y coordinador del Sistema de Seguridad, Gonzalo Torres Valencia dijera a los aproximadamente 500 asistentes que o bien estaba amenazado por el crimen organizado o era cómplice de ellos.
Mientras tanto, los operativos de la Policía Ciudadana continuaron por segundo día consecutivo en los pueblos de Mojoneras, El Rincón, Cajeles, Carrizal de la Vía, El Ocotito, Dos Caminos, Buena Vista de la Salud y La Haciendita, que se encuentran a orillas de la carretera federal México- Acapulco, en donde colocaron filtros intermitentes para revisar a los automovilistas.
Aunque ayer se observaron menos policías que el jueves, los coordinadores del movimiento aseguraron que siguen más de mil efectivos realizando recorridos en las localidades donde ya se posicionaron y en las colonias de El Ocotito.
Los civiles armados portan escopetas calibres 12 y 20, rifles 22 y pistolas calibre 380 o 25, algunas de las armas son, incluso, hechas en casa. Se transportan en vehículos y camionetas particulares o del servicio público, y aunque la mayoría de ellos portan como uniforme la playera verde o beige con el membrete de la Policía Ciudadana, hay algunos que visten ropa común.
El primer filtro que ayer mantenían los policías ciudadanos fue a la entrada de la población de Rincón de la Vía, que está de Chilpancingo hacia Acapulco, allí unos 50 elementos revisaban los vehículos que les parecían sospechosos, aunque hasta a las 2 de la tarde no había ocurrido ningún incidente.
“Aquí se sabía que se cometían asaltos, pero a la gente de aquí la respetaban, creo que nomás era contra los que pasaban por la carretera, nunca supimos quiénes eran los malosos, dicen que unos eran de aquí y otros que venían de fuera, yo nunca los vi, solamente asaltaban a altas horas de la noche”, narró Joaquín, un anciano que desde la sombra de un tamarindo observaba el trabajo de los policías ciudadanos en el retén.
Contó que a pesar de que “no se metían” con la gente del pueblo, “de todas maneras intranquilizaban, dicen que allí (a orillas de la carretera) estacionaban sus camionetas y que estaban todos armados”.
Agregó que en una ocasión, hace meses –no recordó cuantos- cuando iba a pastorear sus chivos en el monte, al noreste de la población, encontró tres cuerpos a orillas del camino, cerca de una tranca, “no los conocí, creo que no eran de por aquí, avisé al comisario para que los fueran a recoger porque yo diario paso por allí para pastorear mis chivos”.
En su opinión, si los policías ciudadanos “vienen a ayudar al pueblo está bien, siempre y cuando no cometan chingaderas como los otros policías, los del gobierno, si es así nosotros los vamos a apoyar, si no, ¡carajo!, los vamos a correr”.
En el trayecto de Rincón de la Vía hasta Dos Caminos, la última comunidad del municipio de Chilpancingo sobre la carretera federal, ayer se vio el incesante recorrido de los policías ciudadanos en diversos vehículos, y a diferencia de la noche del jueves ya no se vio el patrullaje de la Policía Estatal y el Ejército.
La elección de los y las policías
A las 11 de la mañana, aproximadamente 500 ciudadanos estaban concentrados en la explanada de la comisaría municipal. Fueron convocados por los promotores de la UPOEG y los coordinadores del SSC para decidir en asamblea si se queda la Policía Ciudadana, y en su caso elegir a los elementos que se encargarán de la ciudad del pueblo.
El coordinador en Tierra Colorada, Octavio Maganda, preparó el terreno, “nosotros queremos y buscamos la paz, no la confrontación. No es cierto que somos guerrilla, como nos acusa el gobierno”, dijo desde el kiosco a través de un aparato de sonido.
Después intervino Gonzalo Torres, “¿no tenemos derecho a vivir en paz?, preguntó y al unísono todos contestaron que sí. Fue cuando aprovechó, “pero tenemos la desdicha de que unos cuantos hayan venido a quebrantar la paz”.
Añadió que para echarlos, “lo que tenemos que hacer es dejar el miedo y organizarnos”. Explicó que a eso vino la autodefensa, “pero porque ustedes, el pueblo, nos lo pidió y si el pueblo dice que no está de acuerdo con nosotros, nos vamos”.
Agregó que la presencia de la Policía Ciudadana molestó al presidente municipal Mario Moreno Arcos, “y declaró al periódico más importante del estado, como es El Sur, que por qué no le avisamos que íbamos a venir, para que hubiera reforzado la seguridad y una gran coordinación”.
Respondió desde arriba del kiosco que el presidente municipal sabía muy bien lo que estaba pasando y que por eso al gobierno estatal y federal mandó a policías estatales, federales y hasta militares, “¿pero que hicieron?, nada. Nosotros decimos que ellos (los policías y militares) sólo son turistas muy bien pagados, porque nomás se vienen a pasear y a lo mejor a ayudar a los delincuentes”.
Por eso dijo que es necesaria la organización y dejar el miedo, “porque si no lo hacemos nosotros no habrá quién nos defienda”.
Después, a pregunta de otro de los coordinadores, por unanimidad, los aproximadamente 500 asistentes votaron porque la Policía Ciudadana se quede.
El punto que siguió fue la elección de los nuevos policías. El mismo coordinador preguntó si había voluntarios y el primero en levantar la mano fue un hombre de aproximadamente 70 años, lo siguió otro de unos 40, y así, de uno en uno, se fueron sumando hasta conformar un grupo de 12 miembros.
Preguntó si también había mujeres voluntarias y una a una se fueron sumando hasta conformar otro grupo de seis. Cuando la asamblea estaba a punto de ratificar el nombramiento llegó otro grupo de seis, éstos ya venían armados con rifles y escopetas y uno de ellos informó que ellos ya habían comenzado a participar como policías ciudadanos desde el jueves, por lo que con ellos se integró un tercer grupo de seis. Todos ellos fueron ratificados por la asamblea.
Torres Valencia pidió al resto de los asistentes apoyar a su policía con alimentación, “porque nosotros no ganamos ni un cinco, a pesar de que trabajamos para el pueblo”. También les pidió que se organicen en las colonias para pedir cooperación y comprarles armas a los policías que no las tengan y para adquirir sus uniformes, pues dijo que es esa es la manera en que funcionan.
Torres Valencia informó, al final de la asamblea, que mientras se eligen a los policías de los otros siete pueblos del valle, los que ayer se integraron en el Ocotito, serán los que se encarguen de realizar los recorridos por esas localidades.
Detienen a un presunto halcón
Mientras se desarrollaba la asamblea varios vecinos señalaron a los policías ciudadanos a un hombre que desde fuera de la comisaría municipal, con un celular, tomaba fotografías a los asistentes y a los organizadores.
El hombre fue detenido por un grupo de policías y subido a una camioneta para ser sujeto a investigación.
El comandante del grupo de policías que lo detuvo informó que varias personas lo acusaron de que es el que se encarga “de ponerles el dedo” e informar a los delincuentes y que sería investigado, “si nada debe lo vamos a soltar, no se preocupe, pero si debe algo será castigado”, le advirtió a la esposa del detenido quien acudió a preguntar las causas de la detención y adonde se lo llevaban.




