Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Anituy Rebolledo Ayerdi

Cómo han pasado los años (III) 1954-2014

“Acapulco es eterno”

La planificación de Acapulco. Ideas fundamentales es el título del artículo sin firma aparecido en la revista Arquitectura (junio de 1954), dirigida por el arquitecto Mario Pani. Sobre ese mismo texto, el maestro en urbanismo y licenciado en diseño industrial, Gustavo Gómez Peltier, publicó en 2012 un ensayo titulado El paraíso y la realidad, cuyo epílogo es un reproche irónico para gobernantes y gobernados. Éste: “¡Viviremos del turismo! ¡Acapulco es eterno! ¡Lo tenemos todo, historia, tradición, los mejores hoteles, el mejor servicio, la calidez de nuestra gente, sol, playa y la bahía más hermosa del mundo! ¿Por qué necesitar algo si lo tenemos todo? Repitamos eternamente nuestra verdad y vivamos de ella! ¡Denostemos orgullosos de nuestro pasado pero sobre todo de nuestro futuro Demostremos a quien no nos crea o nos cuestione. Señalémoslo con flamígero índice porque no nos comprende”.
Resulta evidente a la distancia que el impulso dirigido principalmente a un crecimiento inmobiliario y turístico opacó las otras necesidades de Acapulco. La Comisión para la Planeación Regional advirtió hace 62 años las terribles consecuencias que implicaba perder de vista que no solo se trataba de un destino turístico, sino que había que atender a una ciudad.

La Comisión de Planificación

La Comisión de Planificación Regional de Acapulco, a la que se refiere el autor, nace el 4 de julio de 1954. Serán sus ejecutores el gobernador interino Darío Arrieta Mateos, con apenas dos meses en el cargo; el alcalde Donato Miranda Fonseca, en las postrimerías de su mandato; y el presidente de la Junta Federal de Mejoras Materiales, Melchor Perrusquía, hombre fuerte en Acapulco del presidente de la República. Construye la Costera a la que él mismo bautiza con el nombre de su jefe Miguel Alemán, desechando cinco o seis propuestas ciudadanas entre las que figuraba el prócer chilpancingueño Nicolás Bravo.
También se nombró a un grupo de arquitectos dirigido por Mario Pani y Enrique del Moral, quienes a su vez nombraron un Consejo Técnico intregrado por el arquitecto José Luis Cuevas, en calidad de jefe de la Oficina de Planeación, el también arquitecto Domingo García Ramos, el ingeniero Víctor Vila y el economista José Attolini.
El proyecto de la Comisión fue presentado al presidente Miguel Alemán por el propio Mario Pani, planteando un interesante diagnóstico sobre Acapulco, puerto al que califica como uno de los centros mundiales de atracción turística. Condicionaba Pani que el empleo industrial no solo favoreciera a la clase privilegiada y al sector turístico sino a la sociedad residente. También apostaba por el aprovechamiento integral de los recursos naturales. Y advertía: “…debe preverse el crecimiento urbano con el fin de tomar precauciones de carácter técnico, para hacer de la región un conjunto bello y armónicamente desarrollado, ya que el desenvolvimiento actual se efectúa en forma anárquica y cualquier rectificación posterior sería en extremo difícil y costosa”.

Puerto comercial

El proyecto –sigue diciendo Gómez Peltier–, tenía una visión regional y abarcaba el área comprendida entre las lagunas de Coyuca de Benítez y la de Tres Palos, proyectándose en estas unidades vecinales de habitación. Se proponía convertir a Puerto Marqués en un puerto comercial, complementado una estación del ferrocarril Acapulco-Ciudad de México-Veracruz, el cual formaría un eje transversal interoceánico para dar sustento económico a la nueva zona industrial.
Establece Gómez Peltier que el plan buscaba separar la zona turística de la industrial. Para la primera se planteaba como urgente “limitar” el crecimiento del puerto y fomentar la construcción de unidades de habitación a lo largo del litoral. Lamenta, por su parte, que “las inversiones realizadas hasta hoy en la región se han destinado en forma casi exclusiva a construcciones de tipo turístico”. Detalla: “Para el propuesto puerto comercial del Marqués se incluía un astillero, una planta siderúrgica, una terminal de carga, talleres de ferrocarril, una estación de pasajeros y la zona industrial. Un conjunto de habitación obrera que se desplegaría en 582 mil 759 metros cuadrados en el ejido de Santa Cruz”.

Lo inexplicable

Para Gómez Peltier, quien además es consultor de desarrollo urbano, turístico e inmobiliario, resulta inexplicable el fracaso de la Comisión Regional de Planificación de Acapulco. No tenemos información –lamenta–, que explique las razones por las que la CRPA no logró ejecutar prácticamente nada de lo proyectado y por qué el plan quedó en el olvido y pasó a formar parte del anecdotario del puerto. (La incógnita planteada por el experto en urbanismo, resulta la misma que no pudieron ni han podido descifrar dos generaciones de acapulqueños). “Quizás el presidente Alemán no fue debidamente motivado por los arquitectos”, plantea como respuesta.

Ipanema vs Hornos

El paraíso y la realidad, el estudio que tratamos de espigar, propone un interesante ejercicio comparativo entre las playas de Ipanema, de Brasil, y Hornos de Acapulco. He aquí las letras del experto:
“Además de ser una de las más famosas y visitadas del mundo, la de Ipanema se caracteriza por la plusvalía generada, mientras que la de Hornos está deteriorada y en desuso. Ipanema tiene una extensión de 3.8 kilómetros y presenta una avenida costera a lo largo de la misma (Vieyra Souto) que integra seis carriles de circulación, tres para cada sentido, divididos por un estrecho camellón arbolado. Se encuentra limitada de la vialidad por un malecón peatonal, al cual se integra una ciclopista y lo único que interrumpe la circulación es un canal.
“Sobre la misma playa brasileña, que tiene un ancho que varía entre 60 y 80 metros, no se encuentra construcción alguna y solo cuenta con kioscos para venta de bebidas. Es difícil encontrar palmeras o vegetación alguna, no hay palapas, renta de sillas o sombrillas y tampoco se venden alimentos. La playa de Ipanema es un gran espacio público en donde el visitante debe proveerse de lo necesario para un día de recreo.

Hornos

“La playa de Hornos, por su parte, tiene una extensión de poco más de 2.2 kilómetros y presenta una avenida costera a lo largo de la playa (Alemán), que integra ocho carriles de circulación, cuatro para cada sentido, divididos por un estrecho camellón arbolado. Se encuentra limitada de la vialidad por un malecón peatonal y lo único que interrumpe el paseo es la desembocadura de un río. Sobre esta misma plya, cuyo ancho varía entre 40 y 90 metros, no se encuentran construcciones importantes pero si varias palapas de gran tamaño operando como restaurantes y bares. Hay gran cantidad de palmeras y vegetación diversa; en algunas secciones cuenta con renta de sillas y sombrillas y también es posible adquirir prácticamente toda clase de alimentos y bebidas. Es el servidor turístico quien provee de todo lo necesario para que el visitante pase un día de recreo.

Ipanema

“El área urbana que enmarca la playa de Ipanema presenta un trazo reticular; al oriente del río los primeros bloques son reticulares y homogéneos en sus proporciones. A partir de la segunda sección de bloques, se encuentra un parque público de aproximadamente 20 mil metros cuadrados. Al poniente del río el trazo urbanos también es regular; el área que lo bordea es un espacio público arbolado y enjardinado. El trazo urbano que se presenta atrás de la playa de Hornos es irregular; los primeros bloques son rectangulares y de distintas dimensiones. Las siguientes tres secciones presentan una forma trapezoidal irregular. Frente a la playa se encuentra un parque público de 200 mil metros cuadrados. El área que bordea el río es residual que se ocupa como estacionamiento irregular”.
“La zona urbana de Ipanema es una de las mejor valoradas de la ciudad; residir en ella o tener un comercio, un hotel o restaurante representa un alto costo. Encontrar un lote disponible es prácticamente imposible y los ya edificados tienen altos niveles de demanda y plusvalía”.
En la playa de Hornos sucede todo lo contrario.
Las preguntas son:
1) “¿Por qué esta zona urbana de Acapulco, a diferencia de Ipanema, presenta esta situación de deterioro urbano, de baja densidad y minusvalía, cuando en los años 50 y 60 del siglo pasado se presentaba como una de las mejores de la ciudad y uno de los principales destinos de playa a nivel mundial (debe tenerse presente que México y Brasil son dos países latinoamericanos subdesarrollados, con procesos urbanos y desarrollo similares durante la segunda mitad del siglo XX).
2) ¿”Cuáles fueron las causas de desarrollo de la ciudad de Acapulco para que esta situación se presentara?
3) ¿Cuáles son las acciones a realizar para que esta situación se revierta?
4) “¿Quiénes estarían interesados en cambiar esta situación?
Preguntas que demandan respuestas puntuales antes del largo proceso que debe implicar el rescate de Acapulco.
Porque se trata no solo de la ciudad más simbólica del país, Acapulco es también un hito en la historia urbano nacional y, actualmente, uno de los principales retos en materia de reconversión urbana.

Sin embargo…

Pocas ciudades como Acapulco han pasado de ser el paraíso tropical del turismo internacional, de la modernidad y del desarrollo a símbolo del deterioro ambiental, de la descomposición social, de la ineficacia urbana, de la dependencia económica, de la violencia, de la desigualdad y de la fragmentación.

Acapulco a la carta

Apasionado del tema, Gustavo Gómez Peltier publica más tarde en la revista Nexos (2012) un texto titulado Acapulco a la carta, del cual entresacamos un párrafo final:.
“La ciudad de Acapulco es como una mesa en la que constantemente se sirve un gran festín, con la salvedad de que nadie se toma la molestia de recogerla, limpiar el tiradero y mucho menos pagar la cuenta. Sin embargo, la gran mesa acapulqueña sigue ahí para que nuevos y viejos invitados tomen asiento y se vuelvan a servir cuantas veces lo deseen, pero siempre sobre el mismo desmán y con el objetivo de satisfacerse hasta el hartazgo”.
“El otrora paraíso tropical sobrevive de su recuerdo, al tiempo en que se beneficia de su presente y se obstina en desdeñar su futuro. Del mítico Acapulco sólo quedan añoranzas y aspiraciones incumplidas de sus residentes y turistas”.
¿Y usted qué opina?

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