Lo que sucede en Michoacán puede ser el futuro del país si no hay cambios, advierte el arzobispo
*Carlos Garfias se solidariza con el obispo de Apatzingán, Miguel Patiño Velázquez, ante la situación de “incertidumbre” en esa zona, lo que constituye un desafío muy grave para la sociedad, para las autoridades y para la Iglesia católica
Redacción
El arzobispo de la Arquidiócesis de Acapulco, Carlos Garfias Merlos, se solidarizó con el obispo de Apatzingán, Miguel Patiño Velázquez, ante la situación de “incentidumbre” en esa zona y dijo que el caso de Michoacán tiene que ser visto con mucha atención por las autoridades, porque lo que sucede en dicho estado afecta todos, y “puede ser el futuro del país, si no hay cambios profundos”.
Mediante un comunicado de prensa, detalló que la situación que padece la Tierra Caliente de Michoacán, donde la población se organizó para defenderse de las acciones violentas del crimen organizado, “han llegado a un alto nivel de excesos y constituye un desafío muy grave para la sociedad, para las autoridades y para la Iglesia católica, que tiene una amplia presencia en Apazingán”.
Reconoció los esfuerzos de los obispos, por ofrecer un acompañamiento pastoral a los ciudadanos que viven en condiciones de alta inseguridad, “quiero expresar mi solidaridad a monseñor Miguel Patiño Velázquez, obispo de Apazingán, quien el 15 de enero pasado hacía público el sentir ante la situación de incertidumbre, y ante un panorama colmado de armas en manos de diversos actores, una organización criminal, un movimiento de autodefensa y las corporaciones policiacas y militares”.
Agregó que es una sitiuación de “alto riesgo” y que necesita ser asumido con gran responsabilidad por quienes buscan una solución pacífica en Michoacán, porque precisó que ese caso debe ser visto con mucha atención por el resto del país, porque afecta a todos y “podría ser el futuro del país, si no generamos los cambios profundos que han condicionado esa situación”.
Sostuvo que actualmenre se vivien tiempos difíciles y los obispos desde 2010 advirtieron sobre dicha situación a las autoridades; e indicó que esta vez “no puede ser distinto, pero debemos reconciliarnos y debemos reconstituir la unidad nacional, en la riqueza de la pluralidad de las culturas y la sociedad, debemos unirnos en la construcción de la paz, en el impulso del desarrollo humano”.
“Esto sigue siendo un reto y un desafío para todos, como lo expresamos los obispos en la reciente reunión que tuvimos en el consejo permanente; donde expresamos todas las provincias de la Iglesia católica en México, nuestra solidaridad con Michoacán y nuestra disposición a seguir acompañando a nuestro pueblo en su condición de víctima de la violencia y en el compromiso de construir la paz”, dijo.
Garfias Merlos adelantó que ante la situación de pobreza, la Arquidiocesis, a través de la Pastoral Social, está arrancando un proceso de construcción de capacidades para la creación de empresas solidarias a partir de un modelo de economía solidaria, que se ha experimentado con éxito en otras regiones del país.
Lo anterior debido a las “secuelas” de la tormenta tropical Manuel, pues en las comunidades se perdieron los cultivos “y queremos generar una respuesta que genere condiciones, para hacer frente a las necesidades económicas de familias y comunidades mediante un modelo alternativo de economía, caracterizado por la solidaridad y la autogestión”.
El proyecto piloto de empresas solidarias, a través de diversas parroquias de Costa Chica, Costa Grande y Acapulco, es un modelo, explicó, que descansa sobre cuatro pilares, como son el desarrollo humano, el financiamiento, el mercado seguro y la construcción de capacidades técnicas y administrativas.




