Designa el PRI a Mario Moreno su candidato a la alcaldía de Chilpancingo
Rosendo Betancourt Radilla
Chilpancingo
Sin sorpresas, en la convención municipal de delegados y con la asistencia de los que deciden en el Partido Revolucionario Institucional (PRI) de Guerrero, ayer se nombró candidato para competir por la alcaldía de Chilpancingo al diputado federal con licencia Mario Moreno Arcos.
Acompañaron a Moreno Arcos en el presídium junto al presidente de la convención, Víctor Hugo Soto Martínez, el ex gobernador Rubén Figueroa Alcocer; el coordinador de la campaña de Enrique Peña Nieto, Héctor Astudillo Flores, y la sobrina del ex presidente Carlos Salinas de Gortari y candidata a la senaduría, Claudia Ruiz Massieu Salinas.
Los antes aspirantes a la candidatura por la alcaldía de este municipio se alinearon a la decisión priista de que será, otra vez, Mario Moreno quien compita después de haber sido alcalde en el trienio 2005-2008.
Así, se observó sonrientes a Luis León Aponte, Bertín Cabañas y Víctor Toledo. Se mencionó a Heriberto Huicochea, pero no se pudo confirmar su asistencia.
Al viejo estilo, se vio a cientos de acarreados que abarrotaron el anfiteatro de la sede del PRI estatal y se escuchó a las tradicionales porras de transportistas agremiados a la Costeg, de cenopistas y de cenecistas, quienes interrumpieron el discurso de su candidato unas cinco ocasiones para colmarlo de halagos.
Mario Moreno se fue por la libre, pues finalmente no hubo quien se registrara para hacerle competencia interna, y por eso, a las 11:35 fue declarado candidato electo del PRI, partido con el que tuvo roces en las elecciones pasadas para gobernador pues operó a favor del ahora perredista Ángel Aguirre Rivero.
Por eso, ahora se le conoce como aguirrista, pero eso no evitó que una banda de guerra anunciara y festejara estruendosamente su ingreso al salón donde se realizó el acto y donde lo esperaban con cadenas de flor de cempasúchitl.
Luego de que le entregaron la constancia, en su discurso, al primero que agradeció fue Rubén Figueroa Alcocer. De él dijo que ha hecho de su vida la política. Después agradeció a Claudia Ruiz Massieu, a Astudillo Flores y al hijo del ex gobernador, Rubén Figueroa Smutny.
La lista siguió, fue larga y acompañada por aplausos, sonrisas y ademanes propios de los discursos de los políticos.
Aseguró que el proyecto del priismo está enfocado a llevar a la Presidencia a Enrique Peña Nieto.
“Quiero decirles que ser nuevamente el candidato a la alcaldía de Chilpancingo es para mí un enorme privilegio… estoy decidido a hacer una campaña que proponga y promueva la solución de los problemas que a todos nos preocupan”, dijo.
Se comprometió a no lanzar descalificaciones a sus contrincantes, pues “haremos una campaña donde el planteamiento de políticas sociales se convierta en tema central, donde el bienestar de la comunidad sea la prioridad, donde haya oportunidades de participación para todos, donde nadie se quede al margen, donde la sociedad se sienta integrada y donde el priismo de nuestro municipio se sienta verdaderamente representado”, dijo.
Recordó que el viernes pasado inició la campaña para las diputaciones federales, senadurías y la Presidencia de la República y que el próximo 19 de mayo iniciarán las del estado para renovar las alcaldías y diputaciones locales.
Expresó que “este proyecto no es local, no es municipal ni de Mario Moreno, este es un proyecto de nación que se llama Enrique Peña Nieto, próximo presidente”.
“La ruta será de esperanza, unidad y progreso, no de revancha y más violencia… es muy importante que preparemos a nuestra gente, a nuestros promotores al voto, a cada coordinador y representante de casilla, porque se trata de una elección concurrente en donde debemos permanecer alertas para evitar confusiones o errores que nos puedan costar una casilla. Hoy más que nunca cada voto cuenta”, agregó.
El discurso terminó y siguieron los abrazos y felicitaciones; el candidato recorrió la mayor parte del auditorio y se dejó apapachar por los cientos de asistentes.
Afuera lo esperaba una banda de chile frito y los tradicionales tlacololeros. Más allá, la gente se dispersaba, después de cumplir con llenar el local.




